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Camila Vallejo y las movilizaciones del 21 de mayo:

“Hoy día no sirve de nada tener un título”

por 21 mayo 2011

“Hoy día no sirve de nada tener un título”
Hoy parten 10 buses desde la Universidad de Chile hasta Valparaíso, pero según la presidenta de la Fech, se espera mucha más gente, “de todos los colores políticos”. Llegarán a protestar por las “promesas incumplidas” del gobierno. Dice que se está avanzando silenciosamente hacia la privatización del sistema educativo, que –según ella– está en crisis. Aquí ofrece propuestas y advierte plazos.

¿Qué anuncio te gustaría escuchar en el discurso de Piñera?

¿Qué me gustaría ingenuamente? Esperaría escuchar que el Presidente de la República dijera que va a hacer una reforma al sistema educacional en su conjunto, que tuviera como eje central la recuperación de un sistema nacional de carácter público, financiado por el Estado y que ponga el acento en devolver ciertos principios que no se debaten hoy como la integralidad, la gratuidad, la obligatoriedad, la autonomía y la democracia como principios regidores de un modelo educacional para Chile. Con eso y con que se regule el sistema privado, sobre todo el lucro, estaría feliz y contenta. Pero eso no lo vamos a escuchar. Vamos a escuchar una serie de reformillas que apuntan a consagrar un modelo de financiamiento absolutamente neoliberal, cuyo objetivo principal es debilitar lo poco que queda del sistema público y subsidiar el privado, permitiéndole que crezca y que sus dueños tengan mayores ganancias. Nuestra dirección es la dirección contraria al desarrollo.

Tratando de ser más concreto. Si fueras ministro de Educación o de Hacienda  y pudieras tomar dos o tres decisiones fundamentales ¿Qué harías?

Una reforma tributaria que permitiera dejar atrás el carácter regresivo que tiene el sistema tributario de nuestro país. Subiría el royalty, hay un nivel de utilidades de las empresas mineras que es demasiado grande. También crear una AFP estatal. Hoy las AFP lucran y roban de manera absurda. Con esas ganancias  podríamos financiar en gran medida la educación.

Y, además, reajustes que ustedes han mencionado: como las becas de estudio y alimentación…

Claro, porque el acceso a la educación es también acceso a las condiciones que permitan educarte, como la alimentación, el transporte, gastos relacionados como fotocopias, libros,  impresiones, mantención para estudiantes de regiones. Todas estas cosas tienen que estar aseguradas para permitir que el estudiante estudie realmente. Y esto tiene que empezar a instalarse en el debate y no sólo el reajuste de las becas de alimentación para estudiantes del primer y segundo quintil, sino también para el tercero y cuarto. Nosotros hemos puesto como eje central la preocupación que debe tener el Estado por los sectores “medios”, que no tienen un nivel de ingreso muy alto. Según la última encuesta CASEN desde el primer al octavo decil, perciben un nivel de ingreso bastante homogéneo.

“Lo que yo veo, especialmente en Lavín, que es una carta para las próximas presidenciales, es una careta muy fuerte. Creo que se ha manejado muy bien en términos de populismo, ha hecho muy bien su trabajo, manteniendo la sonrisa, la tranquilidad. Pero detrás de toda esa pantalla hay algo súper preocupante…”

Hablando de esos sectores “medios”, de los que están en la Educación Superior hay muchos que discuten todavía especialmente en universidades privadas,  si tener o no federación, que se definen “apolíticos” ¿Cómo ves a esos estudiantes donde ustedes han decidido poner foco?

Creo que hay un síntoma, producto de un sistema que instauró miedo, conformismo, la competencia como eje fundamental, el exitismo. Más que ver que tus problemas también son del otro es “preocúpate tú por los tuyos” y eso repercute necesariamente en que no exista el sentido de organizarse, de entender que los problemas se solucionan de manera colectiva. Pero eso hoy día igual se ha revertido de alguna manera. Antes de entrar a la Chile, conocí amigos que eran de la Universidad de las Américas que peleaban por tener federación y no se las daban. Y les ponían sumario por querer organizarse. Hay una necesidad, que muchas veces se oculta o se instaura el miedo de la persecución porque todavía tenemos prácticas súper dictatoriales en nuestro país. Eso es preocupante y peleamos por esos compañeros también. A veces hay que romper la legalidad por la vía de los hechos para lograr mayor democracia interna.

¿Qué piensas de las nuevas formas de organización a través de Twitter o Facebook o el “hackeo” al sitio de HidroAysén como protesta?

Creo que hubo mucho prejuicio al principio como de ser parte de este mecanismo de globalización y dominación. Pero lo hemos sabido aprovechar de buena manera. Ha servido para transmitir ideas, para tener comunicación directa con las personas a través de todo Chile y hemos hecho convocatorias por Facebook a las que llega gente. Es una herramienta, pero no basta con tener contacto si te mantienes sentado frente al computador.

La educación pública es una abstracción con la que todos están más o menos de acuerdo en público pero ¿Cómo es Lavín en privado? ¿Qué te dice cuando le planteas tus temas? ¿Cómo son las cúpulas a las que has tenido acceso como presidenta de la Fech?

Lo que yo veo, especialmente en Lavín, que es una carta para las próximas presidenciales, es una careta muy fuerte. Creo que se ha manejado muy bien en términos de populismo, ha hecho muy bien su trabajo, manteniendo la sonrisa, la tranquilidad. Pero detrás de toda esa pantalla hay algo súper preocupante. Él puede decir que las universidades privadas tienen vocación pública porque entregan profesionales al país. Con ese argumento puede justificar el traspaso de recursos públicos a instituciones privadas. Y sabemos cuáles son sus intereses: él fue socio fundador  y accionista de la Universidad del Desarrollo y mantiene contacto con el actual rector de ese plantel. Él va a querer defender ese mundo aunque ahora diga que representa a la mayoría.

Las metas

El último gran movimiento estudiantil derogó una ley (LOCE). ¿Qué objetivo te gustaría conseguir en tu período al frente de la Fech?

Avanzar en términos de financiamiento estudiantil. Es importante que tengamos un reajuste en las becas, de alimentación y mantención. Que podamos ampliar la cobertura de las mismas becas, para atender a los estudiantes de sectores medios y frenar el abuso crediticio. El crédito con aval del Estado no lo vamos a derrocar, porque hay muchos intereses en juego de la banca privada y las universidades privadas. Pero al menos terminar con el sobreendeudamiento de las familias y eso se traduce en una baja de interés del crédito. Y ojalá haya un fondo importante para revitalizar las universidades públicas, sobre todo las regionales que están en situación precaria.

(Hoy) Vamos a escuchar una serie de reformillas que apuntan a consagrar un modelo de financiamiento absolutamente neoliberal, cuyo objetivo principal es debilitar lo poco que queda del sistema público y subsidiar el privado”.

Hablemos de los estudiantes que les cuesta menos terminar sus carreras y parten a hacer un posgrado, que en su mayoría a la vuelta prefieren el mundo privado ¿Cómo ves la formación de la gente que está egresando?

De partida, la realidad del posgrado es bastante preocupante también. Hoy día no sirve de nada ser un profesional con un título de pregrado. Tu título en el mercado no es competitivo, entonces todos tienen que esforzarse aún más por pagarse un arancel caro y son muy pocas las ayudas que hay. Es fácil convertirse en mano de obra barata. Hay gente que hace investigación, cursos y no se le paga lo suficiente, entonces en un sector súper preocupante, porque la mayoría no son gente acomodada. Uno podría contribuir con el conocimiento que se libera de los egresados, pidiendo por ejemplo, que si estudiaron con ayuda del Estado se dedique al menos dos años para el Estado.

Como presidenta de la Fech, recibes presiones para que bajes movilizaciones ¿Cuánto pesa la Fech? ¿Tiene poder?

Aquí no vienen con el matonaje. Hay sutilezas. Te dejan como un enemigo confrontacional a través de los medios de comunicación y el ocultamiento de las manifestaciones o la criminalización de las movilizaciones. O a veces te tergiversan. Eso te debilita porque no muestran tus propuestas, no muestran tu fuerza. Ahora hay otras cosas, me han llegado ciertos mensajes como: “Es posible bajar la movilización. Es posible no convocar a la marcha del 12”; son cosas que fluyen de manera sutil. La única no sutil fue la del alcalde Zalaquett, que dijo que iba a poner una querella por los destrozos en la vía pública.

¿Cuánta gente esperan movilizar hoy? Seguramente las peticiones de los estudiantes se mezclarán con otras múltiples demandas. ¿Cómo aglutina la gente hacia una misma causa para generar cambios?

Esperamos sacar alrededor de 10 buses, desde la Universidad de Chile. Esperamos mucha gente que se va a manifestar de todos los colores políticos y eso es importante recalcarlo. Hay mucho descontento por las promesas incumplidas. Lo que más hace estallar es el alza del costo de la vida, los alimentos, la bencina, la salud, el transporte. A modo personal, aunque tenemos que discutirlo con la Confech, debería traducirse en negociación, no en mesa de trabajo donde te dilatan, sino en presión y eso puede expresarse con tomas, paros y movilizaciones más radicales. Un plazo perentorio es el 30 de septiembre cuando se discute el presupuesto de la Nación.

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