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Roberto Méndez, Presidente de Adimark:

“Para los empresarios fue más fácil con Lagos y Bachelet”

por 26 mayo 2011

“Para los empresarios fue más fácil con Lagos y Bachelet”
El respetado analista que ausculta mes a mes el feeling entre la opinión pública y el Ejecutivo, señala que el sorpresivo tsunami social contra HidroAysén dibuja “un escenario abierto” y asegura que “el esquema político de dos bloques grandes está siendo desafiado”. Incluso habla de la alta probabilidad de un Big Bang de ese sistema. También advierte que “para un sector grande de la población resulta irritante que haya un gobierno de derecha” y que el mundo privado está inquieto por “el discurso anti empresarial que aparece en algunos sectores del gobierno”.

Las más de 40 mil personas que salieron a protestar por la aprobación del proyecto HidroAysén el pasado viernes, irrumpieron en la agenda política y tensionaron el discurso presidencial del 21 de Mayo. Para este fin de semana se anuncia un remake y nadie sabe que puede pasar. Un movimiento que cataliza cierto malestar ciudadano y que se siente en el aire, y al que Méndez describe como “apolítico, espontáneo y carente de liderazgos claros”. Su diagnóstico es claro: el escenario es poco favorable para el mundo político en general, porque mientras el gobierno paga el costo de su impopular decisión, la Concertación también se queda fuera de un movimiento que cada día agarra más fuerza.

Según Méndez -asesor en las más altas esferas del sector privado-,  el empresariado mira con preocupación este nuevo escenario de movilización social. Y agrega que existe una inquietud mayor que se basa en las expectativas que estos tenían de un gobierno de derecha tras 20 años fuera del poder político. Expectativas que no se han cumplido y que tienen al mundo empresarial en un escenario complejo, con movimientos sociales que le son muy críticos y un poder Ejecutivo que intenta demostrar su independencia frente a ellos.

-Existe una gran oposición ciudadana a iniciativas privadas, como al proyecto Hidroaysén. ¿Cómo se ha sentido el empresariado en este clima adverso?
-En el sector empresarial en general, están muy concientes de este nuevo clima que se ha armado y que se junta a una coyuntura complicada. Porque por una parte, están estos movimientos sociales y críticos hacia la empresa privada, y por la otra, está el gobierno. Este, de alguna manera cree que tiene que demostrar independencia frente al empresariado y se ha sumado a esa crítica en temas laborales, ambientales y de libre competencia.

Tengo la impresión de que para los empresarios fue más fácil relacionarse con los gobiernos del ex Presidente Lagos e incluso con el de la ex Presidenta Bachelet, que con este gobierno. En un clima de desconfianza institucional que se ha implantado en este último año, uno de los perjudicados han sido los gremios empresariales. Hoy la Asociación de Bancos, la Sofofa, en fin todos los gremios, pasan por un momento muy bajo de credibilidad. Los empresarios tampoco tienen vehículos o voceros empoderados para relacionarse con el gobierno o con estas mismas instituciones.

-Pero si estamos en un gobierno de derecha y tenemos un Presidente que viene del mundo empresarial ¿Por qué le ha costado tanto a los empresarios relacionarse con este gobierno?
-Para los empresarios está siendo complicado, porque el gobierno ha tenido una agenda pro crecimiento que no ha sido clara. Hay algunos proyectos… pero ha sido mucho más intenso, en el primer año de gobierno, la agenda social y esa se parece más a los gobiernos de Concertación, como el de la ex Presidenta Bachelet. La agenda de crecimiento ha faltado y eso algunos sectores empresariales lo echan de menos. Pero lo que más los preocupa es ese discurso anti empresarial o crítico a la empresa, que de repente aparece en algunos sectores del gobierno.

-¿Cómo en el Ministerio del Trabajo?
-Como en el Ministerio del Trabajo, pero también en los temas de libre competencia y en general, cuando se habla de la regulación de la actividad económica.

-¿Se refiere a la propuesta del Sernac financiero, por ejemplo?
-Exacto, son proyectos que pueden ser muy buenos, pero que no se han presentado con un contrapeso, desde el punto de vista de los empresarios, con una agenda pro crecimiento. Eso es  algo que tuvo en su momento el ex Presidente Lagos, donde él fue casi una estrella para el mundo empresarial.

“Hidroaysén es como una excusa”

-Hoy se percibe un malestar ciudadano que se ha expresado en diversas manifestaciones. ¿Cómo describiría este nuevo fenómeno social?
-Estos movimientos ciudadanos han sido muy sorprendentes e inesperados, no solo para el gobierno sino que también para la oposición. Uno de los puntos que más llama la atención, es que no tienen liderazgos identificables y si el gobierno quisiera dialogar, no está claro con quién tendría que hacerlo.

Que hay una parte donde efectivamente el problema es HidroAysén. Pero además aquí hay un fundamento económico muy importante y es que un grupo significativo de personas en Chile, no están viendo el fruto de las optimistas cifras de crecimiento que anuncia el gobierno. Porque el desempleo se ha concentrado en los grupos más jóvenes  y por otra parte, hay una inflación de alimentos, de transporte público, que está afectando mucho la calidad de vida de los sectores más pobres.

Es el primer movimiento en Chile, de esta magnitud, casi exclusivamente coordinado a través de las redes sociales. Incluso el año 2006 con los pingüinos no existía, al menos en la misma dimensión de hoy. Es un movimiento que aglutina un cierto malestar social, en torno a HidroAysén, pero donde evidentemente no es esa la única causa.

-¿Qué es lo que está detrás de este descontento? ¿Qué otras causas usted distingue?
-Creo que hay una parte donde efectivamente el problema es HidroAysén. Pero además aquí hay un fundamento económico muy importante y es que un grupo significativo de personas en Chile, no están viendo el fruto de las optimistas cifras de crecimiento que anuncia el gobierno. Porque el desempleo se ha concentrado en los grupos más jóvenes  y por otra parte, hay una inflación de alimentos, de transporte público, que está afectando mucho la calidad de vida de los sectores más pobres.

Este es un movimiento que se aglutina en torno a HidroAysén, pero si el día de mañana se acabara HidroAysén ¿se acabaría el movimiento social? Yo creo que no. Tengo la impresión de que HidroAysén es como una excusa.

No creo que tengamos una cruzada fundamentalmente ambientalista en los próximos años, pero sí creo que vamos a tener movimientos sociales basados en la desigualdad de los ingresos, en el acceso al trabajo de los más jóvenes…

“El actual esquema político está siendo desafiado”

-Estamos en un gobierno de derecha y tenemos un Presidente empresario. ¿Cuánto pesa este factor en las movilizaciones de hoy?
-Al tema económico, yo le agregaría lo otro que es que para un sector grande de la población resulta irritante que haya un gobierno de derecha. El gobierno de Michelle Bachelet aprobó muchos proyectos energéticos y no hubo conflictos ambientales importantes. Por otro lado, las manifestaciones sociales siempre se combatieron con bombas lacrimógenas y no me acuerdo que haya existido un conflicto por usarlas. Pero hoy, que este gobierno use las mismas bombas lacrimógenas, resulta inaceptable.

-¿Cómo vio el episodio de las lácrimógenas?
-Es algo muy importante como para tomar una decisión y luego deshacerla en tres días. Realmente fue algo muy desafortunado. Mejor no se hubiera hecho nada antes que hacer algo tan contradictorio en un periodo tan corto. Esto habla de improvisación y eso, obviamente, no es bueno.

-La oposición ciudadana al proyecto HidroAysén es firme, pero también es firme la determinación del gobierno de no intervenir, como en el caso de Barrancones ¿Esto va a afectar la credibilidad del Presidente?
-El Presidente hoy está obligado a seguir adelante con el proyecto, dentro de la institucionalidad, y enfrentar los costos que pueda tener una decisión impopular. Tengo la impresión de que un Presidente que se mantiene firme, si bien pudiera tener un costo de popularidad en el corto plazo, lo hace aumentar en credibilidad en el mediano plazo.

-Hoy se está discutiendo la inscripción automática y el voto voluntario, pero muchos políticos ven con temor a esta masa que se está movilizando apolíticamente. ¿Se puede transformar esta fuerza social en fuerza de voto?
-Resulta difícil leer, entender y dialogar con estos movimientos. Tengo la impresión de que hay bastante incertidumbre entre los sectores políticos hoy, con respecto a qué puede pasar con ellos. Ha existido un poco de oportunismo, de algunos sectores al tratar de apropiarse y aparecer liderando, pero no les ha resultado. Las personas movilizadas los rechazan. Hay que entender que estos movimientos no son políticos. No está claro como esta gente va a votar.

-Pareciera que todos los poderes que lideraron por largo tiempo, hoy se sienten sobrepasados por las movilizaciones sociales.
-Aquí las exigencias ciudadanas llegaron para quedarse. Con eso, han perdido poder los intermediarios, los políticos, porque hoy la ciudadanía se relaciona directamente con el gobierno, a través de movimientos y redes sociales. Incluso los medios de comunicación tradicionales han perdido su capacidad de generar agenda y de sacar temas de ella.

Es un escenario abierto y hay que estar muy atento al surgimiento de liderazgos alternativos, nuevos. Es posible que aparezcan en el futuro, porque hay un espacio para ello y este esquema político de dos bloques grandes e importantes (Alianza-Concertación), hoy está siendo desafiado. Es muy posible que se produzca un Big Bang, un quiebre bastante grande.

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