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Prontuario de la institución que debe vigilar a los delincuentes

La caja negra de Gendarmería

por 10 diciembre 2010

La caja negra de Gendarmería
Irregularidades administrativas por cientos; asesores que se confeccionaron trajes a la medida con cargo al erario fiscal; asesorías truchas de peces gordos de la política; el hermano de Camilo Escalona, Simón, que fue obligado a renunciar porque en 15 años había trabajado muy poco y con una alta cantidad de licencias médicas. Gendarmes formalizados por tortura. Son las irregularidades a granel que marcan la historia del servicio de prisiones en los últimos 30 años.

Corría febrero de 1982 cuando la entonces ministra de Justicia, Mónica Madariaga, recibió la noticia de que su amigo, el dirigente sindical Tucapel Jiménez, había sido asesinado en la periferia de Santiago. De inmediato, investida de su autoridad, llamó el entonces director de la Central Nacional de Informaciones (CNI), el general Humberto Gordon, para requerirle antecedentes. El uniformado le indicó que se trataba de un crimen pasional y que no se preocupara, porque muy pronto darían con los responsables.

Madariaga agradeció a Gordon la gentileza y le indicó que cuando los pusieran a disposición de la Justicia, le informara cuanto antes para enviarlos al patio de los homosexuales, en alguna de las cárceles de Santiago, para que compartieran las pocas camas que había por esos años.

Este hecho revela hasta que punto los penales servían no sólo para hacer cumplir la sanción impuesta por la justicia, sino también explica cómo el código no escrito que impera en el interior de los centros de detención y el hacinamiento, son tan antiguos como el hilo negro. Tampoco son nuevas las dificultades que enfrenta Gendarmería para controlar a la población de reos, procesados, formalizados, primerizos y rematados, debido a la falta de personal y medios.

Desde 1980 hasta ahora ha corrido mucha agua bajo el río en Gendarmería. Institución que ha sido usada por la autoridad de turno y que ha servido de caja pagadora de favores políticos donde se cumple una de las máximas de la corrupción por el escaso nivel de control interno: “No me den, pónganme donde hay”.

Servicio complejo

El inicio de los problemas se produjo durante el régimen militar, porque en 1980 a los funcionarios de Gendarmería se les quitó el beneficio de pertenecer a Dirección de Previsión de Carabineros (Dipreca).

En esa misma línea, estuvo el ex secretario general de Gobierno, Osvaldo Puccio, a quien se le cuestionaron las asesorías que realizaba para la institución, realizando informes, los que eran firmados y a veces redactados por otras personas. De hecho, fue investigado por la justicia y tuvo que devolver dineros.

Quienes llevan más de 20 años trabajando recuerdan que este hecho aumentó el nivel de corrupción interna, debido a que muchos vigilantes, cuyo exiguo sueldo no alcanzaba para solventar sus necesidades, comenzaron a recibir las coimas de los reos a cambio de ciertas regalías. Y no eran menores: ingreso de alcohol, drogas, mejores condiciones para el venusterio (relaciones sexuales autorizadas), entre otras, las que se mantienen hasta hoy. Por eso no es de extrañar que en San Miguel fueran los reos quienes relataron desde sus celdas con teléfonos móviles lo que sucedía al interior.

El control de la CNI por esos años era también otro tema. Los presos políticos e incluso el intento de asesinar vía veneno a cinco militantes del MIR en diciembre de 1981, hecho relacionado al homicidio del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. De hecho, el entonces director de la Cárcel Pública fue acusado de graves cargos de corrupción por la tala de árboles en la Centro de Orientación Femenina (COF), cuya venta fue a parar a su peculio personal, aunque no hubo sanciones.

De vuelta a la democracia, el primer director de Gendarmería, Isidro Solís, logró que los funcionarios volvieran a Dipreca, intentando aplacar de alguna manera los problemas de sueldo, pero no bastó y con el tiempo la institución se convirtió en una capacha donde los recursos sirvieron para financiar sueldos políticos y la imprenta que posee el servicio para imprimir propaganda electoral.

Asesorías brujas

Casos hay muchos. Uno de ellos es el cometido por el ex director Mario Morales en 1998. En la oportunidad, este ex oficial de Carabineros y actual profesor universitario, arrendó su propia casa a la institución, como también lo hizo su asesor, Manuel Fajardo. Ambos debieron renunciar a sus cargos y en 2000 fueron sancionados solo con multas.

Los dos argumentaron que era una práctica común. Fajardo, en este sentido, en una nota publicada por el diario El Mercurio, indicó que directores anteriores hicieron lo propio.

Parte de esta información aparece en las conclusiones a la que llegó la comisión investigadora de la Cámara, luego que la Contraloría emitiera un informe en 2008 sobre graves irregularidades con las asesorías.

De hecho, ese mismo año, el entonces director Alejandro Jiménez, tuvo que pedir la renuncia a Simón Escalona, hermano del senador PS, Camilo Escalona. Lo anterior, porque que de los últimos 15 años que trabajó en el servicio de prisiones, una parte importante estuvo en comisión de servicio y con un alto nivel de licencias, hecho revelado por El Mostrador.

En esa misma línea, estuvo el ex secretario general de Gobierno, el PS Osvaldo Puccio, a quien se le cuestionaron las asesorías que realizaba para la institución, redactando  informes, los que eran firmados y a veces escritos por otras personas. De hecho, fue investigado por la justicia y tuvo que devolver dineros, pero no se formalizó acusación judicial alguna en su contra.

Hechos similares ha habido muchos. Pérdidas de vales de bencina; licitaciones mal formuladas para que gane un oferente; asesores que con cargo a Gendarmería se confeccionaron trajes por $ 150 mil y al terminar la administración del entonces director Alfredo Bañados, se llevaron los smart phone que el servicio les había entregado para realizar su trabajo. A ello se suman los casos de tortura cometidos por vigilantes en contra de reos. De hecho ha habido varias formalizaciones en los tribunales de garantía.

Uno de los sumarios más recientes se realizó en Temuco. ¿La razón? Una persona que no pagó una multa -cuya identidad este medio se reserva- fue condenada a pasar 10 días en el penal regional. Pues bien, al mezclarlo con la población de alta peligrosidad, pese a estar expresamente prohibido -porque tenía bajo compromiso delictual- fue violado por al menos diez internos.

Volviendo al incendio en el penal de San Miguel, esta no es la primera vez que sucede. El 10 diciembre de 2000, cuando el director de Gendarmería era el PS Hugo Espinoza, murieron 7 reclusos en el mismo módulo.

En la oportunidad se realizó un sumario interno, a cargo del fiscal Iván Fuenzalida. Si bien no se aplicaron sanciones se descubrieron una serie de anomalías estructurales que derivaron en las dificultades para evitar el incendio.

De hecho, a partir de esa indagatoria se formalizaron una serie de medidas para ser aplicadas en caso de incendios. Hasta ahora no está claro si se ejecutaron correctamente en el siniestro del miércoles pasado, hecho que está bajo investigación de la Fiscalía Regional Sur, a cargo de Alejandro Peña.

Pero no sólo en materia de incendios ha habido anomalías. También en la construcción de cárceles concesionadas. El gobierno ha debido pagar sobreprecios por evidentes atrasos de las empresas, por ejemplo Besalco, a quien el Estado debió cancelarle más de US$ 110 millones.

No menores son los 1,3 millones de UF que el fisco deberá desembolsar por problemas similares, pero en el Centro de Justicia –conocido como el “mall del crimen”- donde se detectaron irregularidades administrativas cometidas por las direcciones de Arquitectura y Obras del MOP. Al respecto, la Contraloría ordenó varios sumarios, tal como dio cuenta este diario hace unos días.

Y en ese sentido, hay algo en que todos los políticos están de acuerdo: Gendarmería es el servicio más complejo y problemático de todos. Y lo es porque no sólo los usuarios de su infraestructura son personas que nadie quiere tener cerca, sino porque en algunas oportunidades los planos se confunden.

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