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Se realiza en total reserva

Iglesia Católica defiende labor pastoral de párroco Fernando Karadima y admite investigación en su contra

por 25 abril 2010

Iglesia Católica defiende labor pastoral de párroco Fernando Karadima y admite investigación en su contra
El prelado precisa que “es un sacerdote que ha trabajado fecunda y generosamente casi toda su vida en la Parroquia del Sagrado Corazón de El Bosque, cultivando en los feligreses la vida de oración, el amor a la Sma. Virgen y a la Santa Misa, como también la preocupación por los pobres”. Sostiene también que la indagación que se lleva a cabo no significa que la persona sea considerada culpable, sino que está la decidida voluntad de investigar todas las denuncias.

El cardenal Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, admitió, a través de un carta envida a todos los párrocos de Santiago, que la Iglesia está realizando una investigación en contra del párroco de El Bosque, Fernando Karadima, a quien se le imputa el delito de abusos sexuales.

La misiva, que será leída este domingo a todos los fieles, lleva como título “En  Oración, Justicia y Caridad” y comprende cuatro carillas, en las que la Iglesia da cuenta de la situación que afecta a la institución tanto en el mundo como en el país, con las denuncias de abusos sexuales contra menores en las que están involucrados sacerdotes.

La carta señala que con “mucho dolor hemos conocido las acusaciones que se han hecho recientemente a sacerdotes y religiosos por abusos sexuales en diferentes países, sobre todo de Europa. Con gratitud hemos recibido la carta del Santo Padre a la Iglesia de Irlanda, sus muestras de cercanía y solidaridad con las víctimas, su llamado a la responsabilidad pastoral a los obispos para que estos hechos no se repitan, y su invitación a renovar nuestro amor a Cristo y a todas las personas que Él nos confía, sobre todo a los más jóvenes y vulnerables”.

Además, el cardenal sostiene que la sociedad ha tomado conciencia de la gravedad de estos “pecados, que también son delitos ante Dios y ante los hombres”, especialmente los abusos sexuales cometidos en contra de menores de edad, en “especial cuando las víctimas son niños”.

Esta indagación no significa que “la persona sea considerada culpable. Significa, simplemente, que la Iglesia está decidida a investigar todas las denuncias. Al día siguiente la causa fue llevada a la justicia civil”

La misiva precisa que los casos antes señalados causan un dolor indecible a personas inocentes y “dejan dolorosas secuelas, que algunas veces sólo pueden sanar lentamente y en medio de dificultades”.

Agrega que tales delitos ocurren dentro de familias, instituciones dedicadas a la atención de la infancia y la juventud; “lamentablemente se dan también en la Iglesia, fundada por Jesucristo para enaltecer a las personas conforme a su dignidad de familiares de Dios, y nunca para destruirlas. Gracias a Dios, la sociedad rechaza absolutamente estos hechos y los condena”.

En uno de los párrafos, Errázuriz explica que el motivo para escribir la epístola es dar a conocer el parecer y proceder de la Arquidiócesis ante este tipo de denuncias y “es conveniente que ustedes conozcan los antecedentes que les entrego, por la gravedad de los presuntos hechos que son denunciados, por el respeto al cual tienen derecho los acusadores, por la presunción de inocencia de toda persona acusada, mientras no se demuestre lo contrario”.

Investigación a Karadima

El cardenal Errázuriz admite que existe una investigación en curso contra el párroco de El Bosque, quien está acusado de abusar de un ex colaborador desde que era menor de edad.

Sin embargo, aclara que esta indagación no significa que “la persona sea considerada culpable. Significa, simplemente, que la Iglesia está decidida a investigar todas las denuncias. Al día siguiente la causa fue llevada a la justicia civil”.

Y agrega: “Don Fernando Karadima es un sacerdote que ha trabajado fecunda y generosamente casi toda su vida en la Parroquia del Sagrado Corazón de El Bosque, cultivando en los feligreses la vida de oración, el amor a la Sma. Virgen y a la Santa Misa, como también la preocupación por los pobres. A su persona están unidos en gratitud muchos laicos, como asimismo numerosos sacerdotes y religiosos, por haberlos guiado espiritualmente durante largos años. De él, Dios se ha valido para despertar numerosas vocaciones al sacerdocio, al episcopado y a la vida consagrada. Una acusación contra su persona tenía que remecer a la Iglesia, no sólo en Santiago”.

El prelado explica que las primeras denuncias formales contra Karadima fueron hechas por tres personas que aseguraron haber sido víctimas del sacerdote en mayo de 2005, ocasión en que fueron entregadas al promotor de justicia de la Iglesia, según lo establecen las normas de la Conferencia Episcopal.

Sobre los presuntos hechos echaba su sombra la prescripción que establece el derecho canónico. Por otra parte, existían innumerables y contundentes testimonios a favor del P. Fernando Karadima. Después de una primera investigación, y de encauzar las cosas de manera adecuada, dejé en suspenso la causa, esperando nuevos antecedentes, profundizando los ya obtenidos y haciendo nuevas consultas a peritos en materia jurídica canónica”, afirma.

Errázuriz señala en la misiva que dos expertos en derecho canónico le solicitaron abrir un proceso judicial, debido a que casos de “esta naturaleza son tan excepcionales, que consideramos necesario consultar a peritos de la Santa Sede en este campo. El procedimiento en marcha se ha llevado adelante, con rigor y responsabilidad, en consulta con ellos y acorde con la normativa canónica vigente”.

Además, añade que actualmente, sin considerar la prescripción de los hechos, se entregaron los antecedentes a un nuevo Promotor de Justicia, el cual fue nombrado en 2009.

Este tiene como objetivo investigar a fondo los hechos, examinar la veracidad de las denuncias, ofrecer la posibilidad de defensa de Karadima y proponer la declaración de inocencia o las medidas pertinente, si fuese el caso.

“Este procedimiento, que aún no ha concluido, ocurre con total reserva, para proteger la libertad de quienes denuncian, defienden y dan testimonios, y preservar el buen nombre de todos ellos. Se encuentra bastante avanzado”.

Asimismo, sostiene el prelado que los hechos mismos y la publicidad que se le está dando “causa profundas heridas a personas que reclaman respeto, caridad y apoyo. Provocan ciertamente un gran sufrimiento en quienes denuncian, en la persona denunciada y en quienes creen en su inocencia, ya que no pueden compatibilizar los hechos denunciados con quien sólo recuerdan con admiración y gratitud”.

Por tal motivo, Errázuriz pide tener confianza en el proceso que está llevando a cabo el Arzobispado de Santiago y llama a todos los fieles a contar con la Iglesia y sus obispos “cuando su conciencia les pida denunciar a alguien por actos deshonestos, que dañan y ofenden, y que opacan el amor de Dios”.

Adhesión a las orientaciones papales

El arzobispo indica que las noticias sobre abusos sexuales a menores en el mundo y en los que se han visto involucrados religiosos, han llevado a la Iglesia en Chile a adherir “las claras y firmes orientaciones del Papa Benedicto XVI en esta materia”, pero también solidariza con el Pontífice ante las “injustas y ciertamente falsas acusaciones que ha recibido de cierta prensa en algunos países”.

Sin embargo, en una parte precisa que los obispos chilenos han meditado sobre los casos que afectan a la Iglesia, afirmando que estos “delitos nos desafían a valorar más aún la fidelidad de los presbíteros y consagrados a su misión apostólica, los procesos de discernimiento vocacional, de admisión a los seminarios y de acompañamiento espiritual a los sacerdotes. En esta reunión hemos actualizado nuestra manera de aplicar la normativa canónica que nos obliga a actuar con rigor frente a eventuales denuncias, aplicación que habíamos establecido ya en mayo de 2003”.

Asimismo, es enfático en señalar que no hay lugar en el sacerdocio para quienes abusan de menores y “no hay pretexto alguno que pueda justificar este delito”.

Además, nuevamente pide perdón a todas las personas directamente afectadas y a las comunidades en donde hay religiosos involucrados en este tipo de “escándalo”.

“Les pedimos perdón, y les exhortamos a comunicarnos estos hechos. Es total nuestro compromiso de velar incesantemente porque estos gravísimos delitos no se repitan” señala la misiva.

También solicita a todos los creyentes a orar por la inmensa mayoría de sacerdotes que “regalan su vida al Señor y al servicio de los hermanos, para que no se desanimen, sigan creciendo en santidad, y encuentren en sus fieles y pastores una compañía cercana en su identificación con Jesús”.

Errázuriz menciona que dentro de la Arquidiócesis de Santiago hay un sinnúmero de curas que son personas ejemplares, “que siguen a Jesucristo con fidelidad” y que sufren cuando se denuncia a un religioso o cuando se piensa mal de ellos.

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