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Destaca el tono conciliador

Luces y sombras del primer discurso de Piñera ante el Congreso Pleno

por 21 mayo 2010

Luces y sombras del primer discurso de Piñera ante el Congreso Pleno
Como era de esperar cuesta encontrar coincidencias entre el oficialismo y la oposición a la hora de evaluar el primer mensaje del Presidente de la República ante el Congreso Pleno. Mientras para los primeros resultó ser el mejor en muchos años, para la Concertación quedaron demasiadas cosas sin explicar ni detallar.

En su primera cuenta ante el Congreso Pleno, el Presidente Sebastián Piñera tenía claro dónde necesitaba poner sus fichas. Cuando el proyecto de financiamiento de la reconstrucción aún no ha sido despachado del Senado, el mandatario se deshizo en elogios  hacia los parlamentarios. También hizo un nada sutil guiño a la Concertación, con un homenaje a los ex presidentes de la República en general y nombrando en particular a los cuatro que lo precedieron, desde el DC Patricio Aylwin hasta la socialista Michelle Bachelet. Lo que no fue impedimento para que terminado el discurso, algunos dirigentes de oposición manifestaran sus aprensiones respecto de los anuncios y de la forma cómo se pretenden financiar, mientras que otros lo calificaron derechamente de “populista”.

El tono de la alocución, que se prolongó por alrededor de dos horas, era abiertamente conciliador. Pero Piñera no sólo se cuidó de no provocar a la Concertación. El mandatario, finalmente, también optó por evitar generar roces al interior de la coalición oficialista. Por lo que si hasta antes del mensaje había parlamentarios que mantenían la esperanza de que el jefe de Estado diera alguna señal concreta en relación a regular las convivencias de hecho, entre ellas las de parejas del mismo sexo, se habrán sentido decepcionados. La difícil instalación del gobierno, no resistía una disputa interna por materias valóricas, se habría concluido.

Hablando en tercera persona, como suele hacerlo el ex presidente Ricardo Lagos, Piñera afirmó ante los parlamentarios y autoridades chilenas y extranjeras presentes que “el Presidente y el Congreso son aliados, y no rivales, en la causa de traer progreso y bienestar para Chile y los chilenos”. Y en ese sentido, añadió que “inspirado en esta convicción, nuestro gobierno hará todos los esfuerzos necesarios para crear un clima de unidad y colaboración y buscar diálogos y acuerdos fecundos, en todas las áreas de interés nacional”.

Pero la disposición expresada por el mandatario no fue impedimento para que algunos parlamentarios criticaran duramente sus palabras. Para el senador socialista Camilo Escalona resultó ser de “autoexaltación, de autoelogio. Me parece un discurso que tiene un nuevo populismo, en el que el nuevo jefe de Estado se elogia de una manera que nunca había visto”.

Aunque más diplomático que Escalona, el senador Ricardo Lagos Weber (PPD), manifestó su preocupación respecto a cómo se financiarán los anuncios hechos por el mandatario. Pero también llamó la atención sobre un aspecto al que no pocos parlamentarios de oposición dieron especial relevancia. Lagos Weber recordó que, en su discurso, el mandatario mencionó en reiteradas ocasiones metas que van más allá de su período presidencial. Como por ejemplo, el que a fines de esta década se habrá terminado con la pobreza.

Piñera optó por evitar generar roces al interior de la coalición oficialista. Y es que la difícil instalación del gobierno no resistía una disputa interna por materias valóricas.

Al respecto el senador PPD indicó que Piñera “ha hecho un aporte genuino para enfrentar metas, que para Chile son importantes, y creo que todos compartimos. Lo que sí, hubiera preferido que hubiera puesto metas más claras para su período”. En la misma línea, añadió que en el mensaje, Piñera planteó “muchas buenas intenciones, que yo las comparto, pero que no se especificó cómo se van a cumplir, (…) cómo se financian”. Incluso, respecto al anuncio de que enviará un proyecto que “elimina o reduce en forma gradual” el descuento del 7,0 por ciento en salud que se le hace a la tercera edad, Lagos Weber sentenció que el Presidente “dijo exactamente lo mismo que hemos dicho todos en campaña (…). La pregunta es cuándo”, enfatizó el parlamentario.

Y este tipo de críticas que se efectúan desde la oposición se repiten. Para el timonel de la DC, diputado Juan Carlos Latorre, este primer mensaje del mandatario ante el Congreso Pleno, es “como un discurso de campaña, que ya se asocia a metas y que, ojalá, muchas de ellas podamos cumplirlas, con un gran esfuerzo nacional”. En materias más políticas advirtió que su sector no aceptará que se discrimine a los chilenos, ya sea dentro o fuera del país, aludiendo a la iniciativa que permitiría el voto de los chilenos en el extranjero, siempre que mantengan alguna vinculación con el país. Mientras que a juicio del senador socialista Juan Pablo Letelier el mensaje fue “ambiguo” y con “gusto a poco”, particularmente en materia de reconstrucción, tema al que el Presidente dedicó casi la mitad de su exposición.

¡Lo mejor!

En contrapartida, en el oficialismo sobraron los adjetivos para expresar la brillantez del discurso. Por lo pronto, la vocera de gobierno, Ena von Baer, lo calificó de “potente”; mientras que el senador de RN Andrés Allamand, destacó que lo importante no son sólo los siete ejes que Piñera relevó en su alocución, sino que en ellos “se exhibe la nueva forma de gobernar y el cambio por el que votaron los chilenos en la última elección”. Y cerró asegurando que el mensaje fue “muy macizo, muy completo. Todo lo que debería estar, estuvo”. Con él coincidió el timonel de la UDI, senador Juan Antonio Coloma, para quien el discurso del mandatario fue “muy potente, redondo, inclusivo”, por lo que “no hay ningún chileno o chilena que se haya sentido al margen de construir este país distinto”.

Mientras que según el senador gremialista Jovino Novoa, uno de los primeros y más fuertes detractores al aumento de impuestos, el mensaje da cuenta de la preocupación del gobierno por solucionar los problemas reales de la gente. En su opinión, “aquí quedó claro que el objetivo central de este gobierno no es aumentar impuestos. El objetivo central es estimular el crecimiento. Y lo que viene  ahora es ver cómo creamos las condiciones para que las pymes se puedan desarrollar, para que se pueda crear el millón de empleos, para poder superar la pobreza. Este es el objetivo que quedó clarísimo con este mensaje presidencial”.

El timonel de Renovación Nacional, Carlos Larraín, junto con valorar positivamente las palabras y anuncios del mandatario, admitió que para concretar muchos de ellos “efectivamente, va a haber un aumento de impuestos, ya lo sabemos, también financiamiento externo”. Al hacérsele ver que el alza de tributos tendría por objeto financiar la reconstrucción y no el programa del gobierno de Piñera, Larraín fue enfático es aclarar que “van juntos, porque la reconstrucción se va a hacer más o menos al tranco del programa de gobierno”. Lo que seguramente hará reaccionar a un sector de la oposición al que, justamente, le preocupa que el mandatario destine parte de los recursos del alza tributaria a la concreción de su programa.

Lo que no se vio y no se dijo

El hecho que la oposición y el oficialismo discrepen del contenido del discurso es lo menos novedoso del primer mensaje de Piñera ante el Congreso Pleno. Más llamativa resultó la ausencia de muchos parlamentarios, la presencia del senador gremialista Pablo Longueira, la escasa cantidad de público que recibió al Presidente de la República cuando arribó al Congreso en el ya tradicional Ford Galaxi, que lo trasladó desde Cerro Castillo. E incluso llamó la atención la manera “estratégica” como algunos parlamentarios e invitados se sentaron en el Salón Plenario. El presidente del PRI, Adolfo Zaldívar, se acomodó en primera fila, junto al RN Carlos Larraín, lo que no hizo más que aumentar los trascendidos acerca de un pacto entre ambos partidos.

Además, los parlamentarios que integran la lista del diputado Cristián Monckeberg en la disputa interna de RN, se sentaron todos juntos, un par de filas más atrás del actual timonel, que va a la reelección. Por su parte, el diputado UDI José Antonio Kast se instaló junto al senador Pablo Longueira, quien aún no se ha pronunciado en el marco de  las elecciones internas del gremialismo. Desde sus ubicaciones todos podían seguir el discurso del mandatario, ya sea en vivo o fijando su atención en alguna de las pantallas gigantes instaladas a cada lado del Salón y en la que junto a la imagen de Piñera, cada cierto rato se transmitían imágenes de apoyo.

Mientras que un grupo de parlamentarios de la Concertación y del Partido Comunista lucían con toda dignidad unas nada pequeñas “chapitas” con la cita “No a las concesiones”, en medio del debate de la venta de las sanitarias. Y, para concluir, a Piñera no le podía faltar el “invitado de piedra”, que siempre encuentra la forma de hacerse notar o más derechamente protestar durante el mensaje presidencial. Cuando el mandatario anunciaba una serie de medidas en el ámbito de la salud, en las tribunas ubicadas frente al podio un  funcionario del área de la salud levantó un lienzo, gritando: “salud para todos y todas”. El Presidente ni siquiera se tomó un segundo y el molesto trabajador fue retirado por Carabineros.

Pero lo peor de todo fue la imperdonable omisión del Presidente de la República, quien con todo orgullo anunció que su gobierno se había comprometido a construir 40.000 mediaguas y finalmente levantó 50.000, olvidando mencionar que 20.000 de ellas fueron construidas gracias al esfuerzo de un Techo para Chile, liderado por el sacerdote Felipe Berríos.


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