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Análisis

La agenda oculta de la UC en el Mineduc de Piñera

por 6 agosto 2010

La agenda oculta de la UC en el Mineduc de Piñera
El hombre fuerte del poder de la UC en el aparato público del Ministerio de Educación es Juan José Ugarte, Director de la Unidad de Educación Superior. Unidad donde danzan efectivamente los dólares, donde se juega el mayor vínculo entre desarrollo económico y gestión del conocimiento y del capital humano, donde mejor se plasma el muy lucrativo mercado de la educación en nuestro país.

Por lo que se pudiera pensar a priori, uno diría que las fichas del póker de la educación, la UC las juega en los contenidos curriculares del sistema escolar y por ello trataría de influir desde en todo el aparato educativo: en los textos escolares, en las decisiones de diseño y ejecución curricular de los sectores de aprendizaje más sensibles a la manipulación ideológica (Historia, Lenguaje, Filosofía y hoy por hoy Biología), o en las decisiones que pasan por la Unidad de Transversalidad del Ministerio de Educación encargada de los temas valóricos (sexualidad, embarazo adolescente, violencia, cultura juvenil, drogas, etc.). Siguiendo este pensamiento a priori, que tiene mucho de racional debido a que son las áreas típicas para ejercer presión ideológica, podríamos agregar que quienes naturalmente se traspasan hacia el aparato público –por su conocimiento técnico- podrían ser los académicos comprometidos en el proyecto de la Facultad de Educación de la UC.

Pues bien, quien así piense, se equivoca. Ningún académico de la Facultad de Educación ha pasado “naturalmente” a funciones públicas pedidas por el Ministro Lavin o el Presidente de la  República. Y atención, la UC no ha puesto tampoco sus fichas en promover contenidos ideológicos en el sistema escolar.

La UC no es una Universidad Pública sino que en rigor es Privada, sólo que por disposiciones de la dictadura, está dentro del Consejo de Rectores por atribuírsele la formalidad de “tradicional”. Por lo tanto, sus intereses son completamente privados.

Esta manera de entender la lógica del poder en el actual escenario del país y de la UC, está atrasada –usando nuestros propios hitos históricos- digamos a la década de los 90, al reinicio de la Democracia, cuando el MINEDUC se re-armó en función de varias comisiones de trabajo.

Hoy la cuestión es distinta. El hombre fuerte del poder de la UC en el aparato público del Ministerio de Educación es Juan José Ugarte, Director de la Unidad de Educación Superior. Unidad donde danzan efectivamente los dólares, donde se juega el mayor vínculo entre desarrollo económico y gestión del conocimiento y del capital humano, donde mejor se plasma el muy lucrativo mercado de la educación en nuestro país.

¿Dónde está el dinero en Educación? Ahí está la UC y con un hombre fuerte.

Se impuso, con la rectoría de Pedro Pablo Rosso, un modelo empresarial en la Universidad Católica, ampliamente resistido por el ala más tradicional y humanista de su cuerpo académico, liderados por el decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Pedro Morandé, famoso por sus tesis esencialistas respecto a la identidad chilena, tesis contrarias a esta modernidad voraz del mercado y sus lógicas. Todo lo que la Universidad era capaz de producir se transformó, con Rosso a la cabeza, literalmente en un negocio: Educa-UC, Mide-UC, Dictuc, Salud-UC, Canal 13-UC e incluso Solidaria-UC, por nombrar sólo algunos de los “holding” más famosos. Nada escapó al modelo. Es una forma de copar todos los mercados, pero también una forma de vender políticas públicas al Estado, a través de otro ente denominado Políticas Públicas-UC. La mano derecha de todo este proceso fue, por una parte Carlos Willamson (encargado actualmente de velar por las acciones del Club de Fútbol) y por la otra, Juan José Ugarte. Hoy es otro el Rector ciertamente, pero no es sino el delfín del anterior. Toda esa voracidad sigue igual.

Al año, el mercado de la educación superior mueve más de 3.300 millones de dólares con altísimas posibilidades de expansión a corto plazo. Si en los 90 había 240 mil estudiantes en pregrado, para el 2012 se estima que habrá 1 millón, hoy hay aproximadamente 770 mil. Y si calculamos que el mínimo de arancel en nuestro país es de 3 mil dólares, nos da como resultado un negocio que avanza y muy bien. Para dimensionar mejor, la danza de millones mueve  -por concepto de aranceles- poco más del 39% del PIB per capita, uno de los más altos del mundo según el FMI. Por ejemplo Laureate, dueña de Las Américas, AIEP y Andrés Bello, movió el 2006, 17 millones de dólares y al año siguiente ya movía 19 millones. En número de alumnos, la UC bordea los 19 mil, por debajo de la Andrés Bello (28 mil), Las Américas (26 mil), U. De Chile (24 mil), U. De Concepción (22 mil), U. Del Mar (20 mil), y Santo Tomás (19 mil cien). De la torta de la Educación Superior las Universidades Privadas se llevan el 31% y las del Consejo de Rectores (donde está la UC formalmente) el 35%.

Pero a no perderse. La UC no es una Universidad Pública sino que en rigor es Privada, sólo que por disposiciones de la dictadura, está dentro del Consejo de Rectores por atribuírsele la formalidad de “tradicional”. Por lo tanto, sus intereses son completamente privados. Y tener a Juan José Ugarte en la Dirección de la División de Educación Superior del Ministerio es un claro mensaje de mercado, del futuro en la toma de decisiones. ¿Alguna duda? En el Conicyt también se nombró a un UC –José Miguel Aguilera- vinculado a esta tendencia privatizadora. ¿Otra duda? Ugarte, por el diario La Tercera anuncia un nuevo trato igualitario que el Estado de Chile garantizará a todas las Universidades del país, las privadas y las públicas. ¿Más dudas? El mismísimo Rector de la Universidad Pública más importante, la Universidad de Chile, toma por sorpresa al Presidente Piñera y lo increpa ante el país y la comunidad universitaria internacional que se encontraba en dicho momento al  inicio del año académico de esa casa de estudios, que no se aceptará dicho trato igualitario. ¿Y alguien ha desmentido dicho nuevo trato igualitario? Al contrario, la suma es solo favorable para el mercado futuro de las privadas.

Una larga historia ya ha revelado el papel de la UC en nuestra educación y en su influencia en el aparato público. En los 80 la UC lideró la transformación de la educación escolar chilena colocándola en el tránsito del mercado y la producción de capital humano. Con la Concertación, en los 90, la UC lideró los procesos de información de mercado educativo y control de calidad (SIMCE). Hoy, la UC liderará la madre de todas las batallas: transformar a la educación superior en un mercado ágil, lucrativo y pertinente con lo que llaman la sociedad del conocimiento.

¿Por qué? Por la patria, Dios y la Universidad.

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