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Nombres y criterios para cuadrar el círculo

El complejo dilema ministerial que debe resolver Piñera

por 18 enero 2010

El complejo dilema ministerial que debe resolver Piñera
Ahora es cuando comienza la parte difícil del anhelado triunfo presidencial de la derecha. El empresario pasará a la historia por haberle quebrado la mano a la Concertación, sin embargo no será fácil conjugar la práctica con los compromisos asumidos durante su campaña. Por lo pronto, la conformación del gabinete será su primera prueba de fuego, misma que plantea varios nudos que destrabar.

Mientras la Concertación comienza a buscar culpables y a lamer sus heridas después de una derrota prácticamente anunciada, la derecha recién comienza a recorrer un camino que “puede ser largo si lo hacemos bien y puede ser corto si no hacemos un buen gobierno”, advierte un importante líder del sector. ¿El primer desafío que deberá enfrentar Sebastián Piñera? La conformación de su gabinete. Porque, según observan en la propia Alianza, éste debe representar en toda su dimensión el concepto de cambio que el empresario le ofreció a Chile durante la campaña. Ese es un compromiso que no se puede eludir si se quiere partir con el pié derecho.

Técnicos y profesionales bien preparados, mujeres y jóvenes, todos en una misma canasta de la que, sin repetir ni equivocarse, debe salir el gabinete ministerial del primer presidente de la derecha después de 50 años. Todo, en un perfecto y armónico equilibrio, porque no hay que olvidar que detrás de Piñera existe una coalición que le sirvió de plataforma para llegar finalmente a La Moneda.

Nombres al ruedo

Es aquí donde comienza un difícil juego de acomodos en el que la derecha se niega a caer. Desde hace varios meses, pero a partir de la noche del 13 de diciembre con más fuerza, que suenan nombres para conformar el gabinete. El más repetido es el de Cristián Larroulet a quien se ve como el más seguro para la Segpres. Aunque todos coinciden en su capacidad técnica y negociadora, tiene en su contra haber participado del régimen militar y que su reconocido conservadurismo podría generar roces con el ala más liberal de la derecha.

Otra figura que se da por hecho ocupará un cargo junto a Piñera, es su brazo derecho y coordinador general de la campaña, el abogado Rodrigo Hinzpeter. No son pocos los que lo ven en la cartera de Interior. No sólo por la cercanía que ha logrado generar con el empresario en estos años, sino también porque en su entorno ven como una cualidad el hecho de que nunca ha tenido una agenda política propia. Pero en la derecha aseguran que el presidente electo no ha dado aún ninguna señal respecto de la conformación del gabinete y en ese contexto otro nombre que circula para Interior es el de su primo, el senador gremialista Andrés Chadwick. Este, por estar en un partido con alcaldes en todo Chile, tiene más redes que Hinzpeter en regiones, pensando en cargos burocráticos, como gobernadores y seremis.
Quienes lo postulan alaban su capacidad para enfrentar problemas y su “cabeza fría”. En su contra juega el hecho de que no son pocos los que estiman que el dueño de Chilevisión no va a sacar parlamentarios del Congreso para llevarlos al gobierno.

En Hacienda está otro de los considerados como seguros ministros. Tanto en la UDI como en RN estiman que el economista Felipe Larraín es, sin contrapesos, la figura capaz de manejar la billetera fiscal, en un gobierno que tendrá como uno de sus principales objetivos avanzar en “reformas modernizadoras” para conducir al país “finalmente hacia el desarrollo”. Al igual que Larroulet, Larraín tiene un perfil técnico y no tiene militancia política, elemento que tal vez ha contribuido a generar consenso respecto de su eventual nombramiento.

Si en algo se pone énfasis en el entorno de Piñera es en que “lo más probable es que la mayoría de los ministerios lo ocupen técnicos”, por lo que descartan que en el futuro cercano veamos políticos con trayectoria formando el primer gabinete del empresario.

Conscientes como están en la derecha de que después de lo avanzado por Bachelet en la paridad de género no se puede retroceder, el nombre de Ena von Baer ha comenzado a sonar fuertemente para el Ministerio Secretaria General de Gobierno. En la oposición se evalúan positivamente las vocerías que efectuó para el comando durante la campaña de segunda vuelta, tras su derrota en la Araucanía.

Para los otros ministerios la situación se pone mucho más borrosa. Está la incógnita de si Piñera está dispuesto a correr el riesgo de ser criticado por inconsecuente, en el caso de optar por sacar a algún parlamentario del Congreso para afirmar su gabinete. Entre sus técnicos se inclinan porque no lo hará, pero la mayoría coincide en que “con Sebastián, nunca se sabe”.

Por otro lado está la duda de cuánto conservadurismo quiere y en qué ámbitos, en medio del necesario equilibrio que tanto se repite por los integrantes del comando. Porque uno de los nombres que se menciona para el Sernam es el de la periodista Fernanda Otero. Su reconocido conservadurismo y su cercanía al Opus Dei ya generó crítica durante la primera fase de la campaña y no faltan quienes hacen una mueca irónica cuando se les consulta acerca de esta posibilidad. También se ha mencionado a la UDI Marcela Cubillos. El cálculo que se hace respecto a la pareja del senador Andrés Allamand es que si declinó la posibilidad de ir a la reelección y se abocó a trabajar en la campaña, no puede quedar sin un cargo de relevancia. Pero está por verse si Piñera comparte este análisis.

Qué pasará con Lavín

Un caso emblemático es el de Joaquín Lavín, quien se ha manifestado dispuesto a trabajar donde Piñera considere que es más útil. En RN estiman que no puede pedir más después de la derrota sufrida frente a un principiante en las lídes políticas como Francisco Chahuán. Los más críticos no lo imaginan en un ministerio, porque “ha demostrado ser ineficiencia pura donde ha estado”. Por lo demás, sus críticos recuerdan los dichos del propio empresario que aseguró que los ministerios no serán premio de consuelo.

Así llegamos a una de las figuras más representativas de la UDI, el senador Pablo Longueira, quien no ha tenido problema en manifestar su deseo de colaborar en el gobierno y en un ministerio social. Vivienda, Mideplan o el Ministerio en Campaña que Piñera se comprometió a crear y que tendría como objetivo abocarse a erradicar por completo los campamentos. Sin embargo, el propio Longueira admite que el hecho de que Lavín haya perdido la senatorial en la Quinta Costa perjudica su opción de aspirar a integrar el gabinete, pues estima que el ex alcalde tendrá prioridad.

Si en algo se pone énfasis en el entorno de Piñera es en que “lo más probable es que la mayoría de los ministerios los ocupen técnicos”, por lo que descartan que en el futuro cercano veamos políticos con trayectoria formando el primer gabinete del empresario. En este contexto se menciona a Felipe Morandé en Obras Públicas; Fernando Coloma en Trabajo; Harald Beyer en Educación y Felipe Bulnes en Justicia. Algunas excepciones podrían ser el UDI Cristián Leay en Minería o el RN Sergio Romero en Relaciones exteriores, aunque en esta cartera también se menciona al ex diputado de RN Teodoro Ribera.

Prueba de blancura

Mientras las especulaciones van y vienen, hay algunas miradas acerca del deber ser que no se pueden omitir. Por un lado la tesis de que el gabinete será la prueba de la blancura de Piñera y, por otro, que serán los partidos de la coalición los que deberán estar a la altura. En este contexto, el senador Longueira advierte que si las cosas no se hacen bien los partidos “podrían defraudar antes de asumir el gobierno”. Según su tesis, las colectividades que le han dado la plataforma al empresario para llegar a La Moneda deben mostrar sintonía con la gente que votó por él, sobre todo quienes hasta la elección anterior votaban por la Concertación, dejándole “la máxima libertad” para elegir a su gabinete.

Para Longueira la primera prueba de Piñera, de aquí a fin de mes, es la señal que dará en la conformación de su gabinete , que deberá ser de excelencia y equilibrado. Aquí debe cumplir el compromiso a sumido con los chilenos. Sin embargo, el senador gremialista aclara que cuando habla de equilibrio no se refiere a cuoteo político, como el que la Concertación acostumbraba imponer, sino que debe ser el propio mandatario electo quien tenga el criterio para ponderar la correcta conformación del equipo ministerial, “con la más absoluta libertad”.

Ello, porque a su juicio “no puede haber actitudes contradictorias” de parte de los partidos de la coalición.

Especulaciones más o menos, a partir de hoy comienza la parte difícil para la derecha que, después de 50 años logró llegar democráticamente al gobierno, pero que –según admiten en el sector- “está fuera de práctica”. Aspecto que seguramente analizarán quienes fueron invitados a la celebración que Piñera organizó en su casa para después de la media noche. Continuación, más privada, de lo que vivió en el Crowne Plaza, hasta donde llegaron políticos y empresarios como Nicolás Ibáñez a felicitarlo. Lo propio trató de hacer sin éxito el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, a través del embajador en Chile, justo cuando el dueño de Chilevisión hablaba ante centenares de personas agolpadas frente al hotel.

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