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Análisis político: La CEP, el PPD y la DC

por 2 agosto 2010

Análisis político: La CEP, el PPD y la DC
En otra parte, tal resultado hubiera sido un festín para la oposición. En el caso nacional, simplemente no ocurrió pues la oposición, anclada en el escozor y fragmentación generados por la derrota en las elecciones presidenciales, aún no se repone. Y gasta sus escasas energías en somnolientas elecciones internas, llenas de conflictos entre pequeños grupos de poder.

Difícilmente se podría encontrar una mejor inyección de proteínas para una oposición política que los resultados de la primera Encuesta CEP. Sin embargo, la dura lucha por el control interno en la mayoría de los partidos que la componen, le pone anteojeras y un bozal a su capacidad política para encarar a un gobierno plenamente instalado en el ejercicio del poder, pero de débil calidad política.

La imagen del Presidente de la República fue la más dañada en el sondeo. Sólo un 45% promedio de los encuestados (en la RM es de 41%) aprueba la forma como está conduciendo el gobierno, sólo un 50% tiene confianza en él, y apenas un 33% lo percibe cercano.

Para un Presidente omnipresente, que se esfuerza por ser coloquial, ser lejano es un drama. Peor aún si como sombra pesa el éxito de la Presidenta anterior. El tema emblemático para su gobierno, la economía, recibe una baja evaluación y pocas expectativas de mejora, cerrando el círculo de una percepción negativa en la que incluso su principal atributo, ser creador de riqueza, no rinde frutos.

En otra parte, tal resultado hubiera sido un festín para la oposición. En el caso nacional, simplemente no ocurrió pues la oposición, anclada en el escozor y fragmentación generados por la derrota en las elecciones presidenciales, aún no se repone. Y gasta sus escasas energías en somnolientas elecciones internas, llenas de conflictos entre pequeños grupos de poder.

Estas nada tienen de elucubración sobre programa ni de instalación de una oposición en forma. Más bien son reactivas a la agenda gubernamental que, pese a estar golpeada momentáneamente, es en verdad la que pone la música.

La lucha por el timbre en el PPD

La temprana instalación de Carolina Tohá como presidenta de consenso en el PPD no mitigó la competencia entre la corriente liderada por Guido Girardi y la que la apoyó a la presidencia. Una vez terminado el proceso eleccionario, y estando claro el número de electos y nombres por cada una de la listas, aún no se efectúa el traspaso de mando y, hasta fines de la semana pasada, aún no había fecha precisa para ello.

“La participación en la Comisión de Expertos del Ministerio de Educación, de Mariana Aylwin, José Pablo Arellano y Sergio Molina, todos ex ministros y activos walkeristas, para aportar a las políticas privatizadoras de la Educación”, se ha mantenido en las sombras, sin la posibilidad que las bases conozcan ni puedan opinar.

La razón, según expresan partidarios de la lista de Girardi, De Nuevo la Fuerza del Cambio, es que esta obtuvo el 57 de los cien cargos de la Directiva Nacional, lo que hace una mayoría que debería reflejarse de manera nítida en todas las instancias del Partido, especialmente la Comisión Política y las Secretarías Nacionales. Cosa a la que hasta ahora se estaría oponiendo la lista adversaria, que asumiría de facto una victoria que no se ha producido en las urnas.

Para la lista contraria, Nueva Mayoría Progresista, lo que se produjo fue un virtual empate, en el que la presidencia se zanjó con una negociación anticipada que impidió que el PPD corriera el riesgo de una división.

Sin embargo las razones prácticas y políticas parecen ser más profundas. Guido Girardi, producto del acuerdo político para la Presidencia del Senado en marzo de 2010, debiera asumir la presidencia por un año el 2011. Para ello necesita llegar con un PPD ordenado, al menos en lo esencial, y esa sería la razón del acuerdo con Carolina Tohá. Pero del resto político, reivindica su derecho a desprenderse del poder de los llamados fácticos, (Ricardo Lagos, Sergio Bitar, Enrique Correa y otros) que desean, desde el instante mismo de la derrota, instalar a Carolina Tohá como candidata presidencial para el 2013.

Ello habría determinado que la propuesta de Acto de Traspaso de Mando hecha por Carlos Tironi para el 8 de agosto en La Granja, fuera rechazada de plano, bajo el argumento que se trataba de una “virtual proclamación presidencial de Tohá”, que cambiaba la identidad corporativa del PPD y su deseo de abrirse a otras alianzas, y se volvía a un rescate nostálgico de la obra de gobierno de la Concertación.

Hace poco en una entrevista a un vespertino, el Senador Girardi declaró que sería una locura que “Tohá estuviera pensando reconstruir la Concertación solo con la DC”, y es un secreto a voces que lo que tensa la relación entre el girardismo y los sectores que apoyan a Tohá es su deseo de vincular a Marco Enríquez-Ominami y su nuevo Partido Progresista a la Concertación, a través un acuerdo con el PPD.

El impasse del cambio de mando generó que se designara al Secretario General electo, Samuel Donoso, para que viabilizara un acuerdo entre las diversas posturas que permita la instalación pronta de las nuevas autoridades. El acto, según dijo a El Mostrador el mismo Samuel Donoso, será el más amplio en cuando invitados, incluido ME-O, como una demostración de que el PPD “cree que es necesario sumar antes que restar en materia política.”

¿Propuesta progresista renovadora? ¿Reconstrucción autocrítica de la Concertación? Más bien nada.

El PS no merece párrafo a parte, ya que virtualmente instalado Osvaldo Andrade en la Presidencia del PS, lo verdaderamente novedoso es que el Tribunal Supremo se haya instalado como la última trinchera de la transparencia y haya contratado una empresa externa para impedir el fraude electoral consuetudinario. No sin dificultades pues tuvo que lidiar con dos mil fichas mulas de responsabilidad del Secretario General Saliente, y una empresa de cómputos de propiedad de dos militantes escalonistas que trataron de adjudicarse el proceso de cómputos. ¿Ideas? Partido de trabajadores (desde el año 1947) y Bachelet no alcanza para todo, según Osvaldo Andrade. Se requiere “un nuevo contrato” (sic) con el centro, por eso no hay que ampliarse a la izquierda. Solo tener relaciones.

La DC: el nombre de la rosa

En la DC las cosas también marcan un sonsonete político acerca de la identidad y la obra de la Concertación, pero sin sangre que llegue al río. El jueves 29 de este mes se inscribieron las listas que competirán en la elección del 30 de agosto.

La noticia fue que un día antes de inscribirse se desistieron los diputados Aldo Cornejo y Gabriel Silber. Era evidente que tarde o temprano ello se produciría pues ninguno de los dos tenía capacidad política de sostener una candidatura nacional. Para ampliar sus opciones decidieron llevar una interlocución conjunta con el resto de las candidaturas pero les fue mal y se bajaron.

“La existencia de muchas listas… puede llegar a afectar la gobernabilidad y el sustento político de la próxima directiva” y la falta de apoyo de sectores cercanos, fueron razones señaladas por Cornejo al momento de bajarse, en una alusión directa al sector gutista, al cual pertenece. Incluso la senadora Soledad Alvear lo habría llamado derechamente para pedirle que se bajara.

Los problemas que ello generó en el entorno político de Gutenberg Martínez habría llevado  a los esposos Martínez Alvear este fin de semana, a declarar abiertamente su voluntad de marginarse de la elección interna. Reconociendo implícitamente que no pueden manejar con la misma eficacia de antaño la máquina de poder partidario que ostentan.

Quienes sí mueven poder y apoyan abiertamente la opción de Ignacio Walker son los llamados “príncipes”, entre los que se cuenta dos alcaldes emblemáticos de Santiago: Claudio Orrego de Peñalolén y Alberto Undurraga de Maipú.

Ellos hace rato presionan a Alvear para que apoye abiertamente a Walker, y recientemente alinearon a Claudio Arriagada, presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, apara encabezar a un grupo amplio de alcaldes que den un soporte territorial importante de su candidatura.

La lista adversaria, encabezada por Mariano Fernández, sostiene que este intento de municipalizar la elección va contra la transparencia del acto mismo, no solo porque eventualmente puede servir para que bienes municipales sean puestos al servicio de una candidatura, lo que es ilegal, sino también porque presiona a las bases partidarias DC, que en su mayoría están con Fernández.

Para la lista de Fernández, uno de cuyos apoyos fundamentales es Belisario Velasco, estas elecciones “garantizan que los que dirigirán los destinos de la falange no serán los mismos. Inevitablemente se marca una renovación en la generación de dirigentes”. La campaña de Walker, quien se ha jactado en enero pasado en una charla de que la familia Walker “tiene igual número de parlamentarios que el PC”, es una sobrevivencia superestructural, sin asiento ni en la base partidaria ni tampoco en la juventud.

El problema de fondo dicen es si la renovación se hace con un sentido de centro izquierda para rescatar y profundizar lo hecho o, tal como viene sosteniendo Ignacio Walker desde los años 90 con su tesis del camino propio y la identidad de centro, se hace sólo de una manera convencional y con guiños hacia el actual gobierno.

Un ejemplo de que esto último puede ocurrir, sostienen, “es que la participación en la Comisión de Expertos del Ministerio de Educación, de Mariana Aylwin, José Pablo Arellano y Sergio Molina, todos ex ministros y activos walkeristas, para aportar a las políticas privatizadoras de la Educación”, se ha mantenido en las sombras, sin la posibilidad que las bases conozcan ni puedan opinar.

Alberto Undurraga, Alcalde de Maipú, sostiene que tales afirmaciones son mal intencionadas y no se sostienen ni por su propio peso, ni tampoco por la imagen que el país tiene de ellos y de la DC. Es efectivo que han buscado apoyos explícitos para la candidatura de Walker y logrado que más de 59 alcaldes del país lo apoyen. Eso les da confianza en un triunfo que si bien creen estrecho,  también sienten seguro.

Al igual que en el PPD, fuera de las disputas de poder, no es claro que el esfuerzo esté concentrado en dilucidar de manera temprana cual será el perfil de oposición que tendrá el partido. Todas las señales son ambiguas y parecen indicar que la falange tiene, aunque soterradas, muchas más afinidades que las que se piensa con la actual conducción de La Moneda. No solo hay una historia común de tipo familiar o de origen en La Patria Joven. También la percepción de que un centro centro permitiría participar del poder por mucho tiempo. Los modos de la DC están en pleno curso evolutivo.

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