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Planes elaborados por la propia institución no se cumplieron

Las increíbles promesas de Onemi que se fueron al suelo con el terremoto

por 8 marzo 2010

  Las increíbles promesas de Onemi que se fueron al suelo con el terremoto
Inversiones hechas para establecer mandos en terreno que fueron anunciadas con bombos y platillos. Planes de coordinación que aseguraban que la organización estaría lista para responder ante un sismo de gran intensidad. Alertas de maremoto que no se dieron pese a estar en sus manuales. Todo está registrado en los documentos y comunicados oficiales del organismo liderado por Carmen Fernández.

Sábado 27 de febrero. 03:34 horas. Las zonas centro y sur de Chile son sacudidas por el quinto mayor terremoto de la historia, desde que se miden los terremotos en el mundo. En medio del caos, gracias a Onemi, en la ciudad de “Prevención” todo está en calma. Afortunadamente para sus habitantes, en cuestión de minutos la Oficina Nacional de Emergencias ha desplegado su Centro Móvil de Operaciones de Emergencia “Alfa Uno”, reestableciendo las comunicaciones y coordinando los organismos de alerta temprana y manejo de emergencias para todo el país.

La escena anterior es lo que debió haber ocurrido la madrugada del 27 de febrero. Pero hay dos problemas: “Prevención” no existe (es la ciudad ficticia “que ha servido para el entrenamiento periódico de Onemi en sus capacitaciones”) y Onemi no cumplió con ninguno de sus protocolos de respuesta al megaterremoto. ¿Cómo saberlo? Está todo en Internet. Comunicados, manuales y documentos oficiales que El Mostrador reproduce a continuación. A la luz de los hechos, parecen una versión local del cuento de “El rey desnudo”.

“PREVENCIÓN” Y ALFA UNO

En septiembre de 2009, en un concurrido acto, la directora de Onemi Carmen Fernández presentó “Alfa Uno”, un “sofisticado Centro Móvil de Operaciones de Emergencia”, destinado “a potenciar la gestión coordinadora de ONEMI en las acciones de alerta temprana y manejo de emergencias”.

Entre los invitados, impresionado, el ministro del Interior Edmundo Pérez Yoma, aplaudió la adquisición del vehículo todo terreno que, según Onemi, permitiría “organizar en sólo minutos un centro de operaciones in situ, para atender las necesidades y demandas en una situación de emergencia”.

Mostrando el orgullo por la labor bien hecha, Fernández señaló: “Todos los años vamos progresando. Cuando se inició todo esto, los medios eran muy escasos, hoy hemos aumentado progresivamente el presupuesto de ONEMI, institución que verdaderamente efectúa una labor muy importante”, y destacó que con este centro móvil –avaluado en $100 millones- sumarían tres los adquiridos por el gobierno; y quince los todo terreno ubicados en todas las regiones del país.

En el acto, también advirtió que “la coordinación no tiene sentido sin la comunicación y en este Centro Móvil nos permitirá convocar rápidamente a los organismos que operan en una emergencia, como Carabineros, Bomberos, Salud, entre otros” y dijo que estaban “incorporando la más avanzada tecnología de comunicación e información”.

Según Fernández, como se lee a continuación, la organización estaba preparada para una catástrofe:

“En el contexto de un ejercicio de simulacro y bajo el supuesto de un sismo de mayor intensidad que deja sin comunicación a la comuna de “Prevención”, ciudad ficticia que ha servido para el entrenamiento periódico de ONEMI en sus capacitaciones, se efectuó la entrada en operaciones inmediatas de ALFA UNO, para restablecer comunicaciones con y desde una zona afectada”.

“En este ejercicio también se pudo observar, además de una operación de restablecimiento de comunicaciones, la  instalación de un puesto de mando y de una estructura transportable para albergar al Comité de Operaciones de Emergencia, lugar desde donde se evalúan los daños y se adoptaron las decisiones pertinentes”.

Luego, detalló las características del revolucionario coche: “ALFA UNO es un vehículo todo terreno con doble tracción, cuenta con sistemas radiales de telecomunicaciones, en VHF y HF, los que le permiten una cobertura tanto local como nacional. Cuenta también con respaldo energético, mediante un equipo generador eléctrico, celdas solares y baterías, que le proporciona una autonomía mínima de 24 horas en alta demanda”.

Este vehículo, “de fortalecimiento del sistema de alerta temprana, posee también una estación meteorológica, una torre de iluminación,  notebooks con conexión a Internet móvil 3G, impresoras multifuncionales, dos Televisores LCD de 32’’, cinco equipos de radio y Telefonía celular y satelital. Para complementar su autonomía cuenta también con dos estanques adicionales de combustible y neumáticos de repuesto”.

“Todo ello permite el pleno uso de sus sistemas, en torno a una mesa de reuniones, la que está destinada a la conformación del Mando Conjunto en Terreno, con la capacidad de desplazarse a cualquier punto del país”.

En la foto para la posteridad del acto, el vehículo de fondo y la directora de Onemi explicando sus virtudes a Edmundo Pérez Yoma y Patricio Rosende. El comunicado es del 22 de septiembre de 2009.

EL MANUAL ONEMI QUE FERNÁNDEZ DESOBEDECIÓ

Para la polémica entre la Armada, Onemi y la Presidenta Bachelet por las advertencias de maremotos de la madrugada del sábado 27, también hay antecedentes en registros de la Oficina de Emergencia, que contradicen la actuación del Gobierno y la propia Carmen Fernández.

Se trata de un documento del año 2001, con el elocuente título “Metodología básica para la elaboración de un plan comunal de prevención y de respuesta ante Tsunami”, donde Onemi afirma que en caso de terremoto no es necesario esperar la confirmación del SHOA para alertar de un posible maremoto.

En su página 9, el manual explica que el sistema nacional de alertas de Onemi distingue tres tipos de alerta (Verde, Amarilla y Roja) y fija las condiciones básicas para que “un sismo local provoque tsunami”: 1) El área de ruptura, debe estar bajo el lecho marino y a una profundidad menor de 60 kms. 2) En un cierto lapso, el sismo debe liberar suficiente energía y transmitirla eficientemente. (Sobre 7.5 grados de magnitud en la Escala de Richter)”.

Sin embargo, se lee en el documento oficial, “como tales características son sólo verificables vía instrumentos y tras un análisis técnico que requiere de un tiempo racional, deberá bastar la ocurrencia de un sismo local de gran intensidad, que impida a las personas mantenerse en pie, que haga caer muros, derrumbe torres y logre desplazar algunas casas de madera, para declarar la Alerta Roja” y “activar al Sistema de Protección Civil” aplicando “el Plan de Emergencia en su fase de Evacuación hacia zonas seguras”.

Es decir, Onemi debió activar la alerta roja de maremoto, sin necesidad de comunicación desde la Armada. Su propio manual lo dice.

SIEMPRE LISTOS

En medio de todo esto, en sus comunicaciones oficiales previas al megaterremoto, Onemi hacía balances auspiciosos de su trabajo y crecimiento. Desde 2006 en adelante, la entidad encabezada por Carmen Fernández se embarcó en un ambicioso proyecto de profesionalización e inyección de recursos.

En primer lugar, la partida presupuestaria para emergencias, fue sacada de la esfera de influencia de la subsecretaría de Interior y quedó bajo responsabilidad de la directora Fernández, quien tuvo carta blanca para elegir y designar los directores regionales de Onemi.

En 2008 el presupuesto de Onemi se incrementó en 118%. En 2009, creció otro 54,7%. Pero no hubo dinero para teléfonos satelitales que cubrieran las necesidades de las direcciones regionales del organismo.

Pese a ello, funcionarios de Onemi, como Alfredo Lagos, del Departamento de Coordinación y Difusión, se mostraban satisfechos de su labor y las capacidades de respuesta nacional.

“En el marco del proceso de desconcentración territorial, ONEMI cuenta desde el 2008 con direcciones regionales a lo largo de todo el país, con recurso humano calificado, vehículos de alta autonomía, y una red de telecomunicaciones y estructura física en crecimiento”, escribió Lagos, en un detallado artículo publicado por el International Strategy for Disaster Reduction, sobre los “Vientos de cambio para la modernización y desarrollo de la Protección Civil chilena”:

Entre otros puntos relevantes, el funcionario destaca que “modernizar este Servicio (Onemi), significa además, perfeccionar el Sistema Nacional de Alerta Temprana a escala de país, para el mejoramiento continuo de la gestión de riesgos. En tal sentido, el organismo “se ha abocado en este proceso de modernización a fortalecer áreas neurálgicas de su quehacer en la gestión del riesgo, como la reestructuración del Centro Nacional Alerta Temprana, (CAT), que tiene como misión vigilar permanentemente y sistemáticamente los distintos escenarios de riesgos, para recabar, evaluar y difundir la información sobre una potencial o real ocurrencia de una situación de emergencia o desastre, mediante un sistema de funcionamiento permanente los siete días de la semana, 24 horas al día (7x24), los 365 días al año”.

La última advertencia del Centro Nacional de Alerta Temprana en la web de Onemi es del 21 de enero. Su último análisis de riesgo: el 25 de febrero.

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