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Acto en Chillán Viejo marcado por desorden y excesivas medidas de seguridad

Piñera y la conmemoración del natalicio de O'Higgins que se chacreó

por 20 agosto 2010

Piñera y la conmemoración del natalicio de O'Higgins que se chacreó
Primero fue el descontento que generaron las restricciones a las personas para acercarse al acto si no contaban con una invitación; luego la decisión del mandatario de suspender momentáneamente el desfile de las organizaciones civiles para saludar a la gente y hablar con la prensa; y finalmente el éxodo de autoridades indignadas por cómo se llevó a cabo esta tradicional ceremonia. Y también la invitación que hizo el ministro Ravinet al alcalde de Chillán Viejo para que se tomara "un Armonyl".

Que el general Bernardo O'Higgins Riquelme haya llegado al mundo un día 20 de agosto de 1778 fue probablemente lo que menos importó este viernes en Chillán Viejo, donde el Presidente Sebastián Piñera encabezó la celebración de los 232 años de su natalicio.

Esto, porque el acto estuvo marcado por un descontento generalizado que se atribuyó a las excesivas medidas de seguridad desplegadas, seguramente para evitar -sin éxito- que el mandatario se viera expuesto a algún tipo de contramanifestación, como ocurrió hace algunos días en Coihaique.

De hecho, la gente que sin animosidad alguna se acercó para presenciar el tradicional desfile militar con ocasión de esta fecha debió conformarse con observar a más de tres cuadras, ya que se restringió el acceso.

Y los ánimos comenzaron a caldearse cuando constataron que sólo algunas personas podían acercarse por el hecho de presentar una invitación, lo que motivó que comenzaran silbatinas y gritos de descontento que fueron compartidos por los concejales de la comuna chillaneja, que molestos con la situación y con las restricciones que se estaban imponiendo, resolvieron abandonar el acto incluso antes que éste comenzara.

Fue entonces cuando el concejal Jorge del Pozo se enfrascó en una discusión con un efectivo de Carabineros, la que terminó con su detención y su traslado a un recinto policial.

La guinda de la torta

Minutos más tarde todo suponía que la ceremonia se desarrollaría sin contratiempos. Y de hecho todo marchaba así durante el  desfile militar, que debía dar paso al que tradicionalmente realizan las "fuerzas vivas de la comunidad", es decir, bomberos, escolares, clubes de huasos, de rayuela, etcétera.

Pero luego de la presentación de los efectivos del Ejército, el Presidente Piñera se puso de pie, se acabó la música y todos quienes se habían preparado para desfilar frente a las autoridades quedaron mirándose las caras, porque el jefe de Estado, en lo que más tarde se atribuyó a una "salida de protocolo", se acercó a saludar a las personas presentes y luego dio  declaraciones a la prensa.

Y nada disimulaba las caras largas de algunas de las autoridades presentes, como la del diputado comunista Hugo Gutiérrez o la del  senador Mariano Ruiz-Ezquide (DC), quienes prefirieron retirarse al constatar que el acto, literalmente, se había chacreado.

En medio de todo ese desconcierto, Piñera volvió a su asiento, mientras que el edil de Chillán Viejo, Felipe Aylwin,  también habló con los periodistas, pero para expresar su molestia por la forma en que se había desarrollado la ceremonia, lo que le significó ser  más tarde objeto de críticas por parte del ministro de Defensa, Jaime Ravinet, quien lo acusó de actuar con  "mucho nerviosismo", al tiempo quer lo invitó a tomarse un "Armonyl".

"Casi nos dejaron sin desfile", dijo Ravinet, porque momentos más tarde se reanudó el acto y los grupos que representaban a la comunidad, que supusieron en un momento que todo se había terminado, pudieron desfilar frente al jefe de Estado, aunque éste presenció todo ya no desde el puesto que le había asignado del protocolo, sino que desde la acera, al igual que la presidenta de la Cámara de Diputados, Alejandra Sepúlveda y el propio titular de Defensa.

La defensa de Ena

Aunque el refrán dice que "las explicaciones agravan la falta", la ministra secretaria general de Gobierno, Ena von Baer, optó en La Moneda por dar una explicación a la distancia de las razones por las cuales la celebración del natalicio de O'Higgins había terminado con tan poca pulcritud.

La vocera del Ejecutivo explicó que la intención del Presidente fue ir a saludar a las personas "y algunos comprendieron que había terminado el acto, sin embargo, luego el acto siguió así que la verdad es que hubo un proceso de falta de información, pero es sumamente mínimo, ninguna cosa importante".

Su opinión sin embargo no fue compartida por quienes sí presenciaron lo sucedido, como el propio senador Ruiz-Esquide, quien afirmó que lo ocurrido fue"un desorden descomunal, la más triste de todas las expresiones. En estos 20 años no habíamos visto nunca lo que pasó".

En declaraciones a la edición digital del diario La Tercera, el parlamentario criticó que Piñera obligara a " detener el desfile, se corta, después se vuelve a hacer".

Y sentenció: "Es el peor de los 20 de agosto que hemos vivido en democracia: un gobierno amedrentado, temeroso, que nadie sabe hacia dónde se dirige".

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