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Acusaciones y danza de millones en la cuestionada licitación de cédulas de identidad

Cómo Sonda se beneficia con el caso Registro Civil

por 23 diciembre 2010

Cómo Sonda se beneficia con el caso Registro Civil
Tras las denuncias por irregularidades en la adjudicación a la empresa Indra de la fabricación de cédulas y pasaportes por US$ 380 millones, Contraloría declaró viciado el proceso y anunció un sumario en el Registro Civil. La noticia, dada a conocer por El Mostrador, hizo colmar la paciencia del ministro de Justicia Felipe Bulnes y la noche del miércoles pidió la renuncia al director del servicio de identificaciones Christian Behm. Mientras el concurso se dilata, el actual proveedor, Sonda, sigue facturando. Si la licitación se declara desierta, la empresa de propiedad de Andrés Navarro, uno de los grandes amigos del Presidente Piñera, podría ser la principal beneficiada.

Todo comenzó en febrero de 2008 cuando el Registro Civil convocó a una licitación por US$ 385 millones para un ambicioso proyecto de modernización en la fabricación de la nueva cédula de identidad y pasaporte, al cual se presentaron siete empresas. Cuatro de ellas: Coasin, Siemens, Sice y Sonda, quedaron en el camino por aspectos técnicos y de forma. En tanto Indra, Morpho y Bundesdruckerei continuaron en competencia.

El proceso -que se alargó más allá de todos los plazos previstos- terminó el 15 de julio. La mayor licitación de la historia del Registro Civil se adjudicó a Indra Sistemas Chile, la filial de Indra en nuestro país. Según el comité evaluador de las propuestas, coordinado por el cuestionado asesor del Registro Civil Luis Fuentes, la oferta de Indra fue la más completa en términos técnicos y económicos para el servicio.

Los perdedores no se quedarían quietos.

Así fue como las empresas que llegaron en segundo y tercer lugar: la alemana Bundesdruckerei y la francesa Sagem Securité, ahora llamada Morpho, impugnaron la licitación ante el Tribunal de Contratación Pública, acusando al Registro Civil de varias irregularidades. Como telón de fondo: el escándalo de la fallida licitación del sistema tecnológico, que se transformó en un desfile judicial que tiñó a políticos, ex ministros, lobbistas y operadores; y concluyó con la condena del doble asesor del Registro Civil y Tata, Andrés Contardo, quien aseguro en una declaración judicial del 27 de octubre de 2009 que su jefe, el ex director del Registro Civil Guillermo Arenas, le dijo que el concurso estaba arreglado para que ganara Indra. Contardo no pudo sostener sus dichos con pruebas. En tanto, Indra desmintió tajantemente el hecho a El Mostrador pero se abstuvo de referirse a otros temas.

Boleta fuera de plazo

Así las cosas, el 27 de julio de este año el Tribunal de Contratación Pública paralizó el proceso y convocó a las partes para que aportasen pruebas y testigos.

Entre las acusaciones más duras al Registro Civil se encuentran supuestos cambios anómalos a los criterios de evaluación y decisiones unilaterales de los evaluadores y del coordinador del proceso, Luis Fuentes, que supuestamente favorecieron a Indra Sistemas Chile, contrariando las bases del concurso.

Según el organismo fiscalizador, el Registro Civil vulneró las bases de la licitación al aceptar la boleta fuera de plazo. Por lo tanto Indra no debió haber ganado el millonario contrato para fabricar cédulas y pasaportes. Contraloría realizará un sumario administrativo en el Registro Civil.

El 16 de febrero de este año se vuelven a modificar los plazos y en marzo comienzan las pruebas de calidad de las cédulas y pasaportes. El 11 de ese mes, según consta en la documentación en manos del Tribunal, la empresa Indra debía renovar una boleta de garantía de US$ 500.000 (que todos los oferentes debían presentar como muestra de seriedad de sus propuestas). Pero pasó la fecha límite y la empresa no lo hizo. Indra recién obtuvo el documento bancario el 31 de marzo y pudo acreditar su depósito en Corpbanca. El problema, según un escrito entregado por Morpho al Tribunal, fue que la boleta venía fechada el 11 de marzo, con lo cual la empresa española habría debido quedar fuera de bases y, por lo tanto descalificada, como le sucedió a Coasin.

Consultado por el Tribunal, el gerente general de Corpbanca, Mario Chamorro, reconoció el hecho pero añadió un nuevo antecedente. En su versión Chamorro dijo que dicha boleta fue emitida en virtud del requerimiento a Corpbanca de parte de La Caixa de Barcelona y que Indra Sistemas Chile no es cliente del banco controlado por Álvaro Saieh.

Cuestionamientos de fondo

Según Morpho, en un comunicado enviado a la prensa, “este hecho viene a comprobar que Indra no cumplió con la exigencia de garantía que imponían las bases de licitación y que el Registro Civil cometió una grave irregularidad para favorecer a la empresa española”.

Las duras declaraciones más tarde serían apoyadas con un informe sobre supuestas modificaciones irregulares a las bases de licitación, encargado por la empresa de capitales franceses al ex subsecretario de Telecomunicaciones, Christián Nicolai. En el documento, Nicolai afirma que de un total de 317 ítems de la Guía del Evaluador –usada para calificar las postulaciones-, encontró 116 cambios de criterio injustificados.

En la demanda de impugnación, Morpho además citó informes de la Universidad Católica, entidad que asesoró al Registro Civil en la licitación y que estuvo a cargo del aseguramiento de la calidad de la evaluación, en los cuales la UC plantea al Servicio de Identificación que determinados funcionarios, que no formaban parte de las comisiones de evaluación, se abstuvieran de seguir participando en ellas, “puesto que este hecho atentaba directamente contra la independencia del proceso”.

La empresa francesa se detiene en ese punto ya que uno de los requerimientos de postulación más relevantes en la licitación era que las compañías postulantes tuvieran experiencia probada en sistemas de identificación digital de diez dedos. Sin embargo, pocos días antes de que Indra se adjudicara el millonario contrato, los evaluadores del Registro Civil redujeron el requisito de identificación de diez dedos a un sistema de cuatro dedos, con lo cual la alemana Bundesdruckerei llegó en segundo lugar. Este es uno de los aspectos cuestionados por Contraloría, que en un informe sobre las irregularidades en el proceso de licitación, dado a conocer por El Mostrador este miércoles, confirmaría la tesis de Morpho.

Según el organismo fiscalizador, el Registro Civil vulneró las bases de la licitación al aceptar la boleta de Indra fuera de plazo. Por lo tanto Indra no debió haber ganado el millonario contrato para fabricar cédulas y pasaportes. A raíz de sus conclusiones, Contraloría realizará un sumario administrativo en el Registro Civil donde también revisará la contratación de profesionales -fuera de la ley- para hacerse cargo de la licitación. El protagonista de esta revisión, según se deprende en el documento de seis páginas del organismo fiscalizador, será el ingeniero informático Luis Fuentes. La situación llevó anoche a que el ministro de Justicia, Felipe Bulnes, le pidiera la renuncia al director del Registro Civil, Christian Behm Sepúlveda.

Lo que gana Sonda

La historia de Luis Fuentes con el Registro Civil se remonta hace más de una década. En 1997, como subdirector de Estudios y Desarrollo del Registro Civil, le tocó liderar junto la entonces Ministra de Justicia Soledad Alvear la primera gran licitación de fabricación de cédulas y pasaportes, que se terminó adjudicando en el año 2000 Sonda, la empresa de Andrés Navarro. El proceso, tal como ahora, no estuvo eximido de controversias y acusaciones entre los postulantes y Fuentes, pese a ser un asesor externo, figura en la práctica como coordinador de la nueva licitación de cédulas y pasaportes por casi US$ 400 millones, que la Contraloría declaró como adjudicada de manera irregular.

A río revuelto ganancia de pescadores. En medio de la disputa entre Indra, Morpho y Bundesdruckerei, la única empresa se ha visto beneficiada por el retraso en el proceso de licitación y su impugnación es Sonda, que continúa proveyendo las cédulas y pasaportes hasta que el Registro Civil adjudique el negocio a un nuevo proveedor.

El 30 de agosto de 2008 se venció el contrato entre el Registro Civil y la empresa de Andrés Navarro y como aún no se adjudicaba la licitación, el servicio público debió renovar su contrato con Sonda por dos años más.

Cumplidos los dos años, el 30 de agosto de 2010, volvió a caducar la extensión del contrato con Sonda y la Contraloría aún no toma razón de una nueva ampliación del acuerdo con dicho proveedor.

Así las cosas, mientras más se alargue el proceso en el Tribunal de Contratación Pública y la investigación de Contraloría, la empresa de propiedad de Andrés Navarro, uno de los grandes amigos del Presidente Piñera y socio suyo en la propiedad de un helicóptero, continuará facturando sin necesidad de invertir en nuevas tecnologías, como las requeridas por el Registro Civil en su nueva licitación.

Si acaso la licitación se declara desierta, Sonda continuaría como proveedor del Registro Civil hasta que se lleve a cabo un nuevo concurso. Sin moverse del escritorio, la compañía de Navarro podría ser el principal beneficiado de este conflicto. En el intertanto, se mantiene fuera de escena.

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