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Carteras sectoriales retomarían protagonismo

Cómo se perfilará el ministerio de Hacienda en el gobierno de Piñera

por 1 febrero 2010

Cómo se perfilará el ministerio de Hacienda en el gobierno de Piñera
Aunque su función no puede variar de una administración a otra, la relación del ministro con sus pares y con el Presidente de la República tiene un distintivo particular que está directamente relacionado con la figura del propio mandatario y con los objetivos que éste pretenda para su gestión . En el entorno de Piñera estiman que el futuro jefe de las arcas fiscales estará menos empoderado que sus predecesores de la Concertación, porque otras carteras tendrán un nivel de relevancia y ejecución técnica más importante en materia de políticas públicas.

En los gobiernos de la Concertación, el Ministerio de Hacienda ha tenido un poder prácticamente sin contrapesos . Desde 1990, el perfil del titular de esta cartera ha sido el de una figura fuerte, muy cercana al Presidente de la República y con un importante grado de ascendencia sobre él y el destino de las principales políticas públicas.

Particularmente en los últimos periodos, la “billetera fiscal” ha estado controlada por un técnico, más o menos neoliberal, con más experiencia financiera que política. Y según los cálculos que se hacen en el entorno del mandatario electo, quien ocupe este cargo en la nueva administración tendrá “una relación muy similar a la que existía entre Ricardo Lagos y Nicolás Eyzaguirre”, pero que su “empoderamiento” será menor al del que gozaron sus predecesores. Lo que da una idea del diseño que se bosqueja para la cartera.

Aunque son varios los nombres que circulan, “todos muy bien dotados para el cargo” admiten en la derecha, la mayoría en el entorno de Sebastián Piñera y entre los dirigentes del sector se inclina por el del economista de la UC, Felipe Larraín. Al punto que se está dando casi como un hecho que él será el próximo ministro de Hacienda. Uno de los argumentos que se esgrime es su “fuerte sintonía con Piñera”. La misma que quedó de manifiesto durante la campaña. Una fuente que fue testigo de la relación entre ambos asegura que es evidente que “hablan en el mismo idioma, la misma frecuencia”.

Tal como ha ocurrido en los casos de Eyzaguirre con Lagos o del propio Andrés Velasco con Michelle Bachelet, en el círculo del Presidente electo sostienen que el ministro de Hacienda tendrá “línea directa con Piñera, por razones obvias”. Pero la necesidad del nuevo mandatario de cumplir con sus compromisos implicará, dicen, “una fuerte presión” sobre esta cartera, que predicen será de las más, si no la más, sobre exigida.

Otra fuente que ha seguido de cerca el proceso del diseño ministerial precisa que el “menos complejo”, en lo que respecta a buscar a las personas idóneas para su funcionamiento, es el de Hacienda. Porque quien sea designado para encabezarlo “va a tener clarito todo lo que tiene que hacer”. “Lo difícil -agrega la misma fuente- va a ser para los demás ministros relacionarse con Hacienda, por el tema del Presupuesto y especialmente la idea de no salirse de los equilibrios macroeconómicos, porque no va a ser llegar y pedir plata no más”. Esta convicción surge a partir de que todo lo que haga el titular de Hacienda, será previo conocimiento y análisis con Piñera, y visado por el mandatario.

Para el analista político de la Universidad Central, Aldo Cassinelli, la diferencia entre el diseño que implementó la Concertación en el ámbito de Hacienda y del gobierno que asume el 11 de marzo, “no es el ministro, sino la relación con el equipo en general”. Porque, en su opinión, lo que pasaba en el oficialismo con los titulares de esta cartera es que “no tenían contrapartida válida con quien conversar”. Por el contrario, prevé que en la fórmula de Piñera, los ministerios sectoriales tendrán un rol relevante. Es en esas carteras donde estará el peso del diseño de las políticas públicas, lo que obliga a que “tengan un nivel de relevancia y ejecución importante”.

Más subordinación

A diferencia de los gobiernos de la Concertación, apunta Cassinelli, donde los ministros de Hacienda comenzaban asumiendo un rol muy técnico y luego iban incorporando la variable política, en el próximo seguramente los nombres se designarán pensando más bien en términos de expertise. Porque de lo contrario podría suceder, como en los casos de Nicolás Eyzaguirre y Andrés Velasco, que “terminaron siendo mencionados como eventuales candidatos presidenciales”.

Ahí surge otro elemento que tiene que ver con la personalidad del propio Piñera, según reconocen en su entorno, y es que sus equipos generalmente están conformados por técnicos sin agenda propia . De este modo quienes sean designados para conformar el gabinete tendrán que abocarse única y exclusivamente a la ejecución del programa. Para lo cual el mandatario electo se está tomando el tiempo, de manera que la selección responda a los altos estándares que se ha fijado.

Según lo ve Cassinelli la correcta elección de los ministros sectoriales “va amarrada a la implementación del programa de Piñera, por lo que deberán tener mayor relevancia que en los gobiernos anteriores y actuar realmente en equipo”. En este contexto, insiste en que lo nuevo en esta administración “sería empoderar a los ministros sectoriales y articular tan bien el equipo” que se traduzca en los resultados del trabajo conjunto, es decir, en el nivel de cumplimiento del programa.

Un asesor del mandatario electo coincide con Cassinelli en que el próximo ministro de Hacienda va a estar menos empoderado que sus antecesores, entre otras cosas, por el conocimiento que el propio Piñera tiene en el ámbito económico y financiero. Incluso especula que lo más probable es que el Presidente electo se involucre más que lo normal en el manejo del Presupuesto y en algunas negociaciones en este ámbito.

La relación entre el Presidente y el ministro de Hacienda “va a ser mucho más de subordinación del segundo, en que el titular de esta cartera va a tener que acatar” , por lo que “va a tener que ser alguien que conozca bien al Presidente, que sea un amigo, para que aguante este rol”, agrega. Otra fuente explica que el contrapeso histórico respecto de los demás ministerios se va a mantener, porque “le viene en sí mismo, por la importancia que conlleva el manejar las finanzas fiscales”. Pero aclara que en la conducción y definición de políticas no va a ser tan autónomo.

En la derecha existe casi unanimidad respecto a que en un diseño como el que se describe, quien mejor responde al perfil es Larraín. Sin embargo, además de su nombre, también suenan los de los economistas Juan Andrés Fontaine y José Luis Daza. Este último entró hace muy poco tiempo a la lista de candidatos para Hacienda y, aunque en el entorno de Piñera no descartan que el Presidente electo diera un golpe a la cátedra nombrando al menos probable, lo cierto –dicen- es que sólo ocurriría algo así “si Larraín no aceptara el cargo”. Además de ser expertos en el ámbito financiero, estos tres candidatos comparten su membresía al Instituto Libertad y Desarrollo. Mientras Larraín y Daza son consejeros de Políticas Públicas; Fontaine integra el consejo del organismo.

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