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Obispo de Concepción está ligado al empresariado y milita en la ortodoxia moral

Chomalí: un ravotril para los grupos conservadores golpeados por el caso Karadima

por 26 abril 2011

Chomalí: un ravotril para los grupos conservadores golpeados por el caso Karadima
La designación del prelado es una confirmación de la influencia de la derecha de la iglesia, justo cuando este sector comienza el control de daños post Karadima. Pese a quedar salpicado por el caso -pues supo de las denuncias y guardó silencio-, sus redes en lo más granado de la elite económica implican una señal del manejo que aún tienen esos grupos en la jerarquía del catolicismo.

Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Karadima, tenía este recuerdo: Fernando Chomalí caminando a su lado por los pasillos del Seminario entre 1985 y 1990, tiempo que duró su estadía en ese lugar. Eran amigos; incluso este último se enrabiaba cuando los seminaristas de El Bosque comenzaron a ignorar a Cruz, después que se alejó de esa parroquia en 1987.

Juan Carlos tenía, además, otro recuerdo: por esos años también coincidieron en la Clínica Las Condes. Él estaba recuperándose de una apendicitis y Chomalí perdía a un familiar en otra pieza del recinto. Ambas familias se acercaron durante ese proceso.

Por eso, todas estas imágenes se revolvieron en su cabeza cuando como respuesta a su súplica recibió sólo silencio. Era comienzos de abril de 2010 y el caso Karadima estaba a punto de explotar. Entonces el denunciante leyó una carta del sacerdote en El Mercurio. “Decía que menos mal en la iglesia chilena no pasaban estas cosas, refiriéndose a los abusos en Irlanda”, cuenta Cruz desde Estados Unidos. El periodista le envió un correo a Chomalí contándole de su situación con Karadima. Pero nada. Después fue su prima quien se acercó al sacerdote. ¿La respuesta? Nada. Chomalí parecía una puerta cerrada. Un bloque de cemento que recién este domingo sacó la voz para explicar ese momento. Después de tantos meses, su respuesta fue: “Yo, la verdad es que me tupí, actué mal con él, en el sentido de que él buscaba un amigo, un obispo y yo no supe cómo actuar. Le he perdido un perdón muy sincero. Ha sido una cosa muy dura haberle fallado a un amigo”, según dijo en TVN.

“Este episodio muestra una de las características destacadas de Fernando Chomalí: su simpatía y cordialidad con los fieles… porque fue capaz de pedir perdón”, comenta un sacerdote. Sin embargo, también revela una de sus facetas más criticadas: su apego a la interpretación más integrista de la doctrina moral de la Iglesia.

¿Por qué en la peor hora de la Iglesia en Chile, un sacerdote conservador, cercano a la elite, trabajólico y con rasgos que lo acercan más a un ejecutivo que a un pastor, es designado para asumir la Diócesis de Concepción, la segunda más importante de Chile?

El poder

La cercanía de Fernando Chomalí con los grupos económicos ha sido un plus en su gestión financiera en la Iglesia. Cultivó una amistad de largos años con el empresario Ricardo Claro; una cercanía que incluso lo llevó a ser columnista de la Revista Capital, luego de que el abogado lograra el control del medio en agosto de 2005. También ha colaborado con el Diario Financiero.

Fue el mismo Chomalí quien estuvo a cargo de la homilía fúnebre de Claro en la Parroquia San Francisco de Sales. “Era un hombre apasionado y esa pasión lo llevó a amar todo lo que fuese manifestación de la bondad, la inteligencia y la creatividad del hombre”, reflexionó entonces sobre el difunto.

“Chomalí se sienta a sus anchas con los empresarios y eso a veces también genera cierto recelo”, comenta una fuente de la Iglesia, que también señala que esto se debe a que “para muchos sacerdotes este es un mundo bien distante”.

Fue el mismo Chomalí quien estuvo a cargo de la homilía fúnebre de Claro en la Parroquia San Francisco de Sales. “Era un hombre apasionado y esa pasión lo llevó a amar todo lo que fuese manifestación de la bondad, la inteligencia y la creatividad del hombre”, reflexionó entonces sobre el difunto.

Es así como también ha estado presente en pequeños eventos, siempre ligado a empresarios: desde charlas de la Corporación Chilena de la Madera; pasando por la inauguración de la Fundación Aptus, de algunos integrantes de las familias Solari y Matte; hasta las misas que encabezó en el “mall de la fe”, como llaman ciertos fieles a la Parroquia María Madre de Misericordia, en Lo Barnechea, donde fue párroco entre enero de 2005 y marzo de 2007.

Esta relación le ha servido sobre todo para reforzar el estado financiero de la Iglesia. Actualmente preside la Comisión Nacional de Financiamiento y también la Comisión Nacional para la Reconstrucción de Iglesias, que debió levantarse post terremoto. “Ha estado exitosamente a cargo de  la campaña del 1% y ayudó bastante a Errázuriz a ordenar el estado contable de la Diócesis de Santiago”, comenta un sacerdote que destaca su habilidad con los números y el poner su profesión al servicio de un tema clave para la Iglesia, pues es ingeniero civil de la Universidad Católica.

Su carácter conservador y polémicas opiniones en estos temas siempre lo mantuvieron del lado donde están la mayoría de los empresarios en Chile. Los conceptos de la doctrina moral, “que recita de  memoria”, cuenta otro sacerdote, fueron conocidos desde su puesto como presidente de la Comisión Doctrinal y la Comisión Nacional de Bioética. Desde allí se ha opuesto a la píldora del día después y también se ha referido a los homosexuales. Según la doctrina de la Iglesia, lo condenable son los actos homosexuales, por lo tanto un homosexual puede vivir tranquilo siempre y cuando lo haga en castidad. Otro de los mundos que ha compartido es el del Opus Dei. Cada año es el encargado de celebrar la misa en honor de San Josemaría Escrivá de Balaguer -fundador de la Prelatura- en la Catedral de Santiago.

Mejor solo

Por todo esto, su nombramiento en Concepción tiene aún más sentido: “Es rígido, correcto, ejecutivo, pero también es cercano a esa elite que quedó bastante dañada con el caso Karadima”, comentan al interior de la Iglesia como una forma de explicar que siendo tan joven –tiene 54 años– haya llegado a un puesto tan importante.

La elección de un arzobispo es así: la canaliza la Congregación para los Obispos, en Roma. En Chile se fueron recogiendo recomendaciones recogidas en distintas instancias: asambleas plenarias; consultas abiertas y cerradas que incluyen también a laicos. Toda esta información fue enviada a la Nunciatura. Con esa información tomó la decisión el Papa Benedicto XVI. “No se trata de que estén reconocidos empresarios diciendo a quién elegir, pero todos tienen nexos con obispos que pueden dar su parecer”, comentan en la Iglesia.

Pese a las críticas que le llueven a Chomalí por su apego a la  iglesia doctrinariamente más ortodoxa en lo moral, es considerado más bien un hombre que se mueve libremente. Hay quienes señalan que es incluso individualista y que por su carácter diocesano –no pertenece a ninguna congregación– nadie lo puede relacionar con grupos relevantes. Nunca perteneció al círculo de Karadima, tampoco al del obispo auxiliar de Santiago, Cristián Contreras. “Se juega más una opción personal”, señala desde el interior del arzobispado.

Nada de esto le ha dado mal dividendo. Entre todos los panelistas sacerdotes de Canal 13, fue quien marcó mejor rating: 4,1 puntos. Y su participación es apreciada en la Clase Ejecutiva de El Mercurio, un curso de managment para ejecutivos que el diario de Agustín Edwards dicta en alianza con la Universidad Católica.

“Es un hombre amable, pero mucho más cercano a los poderosos. Por eso no va a tardar en acercarse a los empresarios en Concepción y va a ayudar en la reconstrucción. Por eso y porque tampoco tenemos obispos de calidad, es que va a hacer un excelente trabajo. No hay dudas”, comenta un sacerdote.

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