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Perfil del grupo que la Fiscalía apunta como responsable de los bombazos

Anarquismo a la chilena

por 18 agosto 2010

Anarquismo a la chilena
Un romance con protagonistas de distintas clases sociales que acaba como teleserie y las diferencias que hay en todo Chile. Supuesto financiamiento europeo que en realidad equivale a una remesa muy exigua. Videos incriminatorios con arengas y eslóganes trasnochados, bombas caseras y precariedad por todas partes, son material más que suficiente para mover al fiscal más duro de la plaza.

Desde Milán, el 17 de septiembre de 2009 se hizo una transferencia electrónica de 950 euros (unos $700 mil) a la cuenta en el Banco de Chile del ex lautarista Omar Hermosilla, conocido por frecuentar  el círculo de las casas okupa, enclaves que el equipo comandado por el fiscal Alejandro Peña identificó como “centros de poder” durante la formalización a 15 personas, en la denominada “Operación Salamandra” que intenta aclarar 23 bombazos en la Región Metropolitana.

En una audiencia que se prolongó por más de 17 horas y que repletó la Sala 1 del 11º juzgado de Garantía, el fiscal Peña admitió luego de ser inquirido  por  la defensa de Marín, que esta transferencia de fondos es la única que el Ministerio Público ha podido acreditar hasta el momento. Pero el equipo de Peña, formado entre otros por los fiscales  Marcos Emilfork, Pablo Sabaj y Patricio Rojas, consideró que la prueba era suficiente para imputar a Omar Hermosilla como uno de los que ayudaba con “soporte financiero y manutención a la asociación ilícita”, que según la fiscalía funciona desde julio de 2005.

Guerrilleros top

Por cierto, Omar Hermosilla no es el ex lautarista más famoso dentro del grupo de imputados. Ese puesto lo ocupan Pablo Morales Fuhrimann, condenado por el ataque a un escolta del ex intendente Luis Pareto igual que Rodolfo Retamales Leiva. Otro de los líderes según la fiscalía.

Aunque se trate de acciones asociadas a la “guerra social contra el capital y sus socios imperialistas”, como consignaba uno de los panfletos leídos atropellándose en las letras por el fiscal Alejandro Peña, en el anarquismo a la chilena existen las mismas divisiones sociales que se replican en las otras esferas del país. Rodolfo Retamales Leiva "El Garza", egresó del colegio San Juan Evangelista de Las Condes.   Es hijo de Cecilia Leiva ex subsecretaria de Agricultura de Michelle Bachelet y sobrino de Jorge Leiva, ex ministro de Economía en el gobierno de  Frei Ruiz-Tagle.

Pablo Morales Fuhrimann, según una carta difundida por su familia, estaba alejado de la violencia y completamente reinsertado. La misiva estaba firmada por Alejandra, su hermana que fue funcionaria a honorarios del Ministerio del Trabajo.

El resto del material visual basado en fotologs, páginas y foros de Internet, no incluía violencia ni terrorismo  explícito, sí un izquierdismo más que trasnochado, como el de los panfletos que llamaban a la gente a “destruir el Estado policial corrupto neoliberal”.

Según los informes de inteligencia de la policía, reproducidos durante la audiencia, la condición socioeconómica influye en que ambos ex lautaristas sean apuntados como líderes: “Son ex militantes subversivos, de un nivel medio alto con discursos lógicos coherentes, con un liderazgo diferente, lineal y democrático”, detallan los informantes de la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros (DIPOLCAR).

Paralelamente Pablo Retamales Leiva, según pudo oírse en una conversación telefónica  interceptada, tendría contacto con María Carolina Lizárraga, ex funcionaria de la Subsecretaría de Interior, según el portal de Gobierno Transparente.  Su cargo: Coordinadora Regional de Seguridad Pública en la Intendencia de Santiago.

Lizárraga está justo a la salida de la Intendencia cuando habla con Rodolfo Retamal.

-“Aló flaco, ¿como estay?, quería contarte una weá que me contaron de ti, para que anduvieras con cuidado”, dice y quedan de encontrarse en un punto de calle Bandera.

El puñal de Año Nuevo

Otra historia es la de Candelaria Cortés-Monroy Infante y Gustavo Fuentes Aliaga. Ambos fueron pareja y según el Ministerio Público participaron poniendo bombas en al menos cuatro atentados, el último de ellos en septiembre de 2008. Meses después, el 31 de diciembre Fuentes apuñala a su mujer, egresada del colegio Saint George y estudiante de Literatura.

En la audiencia se escuchó la conversación de su hermano, Camilo Cortés Monroy con un tal “Pelao” la noche en que Candelaria estaba herida en el Hospital Salvador. El hermano buscaba el paradero de Fuentes Aliaga y “Pelao”, al otro lado del teléfono, menciona al ex lautarista Pablo Morales como uno de los contactos para encontrar al agresor.

Más que la fotografía de un romance escandaloso entre dos personas de distinto origen, la fiscalía usó esta intercepción telefónica para probar que Morales Fhurimann era el líder de la “asociación ilícita terrorista”, como fue tipificado el grupo. Pero la diferencia entre la ex pareja se hizo evidente en la audiencia. Gustavo Fuentes no tenía abogado y hubo un receso hasta que asumió su patrocinio un defensor público. Mientras, Candelaria Cortés-Monroy  está representada por el connotado penalista Miguel Soto Piñeiro junto al abogado Juan Ignacio Correa, del mismo estudio.

Videos y un  diskette

Si el terrorismo que tiene en alerta a todo el hemisferio occidental desde los atentados en Nueva York y Madrid se incubó en la pulcritud y disciplina  de las escuelas islámicas en Europa y Asia, la versión chilena se hornea en las tocatas punk de  casas okupa en el  Barrio Yungay. Una de ellas “Kasa La Idea”, ubicada en Rafael Sotomayor 449, fue destruida  por el terremoto.  Las que salen del centro de Santiago funcionaban  en la comuna de El Bosque y en Avenida Colón, en Las Condes.

En este contexto, la fiscalía quiso probar el liderazgo de Rodolfo Retamal con una llamada en la que su interlocutor le avisaba que “los pacos se metieron a la tocata en la casa de una tía. Ellos son siete y nosotros 60, pero igual entraron en mala”.

Tal vez la mejora tecnológica más importante que logró incautar el Ministerio Público fue un plano en Google Earth con los puntos marcados que detallaban la planificación de atentados en la casa de Rodolfo Retamales, pero en la misma pasada se llevaron “un diskette con información  relevante”. Por otra parte los videos que la fiscalía exhibió como pruebas importantes, eran de factura bastante artesanal: recortes de los noticieros informando sobre algunos bombazos, incluso grabados desde un televisor. Además de protestas con arengas llamando  a “la vía insurreccional y a hacer crecer el fuego rebelde en nombre del compañero Mauricio Morales”, muerto mientras manipulaba una bomba frente a la Escuela de Gendarmería.

El narrador, cual Oliver Stone, era en varios casos el propio Rodolfo Retamales, dedicado a la producción audiovisual y a la orfebrería, según su abogado Roberto Espinoza.

Pólvora, ampolletas y gas

Uno de los videos, que la fiscalía mostró para afirmar su argumento de que Retamales además ayudaba en la “difusión de la asociación ilícita”, tenía de fondo “Bulls On Parade” de los Rage Against The Machine, invitados en el marco del festival Maquinaria. Esperemos que esta ligazón no sirva para abortar la visita, como lo hizo el cardenal Jorge Medina a principios de los ’90 con Iron Maiden por considerarlos satánicos.

El resto del material visual basado en fotologs, páginas y foros de Internet, no incluía violencia ni terrorismo  explícito, sí un izquierdismo más que trasnochado, como el de los panfletos que llamaban a la gente a “destruir el Estado policial corrupto neoliberal y a  no denunciar a los asesinos del cabo Moyano pues disparó para proteger a “un banco que tiene seguros contra cualquier pérdida y no para defender a una señora de los cogoteros o de los traficantes que les venden pasta a los niños”.

El Ministerio Público fue contundente al demostrar que las bombas de los más de 20 atentados tienen el mismo tipo de fabricación, prácticamente todo conseguible en casa Royal: un portalámpara, un timer, y una ampolleta con los filamentos al aire. Menos claro,  los cilindros de gas que servían de soporte y la  pólvora negra, que según las pericias de la policía estaba en las ropas de prácticamente todos los imputados.

Por último el grupo no parecía muy holgado en cuanto a financiamiento ya que en una de las llamadas que se oyeron como prueba de la categoría de líder de Pablo Morales, el ex lautarista habla con Andrea Urzúa, detenida por intentar entrar pólvora a una cárcel en Argentina. Urzúa le dice: “¿Podís ponerle $3.500 a mi teléfono que se me acabó la plata?”.

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