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Opinión

El Monumental conflicto de interés

por 23 marzo 2010

El Monumental conflicto de interés
Mientras Colo-Colo es una pasión, Blanco & Negro es un negocio. Venda Sr. Ruiz-Tagle. Venda Sr. Piñera. La ganancia futura de sus acciones seguramente será menor al costo político que podrían llegar a pagar por aferrarse a sus negocios.

Colo-Colo es una pasión. Blanco & Negro un negocio.  La historia de la relación que ha tenido la institución alba con la política se encuentra bien documentada y se remonta a la pasión algo interesada que sentía Arturo Alessandri Palma por la camiseta colocolina, o la más auténtica devoción de Pedro Aguirre Cerda. También han sido destacadas las cuatro intervenciones para salvar a la institución de la quiebra en 1968, 1980, 1987 y 2002 y en la que connotadas autoridades políticas participaron de su rescate, Pinochet en dictadura y Piñera en democracia.

Sin embargo, es a partir de mediados de esta década cuando ha observado su vuelco más directo con la política y dos actores han sido claves en todo esto: el actual presidente Piñera y el actual subsecretario de Chiledeportes Gabriel Ruiz-Tagle.  Blanco & Negro nació en el año 2005 precisamente como una fórmula financiera para salvar al club albo de una de sus peores crisis económicas. A comienzos de julio de 2006, un día después que el equipo se coronara campeón del torneo de apertura local, el actual presidente Sebastián Piñera —hincha de Universidad Católica— realizó  la primera compra de acciones de dicha sociedad por un millón de dólares, adquiriendo el 9,37% del paquete accionario. Un año después, incrementaba su participación llegando a concentrar un 13,77% de las acciones.

El otro actor clave es el empresario Gabriel Ruiz-Tagle y su paso por la política no es reciente.  A fines de la década de los 1980 fue militante de Renovación Nacional y muy cercano a la candidatura de Hernán Büchi. En el 2005, como militante de la UDI,  se convirtió en jefe de la exitosa campaña del actual senador Pablo Longueira. Cumplido ese objetivo, en marzo de 2006, se convirtió en el principal  accionista de la sociedad Blanco & Negro y un año después en su presidente por el período 2007-2010.

Independientemente de lo que haga o deje de hacer, al día de hoy el subsecretario Ruiz-Tagle tiene comprometido su juicio sobre el estado de avance de la obra del Estadio Nacional pues tiene intereses privados que potencialmente están interfiriendo en su decisión
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Así las cosas, hacia fines de 2006 el equipo popular pasaba simbólicamente a manos de la Alianza. Un representante de la UDI y otro de RN controlaban su capital y las decisiones en torno al destino del club y sus negocios.

Tanto Piñera como Ruíz-Tagle decidieron no desprenderse de sus acciones una vez que el primero asumió la Presidencia y el segundo fue convocado para participar de su gobierno, en calidad de subsecretario de Deportes. El conflicto de intereses se hace cada día más evidente, aunque aquello no es reconocido abiertamente. Para Ruiz-Tagle, por ejemplo, “el conflicto de intereses a los que algunas personas se han referido sin ningún antecedente, tiene que ver con la conducta que uno observe en el ejercicio del cargo. Llevo 35 años trabajando y nunca he tenido algún cargo en mi contra por haber hecho algo indebido” (10.03.10).

No obstante, la interpretación de Ruíz-Tagle de lo que constituye un conflicto de interés es equívoca. No se trata que en su pasado, o que incluso en su presente esté haciendo algo indebido. El conflicto de intereses alude a algo distinto: se refiere al compromiso del juicio independiente que una autoridad tiene cuando existen intereses privados que interfieren en su decisión.

Resulta evidente que existe un conflicto de interés entre el ejercicio de un cargo político en el gobierno y mantener acciones de la empresa Blanco & Negro. Quizás el ejemplo más obvio se refiere a las reparaciones del Estadio Nacional que dependen del gobierno. Mientras más se demoren dichas reparaciones, más recursos en arriendo obtendrá el Estadio Monumental (propiedad de Blanco & Negro) y, por lo tanto, mayores serán los beneficios para los accionistas del estadio albo.  Independientemente de lo que haga o deje de hacer, al día de hoy el subsecretario Ruiz-Tagle tiene comprometido su juicio sobre el estado de avance de la obra del Estadio Nacional pues tiene intereses privados que potencialmente están interfiriendo en su decisión.

Ruiz-Tagle podrá decir que no tiene nada que ver con las decisiones del club, que tampoco tomará decisiones sobre el Estadio Nacional pensando en las crecientes ganancias para Colo-Colo por el arriendo del estadio a clubes locales y para la Copa Libertadores. Sin embargo, no es lo que diga Ruiz-Tagle lo que importa aquí. Lo relevante es que las decisiones de un club incrementan los dividendos de accionistas que están hoy en el gobierno y que —por esas cosas de la vida— tienen que tomar decisiones sobre el Estadio Nacional.  El Monumental se transformó en un conflicto de interés el día en que se decidió arrendar dicho estadio a equipos que juegan en el Nacional.

Mientras Colo-Colo es una pasión, Blanco & Negro es un negocio. Venda Sr. Ruiz-Tagle. Venda Sr. Piñera. La ganancia futura de sus acciones seguramente será menor al costo político que podrían llegar a pagar por aferrarse a sus negocios.

*Claudio Fuentes Saavedra, Director ICSO, Universidad Diego Portales.

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