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La presión del gremialismo por integrar el gabinete político

Por qué Larroulet no es considerado cupo UDI

por 27 enero 2010

Por qué Larroulet no es considerado cupo UDI
Aunque públicamente aseguran que Sebastián Piñera tendrá toda la libertad para las designaciones ministeriales, en lo interno la tienda de calle Suecia está jugando todas sus cartas para conseguir representación en una de las carteras de La Moneda. Porque pese a los méritos que reconocen en el economista, “él no es UDI”, sentencian en la colectividad.

Por estos días en que la derecha negocia la integración del gabinete presidencial, es llamativo el reconocimiento trasversal que genera la figura del más probable nombre para la Secretaría General de la Presidencia, Cristián Larroulet Vignau. Su prestigio no sólo es destacado en su sector, sino que traspasa hasta la Concertación, lo que lo coloca en una inmejorable posición para el cargo que se especula le será asignado.

Ante esta certeza, en la UDI prefieren evitar confusiones y aclaran que si bien el director de Libertad y Desarrollo “tiene todos los méritos” para una designación ministerial, “él no es UDI” y en la tienda desestiman que su eventual nombramiento pueda a ser a costa de uno de sus militantes químicamente puro.

Bueno, hay que partir aclarando que en la derecha no existe el concepto de cuoteo, tan criticado en la Concertación. Al mismo mecanismo se le llama eufemísticamente “equilibrio”. Y con el afán de mantener los equilibrios al interior de la Coalición por el Cambio –la plataforma política de Piñera- la UDI estima que es indispensable que uno de sus representantes integre el gabinete político. “Queremos a uno de los nuestros con sede en La Moneda”, dice un dirigente del partido. Alguien que tenga contacto directo y fluido con la dirigencia gremialista, a la vez que con el mandatario.

Como argumento básico está el hecho de que Larroulet no milita en la UDI y, por tanto, no integra ninguna instancia en la estructura partidaria. Y a pesar de tener una “sensibilidad” bastante obvia con las ideas y principios valóricos de la tienda, nunca ha dado el paso hacia la militancia, prefiriendo optar por la total independencia. Lo que puede ser muy bueno para el nuevo gobierno, pero en ningún caso lo sería para el partido de Jaime Guzmán.

Con el afán de mantener los equilibrios al interior de la Coalición por el Cambio –la plataforma política de Piñera- la UDI estima que es indispensable que uno de sus representantes integre el gabinete político.

Lo segundo, no menos importante que lo primero, es que el poner sobre la mesa el hecho de que Larroulet no es UDI y que, por lo tanto, no está en las “listas” del partido, es vista por algunos como la típica estrategia de pedir con el tejo pasado. Si presionan lo suficiente a Piñera tendrán a su haber un UDI en el equipo político y otro ministro muy cercano al partido. Pura ganancia. No por nada y en tono de broma un dirigente sostiene que “si logramos que nombren a uno de los nuestros, Larroulet no es UDI, si no, entonces es UDI”.

Prestigio personal

Esta estrategia no calza para una fuente del partido que no duda en ensalzar a Larroulet e incluso sobre dimensionar sus ya conocidos méritos profesionales. “Si alguien cree que va a ser un ministro de la UDI está totalmente equivocado”, advierte. Y aclara que uno de los mejores exponentes de la generación de los “Chicago Boys” pertenece a una de las instancias más importantes de la derecha –el tercer partido del sector se le dice a Libertad y Desarrollo-, aún cuando no está institucionalizada: los independientes. Y es la que el economista representaría al interior de la Coalición por el Cambio. La misma fuente subraya que si es llamado a la Segpres lo será “por su capacidad intelectual, capacidad de negociación y lograr acuerdos, y experiencia. Por su prestigio personal”, ese que hace que lo motejen como el Boeninger de la deecha.

Pero en medio de todas las especulaciones está el hecho que durante este proceso para llegar al poder, la UDI ha ido perdiendo fortaleza ante la necesidad de ceder ante “un bien mayor”. Y aunque el discurso oficial sigue siendo que es Piñera, y sólo él quien conformará el gabinete sin presiones de los partidos, en lo íntimo los dirigentes de calle Suecia se sentirían a lo menos decepcionados si el mandatario electo no hiciera un gesto nombrando a un UDI químicamente puro en el equipo político del gabinete.

La importancia de este nombramiento no es caprichosa. Apunta al hecho concreto de tener injerencia en la toma de decisiones del Ejecutivo. Y al hecho de tener representados y resguardados sus intereses en La Moneda frente a sus aliados. Porque si bien en la UDI aún se mueven con extrema cautela en el ámbito público, de manera de no generar ruidos innecesarios, también están concientes de que ya pasó la etapa de ceder incondicionalmente y que es hora de hacer valer la fuerza que se ganaron en el Congreso. Después de todo, a Piñera no se le haría fácil gobernar con una bancada de 40 diputados rebeldes.

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