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Comicios internos serán mañana sábado en el Círculo Español

El ambiente se corta con cuchillo en la UDI

por 20 agosto 2010

El ambiente se corta con cuchillo en la UDI
Ha sido una larga y dura contienda entre Juan Antonio Coloma, que busca la reelección, y José Antonio Kast, quien por segunda vez aspira a llegar a la cabeza del partido. Aunque se podría pensar que la primera confrontación, la histórica, fue la más fuerte, lo cierto es que es ésta la que va a dejar más heridos en el camino.

A sólo horas del proceso eleccionario interno de la UDI, el ambiente partidario es irrespirable. Aunque la sensación generalizada es que la contienda entre el actual timonel, Juan Antonio Coloma, y el por segunda vez retador José Antonio Kast no genera incertidumbre, lo cierto es que en política nunca se sabe hasta que se cuenta el último voto. Con esta convicción el kasismo jugó todas las cartas posibles, incluyendo la fusión de su candidatura con la del tercer aspirante a presidir el partido, Pablo Jofré, para acortar la brecha entre él y el senador. Una movida sólo estratégica si se considera que en la tienda de calle Suecia sólo votan los consejeros.

Tal como están los ánimos en la colectividad, las elecciones de mañana sábado en el Círculo Español no serán precisamente una fiesta democrática. El ambiente no está para festejos en el gremialismo. Esta campaña, a diferencia de hace dos años, sacó lo peor de cada bando, pero la disputa fue puertas adentro. El 2008 la lupa de la opinión pública siguió paso a paso una pugna histórica en la UDI: se podría elegir al nuevo presidente de entre dos candidatos. No más lista de consenso. Este evento histórico es a lo que la prensa le dio bombo y el gremialismo le supo sacar partido.

Este año, sin embargo, ha sido muy diferente. Si para afuera se ha intentado mostrar un proceso cordial; lo cierto es que ha sido una verdadera lucha fratricida, con pasada de facturas y todo. Y no va a ser fácil que sanen las heridas que va a dejar esta elección interna. Peor aún, sin incertidumbre respecto del resultado, lo único que resta saber es si el diputado logrará un porcentaje suficiente para colocar a uno de los suyos en una vicepresidencia de la nueva directiva. Porque en la tienda afirman que también es seguro que Kast no cometerá esta vez el error del 2008, de no sumarse a la mesa.

La falta de entusiasmo tiene que ver, según lo observan algunas fuentes del partido, con que tampoco “se juega la gran cosa en el resultado de esta elección”. Y no hay convicción de que la situación mejore para la colectividad, ya sea con el triunfo de Coloma o si “ocurriera un milagro y ganara Kast”. Por su parte, el diputado ha fundado su campaña en el descontento transversal que recorre las filas gremialistas. Mientras el timonel que busca la reelección destacando el logró de haber contribuido como el partido más grande de la derecha, para poner a Sebastián Piñera en La Moneda; el retador alimenta la impaciencia de quienes no logran ver el beneficio que ello ha significado para la tienda.

Pero eso tampoco le ha reportado a Kast suficiente como para llegar a la cabeza del partido. Porque parece haber perdido la magia que deslumbró al 36,5 por ciento de los poco más de 800 consejeros en la última interna. Su acuerdo con la tercera opción, a la que en la misma lista de Kast no se le veía futuro en esta contienda, no fue bien recibida. Incluso alimenta la especulación que siempre existió en la UDI respecto de que la candidatura de Pablo Jofré “se levantó para ser funcional a la de Kast”, por lo que este acuerdo a última hora no sorprendió mayormente.

Sin embargo, entre aquellos consejeros que aún no tienen claro su voto, se dice que con la fusión, Kast “sacó patente de debilidad”, aludiendo a que si tuvo que aliarse con esta candidatura es porque “no ha podido prender como la última vez. Pero lo malo de esta alianza es que dime con quién andas y te diré quién eres”, advierte uno de los 800 votantes de este consejo.

Por su parte, el consejero Alfredo Galdames, uno de los fundadores del estamento poblacional de la UDI, plantea que “Kast tiene un discurso espectacular, que es muy difícil no compartir. Pero va a terminar perdiendo, con un discurso desperfilado a raíz de las personas que lo rodean. Lo siento, porque es una persona valiosa, pero no me parece consecuente que se asocie con personas que piensan diametralmente distinto a él”.

La única incertidumbre: Larraín

Dentro de un consejo con tan escasas expectativas, la única cosa que no es segura es qué hará el ex presidente del partido, senador Hernán Larraín. El ex timonel no ha querido hablar públicamente desde que anunció que se marginaría de la elección. En su entorno aseguran que sus razones para la forma en que ha actuado, en el marco de esta contienda, las dará en su discurso del sábado ante los consejeros. Que “por respeto a ello” no ha querido referirse al tema en los medios.

Pero en un partido político algo así no pasa desapercibido. Larraín no es un parlamentario cualquiera y su apoyo a Coloma contribuiría a afirmar el liderazgo del timonel en esta reelección. Si optara por respaldar a Kast, en cambio, generaría algo de incertidumbre porque se desconoce cuántos consejeros estarían dispuestos a seguir su ejemplo. Le imprimiría, aunque sea en sus últimos minutos, fuerza a las aspiraciones del diputado.

Es por eso que las teorías acerca del comportamiento del también ex presidente del Senado es tema. Se dice que hace tiempo –desde que se le coartó la posibilidad de reelegirse para conducir la UDI el 2008, en que por las disputas internas se vio obligado a declinar una nueva postulación- “está enojado con el stablishmen del partido, porque lo hicieron saltar de la presidencia. Así es que está pasándole la cuenta a Coloma muy sutilmente”.

Una fuente del partido, especula que la posición adoptada por el ex timonel se debe a que “siente que todos los problemas que sufrió durante su gestión siguen presentes en la UDI: más ambiciones de poder, afanes protagónicos, personalismos, etc.”.

En la misma línea se comenta la decisión de la senadora Evelyn Matthei de apoyar a Kast. Porque, se dice y salta a la vista, que “ella es muy diferente a José Antonio. Es, si se quiere, la más progresista del partido y Kast el más conservador. ¿Qué pueden tener en común?”, por lo que se llega al resultando que les parece más evidente, que también “le está pasando la cuenta a Coloma”.

¿El ocaso de los coroneles?

Otro elemento que suscitó suspicacias en esta elección fue la zigzagueante actuación de los “coroneles”. Si el 2008, pese a las diferencias que persistían entre algunos de ellos, cerraron filas, sin dejar espacio alguno a las dudas, detrás de Coloma. El escenario de esta contienda fue muy distinto. Los apoyos, cuando los hubo finalmente fueron tibios. Más bien, dicen sus críticos, se solazaron en mantener la duda acerca de sus respaldos hasta el final. “Permitieron que surgieran especulaciones, que se creyera que más de alguno apoyaría a Kast, cosa que José Antonio intentó durante mucho tiempo”, se lamenta un consejero que respalda a Coloma desde el primer momento.

Pero él no fue el único que le siguió de cerca los pasos a los “coroneles”. En opinión de otro consejero, la etapa de los conductores del partido está llegando a su fin. Estima que las “peleas y diferencias entre ellos mismos, los han debilitado y ya no tienen el poder de antes”. Y agrega que “los coroneles anda cada uno por su lado y sus peleas han dejado a la UDI descabezada”. Ello, se explica, aporta una fuente gremialista, “justamente a que se niegan a darle tiraje a la chimenea y eso ahora es un problema, porque el que representa el cambio en esta elección, no es el cambio”, dice aludiendo al diputado Kast.

La misma fuente sentencia que la UDI “se farreó la gran posibilidad de volver a ser el partido poderoso que era” y añade que “la UDI se ha convertido en lo que fue Renovación Nacional en sus peores años. Cuando éramos un partido chico teníamos más poder, ahora que somos grandes el poder que tenemos es igual a cero” y de eso responsabilizan a los “coroneles” en general y en particular a la conducción de Coloma estos dos años. Pero eso no deja en mejor pié a Kast, porque nadie cree que de llegar a ganar “las cosas cambien, porque está aferrado al poder tanto como los demás. Hay que ver lo que ha hecho para ganar”.

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