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Críticas a su gestión crecen dentro del propio oficialismo

El poder que afirma a Larroulet en el gabinete

por 8 octubre 2010

El poder que afirma a Larroulet en el gabinete
Aunque a muchos le pese, el titular del Ministerio Secretaría General de la Presidencia se reafirma como un elemento clave del gobierno de Sebastián Piñera. Y no por los resultados de su gestión, sino a quienes representa en la actual administración. Este es el elemento que lo blinda ante cualquier cuestionamiento, pese a que los más duros provienen de su propio sector. Su prueba de fuego será la tramitación de la Ley de Presupuesto.

En medio de los temas que copan la agenda, estas últimas semanas se ha profundizado, en el mundo político, la idea del cambio de gabinete. Aunque en el oficialismo todos evitan salir públicamente instando al Presidente Sebastián Piñera a hacer ajustes a su actual equipo, no son pocos los que critican soterrada, pero firmemente, los errores que estiman se han cometido a nivel ministerial.

Particularmente en lo que dice relación con la falta de coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo. A quien se sindica como el principal responsable en este ámbito es al ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet. De hecho, muchos de los reparos que se le hacen a su gestión han surgido a partir de votaciones difíciles en que ha costado “ordenar” a los parlamentarios gobiernistas, especialmente, en la Cámara de Diputados.

La molestia en algunos sectores del oficialismo se arrastra desde hace varias semanas. Pero mientras en la propia derecha corren apuestas acerca de cuáles serán los ministros elegidos para abandonar el gabinete, se da por hecho que uno de los cuestionados “jamás” integrará esa aciaga lista: ese es Larroulet. Incluso para sus críticos, el ministro que tiene por misión coordinar la relación entre el gobierno y los parlamentarios, “comenzando por los de nuestro lado” advierte un diputado de RN, está blindado ante cualquier cambio de gabinete. Su nombre nunca ha sido mencionado por nadie como candidato a dejar La Moneda. Y habría, esencialmente, dos razones que sostienen la idea del supuesto blindaje.

Por una parte, y esta es en la que más coinciden quienes han observado con atención el trabajo de Larroulet, es que el titular de la Segpres representa a “los poderes fácticos” en el gobierno de Piñera. Y esto es algo que en su entorno y en la propia Moneda confirman sin ningún complejo. De hecho, un inquilino de Palacio sostiene que el ministro “representa una sensibilidad importante (al interior del gobierno), que son los poderes fácticos”. Pero, paralelamente, agrega la misma fuente, representa “el peso de la UDI en el gobierno”.

De allí la importancia del debate de la Ley de Presupuesto. Una fuente de Palacio la sanciona como “la prueba de fuego de Larroulet, porque es el primer presupuesto del Presidente Piñera” y, si bien, también le atribuyen algún grado de relevancia al ministro de Hacienda, Felipe Larraín, advierten que quien “debe negociar con la oposición es Larroulet. Esa es su pega”.

El otro argumento se basa en que “Larroulet es el autor del diseño del gabinete. Por lo que va a defender más ese diseño que al mismo gobierno”, advierte de manera un tanto exagerada un parlamentario oficialista, para demostrar que la presencia del ex director ejecutivo de Libertad y Desarrollo es un tema que no se cuestiona en La Moneda. Y así es. Porque si bien en Palacio están al tanto de algunas de las quejas que el oficialismo ha expresado –tanto públicos como privados-, en contra de uno de los ministros más poderosos del gabinete, no se hace una revisión profunda de las mismas. Según lo ve un parlamentario, caen derechamente “en saco roto”.

La prueba de fuego

Pero esto no significa que La Moneda no escuche. En Palacio tienen bien claras las críticas que se le hacen a Larroulet: que no coordina “ni siquiera a los parlamentarios del oficialismo”; que “cuando los proyectos se han aprobado ha sido gracias sólo a los ministros sectoriales”; que “no ha logrado tender puentes hacia la Concertación, en una época en que se requiere mayor unidad en el trabajo parlamentario, entre oposición y gobierno”; que “no negocia con los bloques, sino personalmente”; en fin, suma y sigue.

Para todo hay respuesta en la casa de gobierno. Pero sólo como un trámite, porque efectivamente se parte de la base de que no existe ninguna posibilidad de que este ministro deje el gabinete, salvo que lo decida él mismo. Por lo pronto, admiten que ha habido críticas, pero atribuyen a que la aparente escasez de éxitos se debería a que “él mismo se puso una meta muy ambiciosa para ejercer el cargo. Él vendió la tesis de que sería el Edgardo Boeninger de la Alianza por Chile, por lo que ahora se le critica que no ha cumplido con esos parámetros tan altos”. Entonces, dicen en el gobierno, “él mismo se puso metas que no le ha sido posible cumplir y seguramente en su autoevaluación, también debe reconocerlo”.

En La Moneda se lamentan que el ministro “todavía no haya logrado generar una buena relación con la Concertación, porque es algo que se esperaba de él”. De allí la importancia del debate de la Ley de Presupuesto. Una fuente de Palacio la sanciona como “la prueba de fuego de Larroulet, porque es el primer presupuesto del Presidente Piñera” y, si bien, también le atribuyen algún grado de relevancia al ministro de Hacienda, Felipe Larraín, advierten que quien “debe negociar con la oposición es Larroulet. Esa es su pega”. Porque no se pasa por alto que durante la tramitación de la Ley Antiterrorista un grupo de diputados de la UDI votó en contra de la idea de legislar.

A ratos resulta extraño que algunos sectores de la derecha tengan tanta claridad respecto de las debilidades y fortalezas de un ministro que pareciera estar dejando de ser importante, pero al que no se le ha cortado ninguno de los tirantes que lo sostienen.

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