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Fuertes cuestionamientos de La Moneda y la Alianza a la titular de Trabajo

La última “víctima” de la mina San José

por 20 agosto 2010

La última “víctima” de la mina San José
Por estos días se ha generalizado la sensación de que el derrumbe del yacimiento en la Región de Atacama tendrá más consecuencias que las evidentes. Y, en este escenario, una de las afectadas podría ser Camila Merino, quien ya fue objeto de cuestionamientos durante su impasse con el ex subsecretario, Marcelo Soto. Aunque en esa ocasión salió airosa gracias a las presiones de la UDI, no fueron pocos los que objetaron su desempeño. Ahora, en medio de la crisis, nuevamente salió a flote su mala evaluación.

Acostumbrados a los errores comunicacionales de Camila Merino, en La Moneda bromean con que el Presidente Sebastián Piñera debe haber hecho “Plop, como Condorito” cuando escuchó el mea culpa de la titular de Trabajo, que cambió el foco de la crisis minera desde Sernageomin hacia el gobierno. En Palacio afirman que el Ejecutivo lo ha hecho bien en este caso y que constituye un “grave” despropósito asumir que “después de todos los antecedentes estamos claros que debimos haber tomado acciones”. De allí que crezca con mayor fuerza la idea de que la secretaria de Estado compite seriamente por ganarse un lugar en el primer cambio de gabinete de la actual administración. Su evaluación, se dice, ha decaído considerablemente en este último período.

El que haya resultado triunfadora, en su gallito con el ex subsecretario de la cartera, Marcelo Soto, no constituyó para Merino un salvoconducto con miras a un eventual cambio de gabinete. De hecho, en La Moneda reconocen que la ministra “siempre ha estado mal evaluada” y que tras el forcejeo con Soto “tendió a estabilizarse”, pero su desempeño durante la crisis causada por el derrumbe de la mina San José, con las consecuencias ya conocidas, terminó por confirmar su mala performance en la cartera.

Aunque el miércoles se esperaba que Merino volviera al Congreso a Valparaíso, la ministra se quedó en Santiago para concurrir a una reunión con el Presidente Sebastián Piñera. En Palacio y en el Congreso se comentaba que el Mandatario estaba molesto por las últimas declaraciones de la secretaria de Estado y que era justamente el motivo de la citación. La extensa reunión, en la que también estuvo presente el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, fue  “difícil”, afirman en La Moneda. Esto porque el Mandatario le habría llamado la atención por sus polémicos dichos y, sobre todo, porque con sus palabras había provocado que cambiara el foco de atención en medio de la crisis, apuntándolo hacia el gobierno.

De hecho, en La Moneda reconocen que la ministra “siempre ha estado mal evaluada” y que tras el forcejeo con Soto “tendió a estabilizarse”, pero su desempeño durante la crisis causada por el derrumbe de la mina San José, con las consecuencias ya conocidas, terminó por confirmar su mala performance en la cartera.

“Después de todos los antecedentes estamos claros que debimos haber tomado acciones, por eso es importante el rol de la comisión investigadora para que tomemos lecciones, pero quiero hacer un llamado a que no hagamos un tema político de esto. Tenemos que tener todos los antecedentes, ver cuáles son los responsables y cómo podemos hacer que las instituciones funcionen mejor”, dijo el martes la ministra, luego de haber afirmado que la Dirección del Trabajo no tenía atribuciones para clausurar un yacimiento minero. Todo lo que ha contribuido a aumentar la ya pobre evaluación que se hacía en La Moneda sobre su desempeño.

En este contexto es que no pasó desapercibido en Palacio el sondeo realizado por la revista Qué Pasa. En el artículo “¿Qué nota le pone al gabinete?”, la secretaria de Estado es la peor calificada por los parlamentarios con un 4,5 de promedio. Lo que denota, especula una fuente de gobierno, que los buenos resultados obtenidos en el Congreso no le dan necesariamente una buena imagen ante los legisladores. En la misma línea, añade que la cifra demuestra que no toda la UDI, que es la colectividad más grande, la calificó con una nota muy buena, porque “de ser así habría subido su promedio”.

“Está pedía”

En Palacio incluso admiten que la titular de Trabajo le debe a la tienda de calle Suecia su permanencia en el cargo. Aludiendo a que durante la disputa entre Merino y Soto, las colectividades oficialistas tomaron partido, aún cuando ninguna de las autoridades militaba en las respectivas tiendas. El gremialismo ganó esta pugna, bloqueando la salida de Merino. Pero este incidente no hizo más que dejar al descubierto una de sus debilidades políticas, la de ser independiente y carecer del respaldo de un partido, pues el apoyo gremialista respondió sólo a una decisión táctica y, claramente, no es incondicional. Otro factor que impidió su salida, plantea una fuente de La Moneda, es que “no es lo mismo cambiar a un subsecretario que sacar a un ministro. Esto último se parece más a un cambio de gabinete, desde el punto de vista de la imagen”. Pero Camila Merino, añade en tono lapidario, “está pedía” para el primer cambio de gabinete.

Otra fuente de gobierno prefiere hacer hincapié en que la ministra no lo ha hecho tan mal en el Parlamento. Aunque también advierte que su buen desempeño legislativo, logrando sacar adelante varias iniciativas, no la ha librado de las críticas de los propios parlamentarios oficialistas. Y ni hablar de la opinión que se tiene de la secretaria de Estado en la oposición.

Al punto que el martes recién pasado en la bancada de RN se hacía un duro cuestionamiento a la actuación de la ministra y a sus declaraciones, en el marco de la crisis minera donde admite que el gobierno podría haber hecho más. Aunque, como suele suceder, más tarde durante una comida con la propia Camila Merino y el subsecretario Bruno Baranda –ex secretario general de la colectividad- a la que asistió sólo un pequeño número de diputados, el tono se suavizó bastante. Sólo un diputado mantuvo su postura y le hizo ver a la ministra que había cometido algunos errores que debía evitar en el futuro.

Si bien es sabido que en Renovación Nacional no le tienen especial apego a Merino, incluso sus aliados de la UDI están en una postura crítica respecto a su desempeño. En el gremialismo terminaron por coincidir con sus socios en que la ministra se está “equivocando mucho”. Y la defensa es menos férrea de lo que fue durante el episodio con Soto. Ya se dice en el gobierno que la UDI tampoco la está apoyando “de manera irrestricta”. Cosa que queda en evidencia, cuando un parlamentario de esa tienda afirma que la titular de trabajo “ya no está a la altura” del cargo y añade que aunque es el Presidente de la República el que debe determinar si sigue o no a la cabeza del ministerio, lo cierto es que “ha demostrado que no tiene dedos para el piano”.

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