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Marco Enríquez-Ominami

“La Concertación ya no existe como tal”

por 20 junio 2010

“La Concertación ya no existe como tal”
Hace medio año la prensa internacional lo comparaba con el presidente de EE.UU., Barack Obama, pero hoy -sin presencia en el Parlamento y con un país conmocionado por el terremoto de febrero pasado- Enríquez Ominami se mueve en la trastienda de la política. Sin embargo, sigue convencido de que el mensaje regeneracionista que envió durante las elecciones y que consiguió aglutinar a un 20 por ciento del electorado está más vigente que nunca.

El ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, que estuvo a punto de dar la sorpresa en los comicios de diciembre pasado, está convencido de que "la Concertación ya no existe como tal" y acaba de lanzar su propio proyecto para refundar la izquierda chilena: el Partido Progresista.

Hace medio año la prensa internacional lo comparaba con el presidente de EE.UU., Barack Obama, pero hoy -sin presencia en el Parlamento y con un país conmocionado por el terremoto de febrero pasado- Enríquez Ominami se mueve en la trastienda de la política.

Sin embargo, sigue convencido de que el mensaje regeneracionista que envió durante las elecciones y que consiguió aglutinar a un 20 por ciento del electorado está más vigente que nunca.

"No ganamos la elección, pero sin duda triunfamos en el terreno de las ideas. Hoy la Concertación debate si debe propiciar una apertura hacia nuestra fuerza política, sin que nosotros hayamos hablado de ello. Ellos se refieren sin cesar a nuestro proyecto político".

Y por el otro lado, "la derecha gobernante impulsa nuestras dos grandes reformas que tanto criticó en la campaña: la inscripción automática, que integrará a tres millones de votantes jóvenes, y la reforma tributaria, que permitirá avanzar hacia una mayor equidad", dijo en entrevista con Efe.

En medio del debate parlamentario sobre la financiación del plan de reconstrucción de Chile tras el terremoto, Enríquez-Ominami opina que el Gobierno de Sebastián Piñera es incapaz de movilizar a la sociedad en este proceso y las decisiones que toma son centralistas.

"Nadie estaba preparado para una catástrofe de esta magnitud; sin embargo, eso no justifica que el Gobierno se cierre a la participación y se aferre a un sentimiento conservador", aseguró.

El pasado día 14, el ex candidato presidencial y ex diputado socialista inscribió ante el Registro Electoral su nuevo proyecto político: el Partido Progresista, nombre elegido mediante votación en Internet.

"Hoy nuestro punto de partida es cero. No aspiramos a reconstruir el 20 por ciento que obtuvimos en la elección pasada, sino que aspiramos a una nueva mayoría. No queremos el mismo Chile injusto de antes del terremoto", explicó.

"Mi desafío es construir otra fuerza política que enfrentará frustraciones, errores, dificultades, pero siempre alegres y optimistas por un Chile más tolerante y más justo", añadió.

Tanto Marco Enríquez como sus más cercanos colaboradores niegan eventuales contactos con las fuerzas de la Concertación, algunas de las cuales, como el Partido Socialista y el Partido por la Democracia, están además enfrascadas en su propio debate interno.

Además, en la coalición de centro izquierda que gobernó Chile durante 20 años todavía hay muchos que piensan que es por culpa suya que la derecha llegó a La Moneda en marzo pasado.

Tampoco las declaraciones de Marco Enríquez ayudan mucho al acercamiento con sus ex compañeros de coalición.

"La Concertación ya no existe como tal. Lo que queda de ella está dividido entre una elite opaca, odiosa y frustrada, y un pueblo llano que vota por ella como opción frente al pensamiento conservador de la derecha", dijo.

Enríquez-Ominami -que nació y creció políticamente en el seno de esta coalición- afirma que "no reconocer la obra de la Concertación es no tener corazón, (pero) pensar repetirla es no tener cabeza".

Al igual que sucede en Colombia con la candidatura presidencial de Antanas Mockus, Marco Enríquez-Ominmami se ve a sí mismo como un dirigente político capaz de cambiar la forma de hacer política y liderar la renovación de las fuerzas progresistas.

"La autenticidad y el debate frontal a los conservadores son hoy atributos que nuestros puebles piden como salidas a liderazgos anticuados", declaró a Efe.

"Nuestro proyecto político es inédito, audaz, de principios y convicciones; un proyecto alejado de las lógicas patrimoniales en las que están enfrascadas las elites partidarias", subrayó.

Del actual presidente chileno, Sebastián Piñera, dice que le preocupa su "tozudez y el no resolver sus conflictos de intereses".

"No cumplir su palabra y no desprenderse de algunas de sus empresas constituye una derrota para Chile. Nos expone innecesariamente y no da el ejemplo a sus ministros", afirmó.

Enríquez-Ominami no cree que el nuevo presidente haya desarrollado un estilo definido de gobernar.

"Más bien me parece un quinto gobierno de la Concertación, le cuesta gobernar, tiene buenas intenciones en algunas cosas y está profundamente equivocado en otras", agregó.

"Pero ese problema no es monopolio de Sebastián Piñera, sino de un presidencialismo salvaje como el nuestro", aseguró el ex candidato presidencial, quien ve en el mandatario un componente neopopulista, "porque gobierna sólo por las encuestas".

"Si se aplican todas sus políticas, dentro de cuatro años Chile será un país aún más injusto y precario políticamente. Los chilenos seguiremos siendo rehenes de un sistema político arcaico", concluyó Enríquez-Ominami.

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