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El nuevo escenario en la Concertación

Lagos vuelve a llenar el vacío de poder en la oposición

por 13 diciembre 2010

Lagos vuelve a llenar el vacío de poder en la oposición
Aunque a unos pocos no les cayó muy bien que el ex jefe de Estado asuma un rol político más explícito, para otros por fin llegó el momento de que un liderazgo respetado ordene las filas opositoras. La forma del ex mandatario de enfrentar al Presidente Sebastián Piñera confirmó la apuesta de recuperar los “activos” con que cuenta el sector para salir de la inmovilidad que se ha mostrado hasta ahora.

Desde hace unas semanas Ricardo Lagos Escobar comenzó a hacer notar su presencia en el escenario político. Si bien su voz no se había apagado por completo, los últimos años había guardado un discreto bajo perfil respecto de la política contingente. Todo cambió en un momento en que, según lo perciben algunos sectores de la propia Concertación, es necesaria mayor organización y coordinación que permita la rearticulación de la coalición opositora. El ex jefe de Estado comenzó de a poco a sacar la voz, pero su momento cumbre fue el jueves pasado cuando enfrentó abierta y públicamente al Presidente de la República, Sebastián Piñera, por responsabilizar a las administraciones anteriores, particularmente la suya, de la  tragedia del miércoles previo, en la que murieron 81 reos por efecto del incendio en la Cárcel de San Miguel.

En un tono ya familiar en el mundo político, Lagos le hizo ver a Piñera que durante su gestión se aumentaron las cárceles y que las que están por inaugurarse fueron aprobadas en su período. Al mandatario no le quedó otra que admitir que, efectivamente, se tendría que haber mencionado aquello. Más tarde, fue la vocera Ena von Baer la mandatada a salir a responderle al ex Presidente. “Siempre hemos reconocido los avances de los gobiernos anteriores, en este caso los avances del sistema de las cárceles concesionadas, pero también tenemos que hacer ver aquellas cosas en las cuales no se avanzó tal como se prometió”, advirtió Von Baer, cosa que, tal vez por la premura del tiempo, el jefe de Estado no explicó a su interpelador.

Pero más allá de este episodio, que no hace más que refrescar en la mente de los chilenos el estilo del ex mandatario, lo importante es que Lagos está de vuelta y no son pocas las especulaciones e incluso conjeturas que se hacen respecto a su regreso. Y no sólo en el oficialismo, sino también en la oposición. Ello porque es aquí donde hay quienes observan con recelo este retorno, que aparentemente podría perjudicar a las figuras más nuevas de la coalición, con miras a las próximas presidenciales. No fueron pocos quienes, la semana pasada, criticaron el que aparentemente algunos dirigentes de la Concertación estuvieran buscando a figuras del pasado para levantar candidaturas presidenciales.

Aunque todo indica que el tema es más complejo que eso. Estos primeros meses en la oposición, después de 20 años, el conglomerado parece haber perdido la brújula. Y lejos de encontrar su centro, algunos de sus propios representantes admiten, que el pacto “va de error en error. No ha podido dar con la nota justa. Cuesta ponerse de acuerdo”. Y cada vez se hacía más patente la carencia de un liderazgo claro, que condujera a las huestes. Tanto es así que un dirigente del conglomerado admite que, “efectivamente, había un vacío de protagonismo de liderazgo, desde la oposición”, mismo que estaría comenzando a llenar ni más ni menos que el ex mandatario.

La tríada

Para un observador del mundo demócratacristiano, la reaparición de Lagos tendría más que ver con la necesidad de rearticular la Concertación, pues habría quedado de manifiesto que la figuras más nuevas, léase jóvenes, que quedaron a cargo tras la derrota de enero habrían fracasado. En este escenario, el “Capitán Planeta” –como se le bautizó debido a su cargo de enviado especial para el cambio climático, de la ONU- sería parte de una tríada compuesta, además, por los ex presidentes Michelle Bachelet y Eduardo Frei. Figuras que más allá de sus respectivos desempeños, coincide un dirigente de la izquierda, son capaces de darle un rumbo a la coalición opositora, trabajando en equipo. Cosa que ha brillado por su ausencia en estos primeros nueve meses en la oposición. A tal punto que un político de la camada más vieja no vacila en recordar el reciente episodio entre los timoneles del PPD, Carolina Tohá, y de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, señalando que “los peores cuchillazos que han recibido (los dirigentes más jóvenes) son de ellos mismos”.

Otros son más duros incluso para denominarlos y hablan de los “mocosos” en alusión a la generación “que se quedó a cargo tras la derrota en la presidencial: Ignacio Waker, Carolina Tohá, Ricardo Lagos (Weber) y Claudio Orrego, entre otros”, que no habrían logrado ordenar a la Concertación. “Les pasamos la pelota un rato y lo hicieron mal”.

En un escenario en que la lectura que se hace es que existe un grupo de dirigentes más jóvenes que no es capaz de trabajar en equipo  y que, en cambio, “la suma de ellos comprende a un conjunto de individualidades”, hacía necesario el regreso de líderes más acostumbrados al rigor y al trabajo en equipo. El trabajo colectivo, recuerda un parlamentario opositor, “es lo que hizo grande y estable a la Concertación”.

La idea del triunvirato ha generado eco en la oposición, pues si cada figura es fuerte individualmente, se espera que en conjunto logren imponerle un rumbo al sector. Lo que de alguna manera se responde, justamente a raíz del trágico capítulo de San Miguel. Tras la “parada de carro”, como la define un dirigente opositor, de Lagos a Piñera, el senador Eduardo Frei también saltó al ruedo, advirtiendo que “ya está bueno que el gobierno le siga echando la culpa al anterior”. Y, días más tarde, Michelle Bachelet fue entrevistada en CNN. Por lo que un dirigente de la oposición admite que “si no hay un acuerdo explícito entre ellos (los ex mandatarios) al menos lo hay de manera implícita”.

Por su parte, el senador socialista Juan Pablo Letelier, plantea que la reaparición de Lagos, “más que una lógica de llenar vacíos de poder, apunta a usar bien nuestros activos” y aclara que “los liderazgos se ganan, no se obtienen por secretaría y no se pide permiso para ser líder”, aludiendo a las críticas surgidas desde la propia Concertación a raíz del resurgimiento del ex mandatario en la política contingente. A su juicio, ha habido un cierto “infantilismo” de parte de los críticos y que es necesaria una “acumulación de fuerzas en torno a ideas compartidas” y que “los antiliderazgos son los que critican la supuesta reaparición de Lagos”, puesto que, según recalca, y en lo que coincide con otros dirigentes del sector, el ex mandatario “siempre ha estado presente”.

El fracaso de los “mocosos”

En este contexto y dada la necesidad de generar una “convergencia ciudadana más que del arco político”, dice Letelier, “bienvenido Lagos y todos los demás, y a los que no les gusta, están pensando en protagonismos personales”. Subraya que el ex jefe de Estado “no está en la pequeñez que están otros, pensando en una candidatura presidencial” y que “esas prácticas son, en parte, lo que no llevó a la derrota”. Porque, en su opinión, “la política tiene que ver con vocaciones colectivas y no con proyectos personales”.

Para el secretario general de la Democracia Cristiana, Víctor Maldonado –ex asesor de la ex Presidenta Bachelet- la cosa es más simple todavía. Él estima que “entre no tener ninguna figura presidencial, es siempre mejor tener una. Y entre varias, es siempre mejor tener muchas” y no ve en la reaparición del ex mandatario ninguna amenaza para las figuras jóvenes, ya que “pueden crecer, porque tienen campo abierto para desplegar sus potencialidades”. El dirigente falangista no se explica “cómo alguien puede pensar que podría perjudicar de alguna manera tener figuras mundiales” trabajando en la oposición.

Maldonado recuerda incluso que durante la campaña presidencial la crítica que se le hacía a las figuras de Bachelet y Lagos era que “no se hacían más presentes”. Por lo que “no veo ninguna contraindicación en que retomen un rol”, plantea.

Si se esconde o no una eventual candidatura presidencial en el retorno de Lagos, a algunos no les importa. Lo esencial –dicen- es que detrás de ello existe una necesidad. Mientras unos reconocen que la “nueva camada” de políticos que en realidad “no son ni tan jóvenes ni tan nuevos”, no lo ha hecho muy bien con la oportunidad que se les entregó; otros son más duros incluso para denominarlos y hablan de los “mocosos” en alusión a la generación “que se quedó a cargo tras la derrota en la presidencial: Ignacio Waker, Carolina Tohá, Ricardo Lagos (Weber) y Claudio Orrego, entre otros”, que no habrían logrado ordenar a la Concertación. “Les pasamos la pelota un rato y lo hicieron mal y eso está poniendo en riesgo una eventual candidatura presidencial” del sector, se lamenta un duro crítico concertacionista de este grupo.

La misma fuente especula que con el regreso de Lagos estas figuras de la coalición que la tuvieron a cargo hasta ahora, tendrán que “subordinarse a una coordinación política” del ex mandatario, en conjunto con Frei y Bachelet. La figura del ex Presidente Lagos y su rol político se habría vuelto necesaria, porque “se indispensable tener un jefe de la oposición de su nivel, para liderarla. Aún cuando no veo ni viable ni posible una candidatura presidencial suya”.

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