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Gonzalo Boye es un dolor de cabeza para Estados Unidos según Wikileaks

Habla el abogado chileno que se querelló contra los asesores de Bush

por 7 diciembre 2010

Habla el abogado chileno que se querelló contra los asesores de Bush
La querella acusa al ex fiscal general de EE.UU., Alberto Gonzáles, a David Addington, jefe de gabinete del ex vicepresidente Dick Cheney, y a otros cuatro abogados que prepararon el marco jurídico para la instalación del presidio de Guantánamo, de ser culpables de la detención ilegal y la tortura de los prisioneros confinados allí en un limbo jurídico sin garantía de sus derechos.

Gonzalo Boye Tusset, abogado chileno nacido hace 45 años en Viña del Mar y residente desde hace largo tiempo en Madrid, se encuentra en el centro de la tormenta desatada por las notas de la embajada de EE.UU. en España publicadas por Wikileaks.

Las notas describen las presiones del Gobierno y los diplomáticos de EE. UU. para bloquear a toda costa la querella presentada ante la Audiencia Nacional española por el abogado chileno y un grupo de juristas contra seis asesores del ex Presidente George W. Bush por grave violación de los derechos humanos, en ejercicio de la llamada “jurisdicción internacional”. En España ha causado sorpresa la forma en que, según las notas de la embajada, algunos altos funcionarios españoles, especialmente ciertos fiscales, han colaborado activamente con los diplomáticos estadounidenses para echar a pique la querella de Boye y sus colegas y apartar del caso al juez Baltasar Garzón.

La querella acusa al ex fiscal general de EE.UU., Alberto Gonzáles, a David Addington, jefe de gabinete del ex vicepresidente Dick Cheney, y a otros cuatro abogados que prepararon el marco jurídico para la instalación del presidio de Guantánamo, de ser culpables de la detención ilegal y la tortura de los prisioneros confinados allí en un limbo jurídico sin garantía de sus derechos.

La embajada de EE.UU. en Madrid ha puesto el acento en el pasado de Gonzalo Boye, que en los años 90 fue acusado de integrar un grupo del MIR chileno que habría colaborado con los separatistas vascos de ETA para preparar el secuestro de un industrial.Boye, cuya vida podría servir de argumento para una película, fue condenado a una durísima pena y dedicó los ocho años que permaneció en la cárcel a estudiar derecho en la Universidad a Distancia.

La embajada de EE.UU. en Madrid ha puesto el acento en el pasado de Gonzalo Boye, que en los años 90 fue acusado de integrar un grupo del MIR chileno que habría colaborado con los separatistas vascos de ETA para preparar el secuestro de un industrial.

Hijo de Gustavo Boye, destacado periodista y profesor universitario de Valparaíso, Gonzalo encabeza actualmente, junto con su esposa española, Isabel Elbal, que también es jurista, un exitoso bufete de abogados con oficinas en el tradicional Barrio de Salamanca de Madrid. En el juicio contra los autores de los atentados terroristas que tuvieron lugar en la capital española el 11 de marzo de 2004, Boye ocupó el primer plano entre los abogados de los familiares de las víctimas.

Bajo de estatura, fortacho y de calva avanzada, realiza con calma sorprendente varias actividades en forma simultánea: habla por teléfono, teclea un escrito en el computador, atiende el celular, da instrucciones a la secretaria. Su agitación interior solo se manifiesta cuando enciende un cigarrillo tras otro. Boye se desplaza por Madrid al volante de un Mercedes Benz y suele cruzar España en el AVE, el tren de alta velocidad, para alegar en tribunales de diversas ciudades. Frecuentemente viaja al extranjero a atender asuntos internacionales y participar en seminarios y conferencias.

-¿Qué siente usted al ver en las publicaciones de Wikileaks que la embajada de EE. UU. en España le ha seguido los pasos y ha investigado su vida?

-No me sorprende, era algo que intuíamos pero no teníamos cómo probar, ahora sí. Son los riesgos de meterse en batallas legales de esta relevancia y los asumimos. No se trata de ser temerarios pero sí profesionales independientes.

-¿A quiénes representan ustedes y en qué consiste la querella?

-A diversas víctimas de Guantánamo, ex presos, y a dos ONG internacionales: el Center for Constitutional Rights de Nueva York y el European Center for Human and Constitucional Rights de Berlín. Fuimos contratados para hacer un trabajo jurídico y lo vamos a hacer hasta obtener una sentencia.

-¿Quiénes son esas víctimas?

- Se trata de diversos ex presos, tanto españoles como de distintos países, gente que lo ha pasado muy mal.

-¿Están acusados de terrorismo?
- Ninguno de ellos ha sido acusado de nada.

-La embajada de EE. UU. dice que la querella que usted y sus colegas presentaron contra los seis asesores de Bush es “mucho mejor de lo que es habitual entre los abogados españoles”. ¿Es cierto?

-Tal vez eso tenga que ver con que no soy español, que fue un trabajo muy técnico realizado entre mi esposa y yo, y que domino el inglés y tengo muchos clientes norteamericanos y un amplio conocimiento de la legislación de ese país.

-¿Usted sabía que la embajada de EE. UU. presionaba al ex Ministro Moratinos y su entorno y a otros personeros del gobierno español y de la fiscalía para bloquear el proceso?

-Sí, eso siempre lo tuvimos claro, sólo que ahora tenemos las pruebas. Lo grave no es que hayan sido presionados sino que se hayan dejado presionar.

-¿Considera que esas autoridades españolas violaron la ley?

- Ese tipo de actuaciones encaja perfectamente en determinados tipos penales.

-¿No le parece lógico que el gobierno español quiera sacarse de encima un juicio realizado desde España contra los asesores de un ex presidente norteamericano que le puede acarrear problemas con EE. UU.?

-Es que este juicio acarreará problemas a los responsables de delitos muy graves pero no tiene razón de preocupar a ningún gobierno decente.

-¿Esperaba usted que Obama, que prometió cerrar Guantánamo, defendiera a los abogados que prepararon la instalación de ese campo de detenidos?

-Soy ingenuo y optimista por naturaleza, creo en el ser humano y eso me llevó a pensar, desde la perspectiva interior, que no sería así.

-¿Se equivocó?

-Depende, pues como actuamos sobre unas premisas absolutamente profesionales, nuestra estrategia ha tenido en cuenta la hipótesis de falta de colaboración de la administración americana. Para los Estados Unidos es un problema tener un juicio así en cualquier sitio, sea allí o aquí.

-O sea que su corazón le decía que Obama no intervendría, pero su razón le decía que sí.

-Queríamos creer lo primero, no solo los abogados sino todos los que hemos trabajado en este caso.

-¿Qué piensa del empeño de los fiscales españoles, que conversaban personalmente y por teléfono con los diplomáticos de EE. UU., para bloquear la querella?

-No pensábamos que la fiscalía española fuese a avanzar tanto en su colaboración con quienes pueden terminar siendo parte acusada en este proceso. Veremos si se confirman las informaciones.

-¿Cómo calificaría esas presiones de la embajada y el Gobierno de EE UU para entorpecer el proceso?

-Creo que entran dentro de las reglas del juego entre políticos, el problema es cuando afectan a un poder independiente o a quien tiene la obligación de perseguir delitos y defender la legalidad como son los jueces y fiscales españoles.

-¿Se refiere al Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, que, según los documentos, prometió a los diplomáticos de EE UU “retorcer el brazo” al temido juez Garzón y entregar el caso al juez Ismael Moreno y que les aconsejó que el Gobierno estadounidense abriera una investigación paralela sobre los mismos hechos para bloquear el proceso iniciado en España?

-Vamos a confirmar la información, evidentemente es un tema a estudiar y, sobre todo, aclarar. Javier Zaragoza es un buen fiscal, uno de los mejores y esto hay que analizarlo en una perspectiva global. Antes de tomar una decisión sobre el curso de nuestras actuaciones tenemos que tener las ideas claras. Si se confirman los datos, y todo apunta a ello, evidentemente me parece un hecho grave y un gran error.

-¿Qué le pareció que el Fiscal General del Estado Cándido Conde-Pumpido dijera públicamente que “admitir la querella sería como convertir la jurisdicción universal en un juguete en manos de personas que buscan protagonismo"?

-El Fiscal General dijo algo más que eso, también calificó la querella como fraudulenta y, la verdad, nosotros hemos actuado y seguiremos actuando en nombre y representación de víctimas directas de la tortura pero él ha actuado a favor de los intereses de una potencia extranjera.

-¿Usted busca protagonismo, como dice el Fiscal General?

-No buscamos protagonismo, somos simplemente abogados que llevamos casos buenos y eso puede conllevar protagonismo pero a nosotros nos importan otras cosas.

-¿Cree que el juez Garzón busca protagonismo?

-A Garzón le conozco pero no tanto como para saber lo que busca.

-¿Faltaron a sus obligaciones Conde-Pumpido y el Fiscal Zaragoza?

-Si se confirma que favorecieron a una de las partes, sin duda.

-¿Con el gobierno y los fiscales en contra, la querella tiene posibilidades de éxito?

-Hoy más que nunca, y en eso soy realista, no optimista. Vamos a continuar y, con la ley en la mano, nadie podrá detener este proceso. Somos más y tenemos la ley y la razón de nuestra parte.

- Eso suena a jinete justiciero decidido a deshacer entuertos en el mundo desde España.

-Mire, el principio de jurisdicción universal no es una invención ni mía ni de Garzón. Es más antiguo que eso y, además, una forma de exigir responsabilidades cuando fallan los mecanismos de la justicia nacional allí donde los delitos más graves se han cometido. Nosotros trabajamos sobre esa base que, además, es la misma que se utiliza en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos graves. Nadie puede quedar impune y menos ante hechos de tanta gravedad. Básicamente se trata de personas, las víctimas, especialmente protegidas por los tratados internacionales y, concretamente, el Artículo 3 común de los Convenios de Ginebra. Aparte, la propia legislación española incorpora al Código Penal una serie de delitos de carácter internacional, eso hay que tenerlo presente.

-¿No le parece normal que los gobiernos rechacen esta “jurisdicción internacional” que permite a  jueces de otros países intervenir desde el extranjero en las causas judiciales y situaciones internas, como sucedió con la detención de Pinochet en Londres?

-No, a mí nada de eso me parece normal. Se corresponde con una lógica política pero no con la lógica jurídica, y yo soy jurista y no político.

-¿Qué piensa hacer ahora?

-Tomarme una tila, leer mucho, pensar y luego actuar.

-Pasando al tema de su encarcelamiento de hace 20 años. ¿Qué papel tuvieron los miristas chilenos en el secuestro del empresario Emiliano Revilla realizado por un comando de ETA en 1988?

-La sentencia dice que personas relacionadas con el MIR habrían colaborado en tareas de vigilancia previas al secuestro.

-¿Usted pertenecía al MIR?

-No he sido del MIR.

-Pero estaba vinculado con ellos.

-Era socio de una persona que fue un dirigente del MIR. En esa época en España con eso bastaba para una condena.

-¿Participó en los hechos de los que fue acusado?

-Ni participé en el secuestro ni en nada relacionado con el mismo. La justicia algunas veces se equivoca.

-¿Qué edad tenía?

-23 años.

-¿Dónde lo detuvieron?

-En el garaje de mi casa. Al principio no sabía ni lo que estaba sucediendo pero bueno, poco a poco, miedo, confusión, incredulidad… un cúmulo de sensaciones que no son fáciles de explicar.

-¿Qué opina del proceso y la sentencia que lo condenó?

-Fue la causa fundamental de que hoy sea abogado y “mucho mejor de lo que es habitual entre los abogados españoles”, como dice la embajada de EE. UU.

-¿Qué planes de vida tenía antes de ser encarcelado?

-Tenía una empresa y trabajaba, tenía una hija pequeña y estaba ilusionado con verla crecer. Eso se truncó pero de ello ha salido una excelente relación con esa y mi otra hija mayor, que van camino de ser adultas y con las que comparto todo lo que puedo. Son muy maduras. Mi tercera hija solo tiene dos años y en ella vuelco todo lo que no di a las dos mayores.

-¿A Revilla lo tuvieron secuestrado 249 días y a usted lo condenaron a más de 14 años y lo tuvieron preso 8. ¿Qué le parece?

-Las penas deben ser proporcionadas a los hechos y ante un secuestro como el del señor Revilla la pena debe ser alta, sin embargo en mi caso nunca debí ser condenado. Lo fui a 14 años, ocho meses y un día.

-¿Por qué fue usted el último de los chilenos condenados en salir en libertad?

-Por terco.

-¿Cómo así?

-Decidí no aceptar la expulsión de España que me ofrecieron mucho antes y también me negué a aceptar cualquier tipo de arrepentimiento o reconocimiento de los hechos. Podría haber salido antes pero quise salir con la frente en alto.

-¿Qué condena recibieron los etarras españoles que realizaron el secuestro?

-Doce años.

-Dos años menos que usted. ¿Por qué?

-Bueno, eso es algo que habría que preguntar a los jueces, yo solo constato un hecho. Además, ellos fueron condenados a pagar una indemnización de 300 mil euros y nosotros  una de un millón doscientos mil.

-Según la frase cliché, la cárcel es la escuela del delito. ¿Aprendió algo?

-La cárcel es una escuela y punto. Cada uno aprende lo que quiere y lo que puede. Saqué esta carrera, conocí gente, me volví tolerante con muchas cosas e intolerante con otras muchas. Sobre todo aprendí a medir el tiempo y a ser paciente.

-¿Corrió peligro en la cárcel?

-En la cárcel siempre se corre peligro, pero a los políticos se nos respetaba.

-¿Qué diferencias hay entre el joven que fue detenido, el hombre que salió en libertad y el profesional de hoy?

-Bueno, quiero pensar que sigo siendo joven pero la principal diferencia es que hoy soy una persona con una fuerza de voluntad y una determinación a prueba de balas. Hago lo que quiero pero, sobre todo, lo que pienso lo hago.

-¿Cuál fue el momento más difícil durante esos ocho años?

-Cada día alejado de mis hijas, eso fue una tortura. Hubo muchos otros, tal vez cuando pensé que no vería a mi padre con vida pero al final alcancé a verle cuando quedé en libertad meses antes de su muerte.

-¿Y el momento más alegre?

-El de salir.

-¿Tiene la nacionalidad española?

-No, nunca me he nacionalizado.

-¿Por qué en Chile es Boye y en España es Boyé?

-Aquí ponen los acentos donde quieren.

-¿Por qué no ha vuelto a Chile?

-Mi vida está donde están mis hijas, ya tres, y mi esposa, por eso creo que seguiré aquí siempre.

-¿Se ha encontrado con los fiscales y jueces que lo procesaron?

-Sí, muchas veces. De hecho con Olga, la fiscal, somos amigos.

-¿Olga?

-Olga Sánchez, era la fiscal del juicio y hoy ya es fiscal del Tribunal Supremo. Hicimos juntos el juicio del 11-M y construimos una relación que alguna gente no comprende porque no son capaces de mirar siempre hacia adelante.

-¿Cómo son sus relaciones con los miembros del poder judicial?

-Buenas. No creo equivocarme si digo que nuestro trabajo es respetado. Pienso que eso no solo lo percibimos nosotros, sino también los clientes y colegas de profesión.

-¿Se ha encontrado con los policías que lo detuvieron?

-Sí, con varios de esos policías. Los he tenido que interrogar en juicio y eso ha sido gratificante.

-¿Ha hablado con los miembros del comando de ETA que secuestraron a Revilla?

- Para el juicio al que fueron sometidos estuve citado como testigo y pude hablar con el principal imputado, quien manifestó que no sabía ni quién era yo y que nunca me había visto.

-¿Ha defendido a los presos de ETA?

-No, he defendido personas acusadas de pertenencia a banda armada pero las he sacado siempre absueltas, lo que, evidentemente, demuestra que no eran miembros de ETA.

-¿Qué resultados consiguió en el juicio contra  los autores de los atentados del 11-M en Madrid, en cuyas audiencias tuvo una actuación destacada?

-Pues, 21 condenados sobre 27 acusados y la mayor indemnización de la historia penal de España. Fue un éxito profesional y personal.

-¿Usted defiende a los lanzas internacionales chilenos?

-Cada vez defiendo a menos.

-¿Le pagan bien?

-Sí, me pagaban porque soy un profesional y presto servicios como tal. Esto no es una ONG, defiendo gratis a quien yo quiero pero no por razón de nacionalidad sino de circunstancias personales. Siempre me han pagado con euros.

-¿Se identifica con Tom Hagen, el abogado de Vito Corleone, el Padrino, o con los abogados de los bestsellers judiciales de John Grisham?

-Jamás con Tom Hagen. Ahora bien, me identifico con abogados muy diversos, no de novelas sino de la realidad, grandes penalistas alemanes e ingleses que hacen un trabajo brillante. Ese es el objetivo y hacia donde apuntamos cada día.

-¿Duerme tranquilo?

-Bueno, con el ritmo de trabajo que tengo duermo poco, muy poco, pero cuando lo hago, siempre tranquilo. No debo nada ni tengo que mirar para atrás. Si la felicidad se puede entender como vivir tranquilo, entonces soy plenamente feliz. Tengo una esposa maravillosa, unas hijas que me dan grandes alegrías, buenos y sólidos amigos, y tengo trabajo en tiempos como los que corren. ¿Por qué podría no dormir tranquilo?

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