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El día después de la encuesta Adimark

Impacto profundo en La Moneda por el bajón de Piñera

por 3 diciembre 2010

Impacto profundo en La Moneda por el bajón de Piñera
Desde el gobierno se está tratando de instalar la tesis de que la caída del Presidente en el reciente sondeo era esperable, debido a que se sabía que el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José elevaría su popularidad sólo de modo episódico. Pero lo cierto es que el dato superó hasta los vaticinios más pesimistas.

Es cierto que en La Moneda estaban preparados sicológicamente para bajar en las encuestas post rescate de los mineros, pero también es cierto que los más de 13 puntos que cayó abruptamente el Presidente Sebastián Piñera no dejaron a nadie indiferente.

Una prueba de ello fue la virulenta reacción de la Concertación ante las mezquinas cifras dadas a conocer por la Adimark. Y aunque en el gobierno evitan admitir que esto constituye una verdadera sorpresa y, menos aún, que preocupa que la caída haya superado los 10 puntos; repiten automáticamente la respuesta oficial y sólo algunos se atreven a reconocer algo que de nuevo queda en evidencia en este sondeo: que el mandatario “no tiene su fortaleza en los atributos débiles”.

Sólo un asesor de Palacio se atreve a admitir que lo más lejos que llegaba en sus vaticinios a la baja, en un sondeo post rescate, eran los 10 puntos. Y que lo sorprendió genuinamente los 13 que cayó desde la medición anterior. La frase aquella acerca de que “las encuestas hay que mirarlas en una línea de tiempo” explica, a juicio de un analista de gobierno, la caída de Piñera, porque este último sondeo no habría hecho nada más que volver las cosas a su lugar, en cuanto a popularidad. Misma que estima como “buena”, aún en el 50 por ciento que arroja la Adimark, dado que “está por sobre el porcentaje con que salió electo”.

Pero cuando se pone a prueba la tesis de que el tema de los mineros elevó artificialmente la popularidad del gobierno, debido a que la figura de la actual administración que más destacó, el titular de Minería Laurence Golborne, mantuvo el mismo 91 por ciento de popularidad; en el gobierno plantean que él ha “administrado” esa popularidad, “consolidando su posición”. Ello, porque según se comenta en La Moneda “tiene  atributos blandos muy fuertes y éstos son bien evaluados por la ciudadanía. Y Piñera no tiene su fortaleza en esos atributos”.

Tal parece que a pesar de los múltiples esfuerzos que han hecho sus asesores por revertir ese fenómeno, los sondeos demuestran una dura realidad: que lo que el electorado espera del jefe de Estado es eficiencia y podría ser que es justamente en esto en lo que estaría más débil. Porque un análisis que se hace en Palacio es que el elemento que más pudo haber influido en la drástica baja de Piñera es el tema de la reconstrucción. De hecho, un analista plantea que en la campaña presidencial, las encuestas mostraban que lo que le daba ventaja por sobre los demás candidatos eran atributos tales como el liderazgo, que actuaba con firmeza y que podría sacar adelante al país en materia económica.

Reconstrucción en la palestra

Entonces, “lo que tiene que haberlo afectado directamente es el tema de la reconstrucción, en la que evidentemente ha habido retrasos”.

Su tesis es que Piñera, antes de la encuesta de octubre donde llegó al 63%, “tocó techo, porque la opinión pública no le tiene confianza y no le cree”. Por lo tanto, aunque la opinión pública “sigue valorando su eficiencia no le tiene confianza. La eficiencia no lo es todo, para gobernar”, señala Marco Moreno.

Y frente al hecho concreto de que el Presidente está mejor evaluado en regiones (52%) que en la Región Metropolitana (48%), la explicación que se da una fuente de La Moneda es que el electorado de la capital es el más impactado, incluso más que en las zonas afectadas, con el retraso aparente en este campo, porque estas semanas ha sido tema permanente en los medios.

Se han realizado reportajes en televisión en que ha quedado en evidencia, por ejemplo, que recién se están demoliendo edificios, pese a que se hubiera esperado –reconoce una fuente- que esa etapa ya estuviera superada. Lo mismo le costó a la ministra de Vivienda, Magdalena Matte, una caída de cinco puntos (de 60% a 55%) en la reciente evaluación y una interpelación que la Concertación logró aprobar en el Congreso.

A diferencia de los análisis que se hacen en el gobierno, a vuelo de pájaro todavía porque “hay que evaluar con más los efectos de la encuesta”, el analista político de la Universidad Central, Marco Moreno, estima que atribuir la baja de Piñera sólo a que pasó el efecto del rescate de los mineros “sería un análisis muy superficial”. Porque, a su juicio, la baja evaluación “tiene que ver con los atributos que no lo acompañan: la baja confianza y la permanente sospecha” de que cada vez que dice algo hay que leer entre líneas. “Eso termina por erosionar su credibilidad y le come todo el aumento” que tuvo en el sondeo anterior, “volviendo a la cifras que tenía antes y que constituyen una tendencia”, subraya Moreno.

Su tesis es que Piñera, antes de la encuesta de octubre donde llegó al 63%, “tocó techo, porque la opinión pública no le tiene confianza y no le cree”. Por lo tanto, aunque la opinión pública “sigue valorando su eficiencia no le tiene confianza. La eficiencia no lo es todo, para gobernar”. Por lo que vaticina que de la encuesta CEP, que está en etapa de terreno, “debiéramos esperar que fuera consistente con la tendencia de otras encuestas anteriores”.

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