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Vuelven al país campanas que en 1863 sobrevivieron a incendio de la Iglesia de la Compañía

por 29 septiembre 2010

Vuelven al país campanas que en 1863 sobrevivieron a incendio de la Iglesia de la Compañía
Las tres campanas se vendieron como chatarra después del incendio ocurrido el 8 de diciembre de 1863, durante la fiesta de la Inmaculada Concepción, en el que murieron 2.500 personas, en su mayoría mujeres y niños.

Las tres campanas de la iglesia de la Compañía de Jesús en Santiago, que sobrevivieron a un devastador incendio en 1863, fueron devueltas a Chile este miércoles por una pequeña parroquia de Gales, donde se conservaban desde entonces.

En una ceremonia presidida por el Presidente Sebastián Piñera, el embajador de Reino Unido, Jon Benjamin, entregó las campanas que, 147 años después, volverán a ser emplazadas en el lugar donde se erigió entonces la iglesia y que hoy ocupan los jardines aledaños a la antigua sede del Congreso Nacional.

"Estas campanas vuelven a cruzar el océano Atlántico y volverán a repicar donde lo hicieron hasta 1863, ya no con es esos tristísimos sones de llanto y dolor de aquel 8 de diciembre, sino que más bien con una alegre melodía en honor a Chile y los chilenos", dijo Piñera.

Las tres campanas se vendieron como chatarra después del incendio ocurrido el 8 de diciembre de 1863, durante la fiesta de la Inmaculada Concepción, en el que murieron 2.500 personas, en su mayoría mujeres y niños.

La iglesia quedó totalmente destruida y sólo se salvaron las campanas, que como recordó hoy el embajador de Reino Unido, compró y envió por barco a Swansea (Gales) un comerciante británico llamado Graham Vivian, cuya familia tenía relaciones de negocio con la industria del cobre en Suramérica.

El hermano mayor de Vivian, Henry Hussey Vivan, que coleccionaba antigüedades, vio la bella ornamentación de las campanas, supo apreciar su valor y propuso colocarlas en el campanario de la Iglesia de Todos los Santos de Oystermouth (Gales), parroquia de la familia, en sustitución de las existentes.

En 2009, la embajada de Chile ante el Reino Unido comenzó las negociaciones con esa iglesia para lograr la devolución de las campanas, que en 1964 se habían bajado del campanario y colocado en el pórtico de la iglesia por el temor de que la estructura de la torre no soportara el peso.

A raíz del terremoto que golpeó Chile el pasado 27 de febrero y con motivo del bicentenario de Independencia que celebra esa nación este año, la parroquia galesa decidió devolver las campanas como regalo del pueblo británico al chileno.

Para ello, se embarcaron en el mes de abril en el puerto inglés de Davenport y llegaron el pasado 8 de septiembre a Valparaíso a bordo del HMS Portland de la Real Armada.

"Estas campanas representan el palpitar del corazón de un pueblo que ha demostrado una y otra vez su temple y su coraje, su capacidad de ponerse en pie frente a la tragedia y que ha sido capaz de superar la adversidad y reconstruirse a partir de las cenizas sin desfallecer jamás", señaló el presidente chileno.

Según el mandatario, el incendio de 1863 fue uno de los acontecimientos "más trágicos y tristes" de un país que este año "vuelve a ser golpeado por el dolor y la tristeza", dijo en alusión al terremoto del pasado mes de febrero.

Por ello, Piñera invitó a la ceremonia a Martina Maturana, la niña de 12 años que salvó la vida de buena parte de los habitantes del archipiélago Juan Fernández, a 600 kilómetros de la costa chilena, al alertar, haciendo sonar el gong de la ciudad, sobre las olas gigantes que devastaron las islas tras el sismo de febrero.

"Le hemos pedido a nuestra pequeña gran heroína que igual que tocó el gong esa madrugada del 27 de febrero, tocara hoy día ese mismo gong con el mismo sentido de alertar al país sobre los desafíos del presente y del futuro", indicó el mandatario.

Piñera también dedicó unas palabras al cuerpo de bomberos, que los ciudadanos crearon 12 días después del incendio que acabó con la Iglesia de la Compañía de Jesús.

El presidente y su esposa, Cecilia Morel, hicieron sonar las tres campañas, con cuyo repique acabó la ceremonia, en la que no faltaron las bombas de agua que hace casi siglo y medio ayudaron a extinguir las llamas que se llevaron consigo 2.500 vidas. EFE

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