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Rafaella Di Girolamo rechaza propuesta de Joaquín Lavín

“Las cinco formas de educación sexual son un acto desesperado”

por 10 septiembre 2010

“Las cinco formas de educación sexual son un acto desesperado”
Para la sexóloga, esto refleja no saber cómo resolver la preocupación de la gente sobre la educación sexual de sus hijos. A su entender, el tema debe legislarse y abordarse como una política pública en la que participen todos los actores, separándolo de la mirada del gobierno de turno.

Luego del retiro de los colegios de la polémica Enciclopedia del Sexo, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, propuso la creación de cinco alternativas de material sobre educación sexual, para que así cada establecimiento escoja la que vaya más en la línea con sus criterios y valores.

El secretario de Estado no adelantó quién sería el encargado de desarrollar estas propuestas ni cuáles serían los criterios. O si esto se trabajaría en forma conjunta con otras reparticiones, como el ministerio de Salud (Minsal).

En el Mineduc, señalaron a El Mostrador que el Departamento de Transversalidad, dependiente de la División de Educación General es el encargado de los lineamientos de la educación sexual que se impartirá en las escuelas. Pero hasta que no se presenten las propuestas al ministro, no se entregarán más detalles.

Para la psicóloga y sexóloga, Rafaella Di Girolamo, este mutismo va en dirección contraria a cómo debería llevarse la discusión sobre la educación a los jóvenes chilenos en materia sexual. Esto pues considera que debe hacerse en forma abierta y con la visión de todos los actores sociales.

Por eso, señala la profesional de Fundación para la Confianza, “es el momento de generar políticas públicas para que se pueda regular y se legisle al respecto”.

-¿Qué te parece la propuesta del ministro Joaquín Lavín que busca cinco tipos distintos de educación sexual?

-Me parece un acto desesperado, que refleja no saber cómo resolver la preocupación de la gente sobre la educación sexual de sus hijos. Es válido que haya una iniciativa. Pero no hay un debate puesto sobre la mesa. Por eso el Estado tiene que hacerse cargo de generar políticas públicas al respecto.

Las políticas públicas tienen que impulsar que la gente también pueda opinar. Hay toda una línea que tiene que abordarse desde  la fisiología, la biología, la intimidad, la confianza, que sirven para prevenir abusos sexuales, embarazos adolescentes o enfermedades de transmisión sexual. Para eso hay que legislar.

Por eso la Iglesia se va a cruzar y un sector más convencional se va a imponer pero siempre habrá gente que piensa distinto.

De pronto aparece esta Enciclopedia del Sexo, que se hizo para países que ya tienen educación sexual (España). Claramente para nuestro país puede haber sido un poco impactante porque estaba a años luz de la realidad chilena. Tenemos que buscar algo muy anterior a esa enciclopedia en particular.

Además no sé quien está a cargo de armar estas cinco formas. Ni bajo qué mirada: ¿Van a educar desde dónde? ¿El placer, la biología, la intimidad, el goce, libertad? ¿Cómo van a ser estas cinco formas? ¿Por qué cinco?

-¿La Enciclopedia del Sexo iba en la línea correcta?

-No. De pronto aparece esta Enciclopedia del Sexo, que se hizo para países que ya tienen educación sexual (España). Claramente para nuestro país puede haber sido un poco impactante porque estaba a años luz de la realidad chilena. Tenemos que buscar algo muy anterior a esa enciclopedia en particular.

¿Cómo sabe el semen? ¿Cómo es el sexo oral? … tengo que educar primero cómo me siento con mi cuerpo, mi autoestima. La mayoría de los problemas sexuales tienen que ver con autoestima baja. Por ejemplo niñas que se entregan a la sexualidad para sentirse validadas.

-¿Por eso consideras que esto no debería ser algo que se discuta a puerta cerrada en un ministerio sino en el Parlamento?

-Sí. Además creo que los ministerios de Salud y Educación deberían generar una entidad en conjunto que se dedique a preservar el bienestar de la salud sexual y reproductiva, porque acá hay dos ministerios que tienen que hacerse cargo de generar una política pública que tiene que ser ley. Es la única forma que se obligue a que se tenga que educar al respecto.

-¿Legislarlo también pasa porque la mirada y la forma que se le de a la educación sexual hoy depende de la tendencia del gobierno de turno?

-Así es. Si estamos en un gobierno más convencional, como en este caso, hay que tener cuidado: tiene que ver con toda la gente. Por eso es importante que se convierta en política pública.

Hay una realidad donde más gente se separa, más mujeres son madres solteras. No es que la gente quiera ser mamá soltera, a las mujeres les cuesta tener hijos solas. Pero lo pintan como si fuera un deseo, entonces la sensación que tengo es que dicen que tienen que cambiar cómo la gente está pensando.

Identidad, educación y homosexuaidad

-¿Consideras que  la mirada sobre la sexualidad se enmarca en un modelo muy rígido?

-Exactamente. En el caso de la educación sexual y reproductiva necesitamos partir por un programa que nos muestre cual es nuestra realidad. Antes de hacer cinco programas levantemos información sobre qué es lo que se está necesitando. Sabemos que en el norte,  en Iquique, la tasa de VIH es súper alta, se sabe que los encuentros sexuales penetrativos en los jóvenes, entre hombres y mujeres, se han equiparado. No sabemos qué les está acarreando eso a ellos.

Antes de hablar de sexualidad penetrativa a lo mejor tenemos que hablar de identidad: de un espacio en el que somos jóvenes sexuados que necesitamos identificarnos en ese espacio y ver cuáles son los límites dentro de eso.

-¿Es posible juntar este tema de la identidad con la educación sexual?

-Claro. Le das un plus. Hablo de un programa que tiene que ver con salud, con bienestar, con educación, con psicología. De cómo la gente está significando su vida, la sexualidad, la intimidad.

-¿No es suficiente que se enseñe cómo prevenir embarazos y la parte biológica de una relación sexual?

-No, es más atrás. Es importante recalcar que hay ciertas características de la personalidad de cada uno que son buenas. Hay que generar un nicho de identidad donde las personas puedan decidir y decidir cómo enfocar su sexualidad. Siempre generando la libertad. Seguimos pensando que hay que restringir, castrar un espacio. No puedes ir en contra de la realidad: los jóvenes sí están teniendo relaciones desde los 14 o 15 años.

Por eso los programas tienen que ir también desde los pre púberes. Y ahí llegar a los papás y al colegio. Programas que tengan que ver con educar a los padres generan conversación, ahí está el debate.

-¿Esto de legislar la educación sexual se ha dado en otros países?

-En México se está legislado. Se hizo estudio con jóvenes. Creo que en España también.

-¿Por qué cuesta tanto la educación sexual en Chile?

-Somos un país súper convencional, con una Iglesia muy poderosa, y nos ha costado mucho abrirnos a temas que nos son difíciles de abordar. La homosexualidad, por ejemplo.

-¿El tema de la homosexualidad debería incluirse en los programas de educación sexual?

-Por supuesto. Por eso la educación sexual debe ser un proceso, una línea que cruce toda la vida escolar. No un programa que se de sólo en segundo, tercero y cuarto medio.

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