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Informe señala que concesión vence en 2018 y CNTV debe autorizar su renovación

Contraloría siembra nueva incertidumbre en venta de Chilevisión

por 16 agosto 2010

Contraloría siembra nueva incertidumbre en venta de Chilevisión
Los grupos Bethia y Time Warner, que compiten por adjudicarse el canal, deberán analizar este nuevo escenario que instaló el organismo fiscalizador, antes de participar en el negocio. Hay que recordar que fue este mismo alcance que hoy realizó la entidad revisora, el que hizo echar pie atrás a Linzor Capital en la compra de la estación, luego de un informe en derecho.

La Contraloría instaló un nuevo punto de incertidumbre a la venta de Chilevisión, propiedad del Presidente Sebastián Piñera. El documento de poco más de 20 páginas conocido esta tarde, establece que la señal del canal privado le pertenece a la Universidad de Chile que la vendió para su explotación en 1993 por 25 años, cuyo plazo vence en 2018.

Esta decisión fue validada por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) en su oportunidad, pero en dicho acuerdo no se incluyó una cláusula que indicara que el usufructo se podía renovar automáticamente.

Este ha sido el principal obstáculo para que Piñera pueda vender la estación. De hecho, Linzor Capital, desechó el negocio debido a este hecho, según el informe en derecho encargado por el conglomerado.

De acuerdo a la postura de los dueños del canal y de la Corredora Larraín Vial –encargada de la venta- la señal debía renovarse de inmediato, pero el organismo fiscalizador apuntó que será sólo en ese año, cuando las autoridades de la Universidad de Chile vuelvan a pronunciarse sobre la continuidad, decisión que deberá ser refrendada por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV).

De esta manera, la venta de Chilevisión sufre un nuevo traspié, ya que los grupos Bethia y Time Warner, que compiten por adjudicarse el canal, podrían revocar su participación en el negocio, dejando al Mandatario en una postura compleja dadas las variadas críticas tanto de la oposición como del oficialismo por el conflicto de interés que supone la situación.

La otra fórmula posible es que el precio de la estación baje, o bien quien se la compre decida negociar por separado con la Universidad de Chile, supeditando esa decisión a lo que resuelva el CTNV.

Asimismo, la Contraloría criticó el actuar de la casa de estudios, debido a que la venta de la señal, pese a obtener activos frescos, implicó una pérdida para las arcas fiscales de más de mil millones, cuyas responsabilidades administrativas no son posibles de perseguir debido a que se encuentran prescritas. En la misma línea, el informe indica que la cesión de la señal se efectuó de manera “secreta”, lo que impidió que la entidad revisora pudiera emitir el control de juridicidad pertinente.

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