“Está bien que los jóvenes desconfíen del Parlamento” - El Mostrador

Jueves, 14 de diciembre de 2017 Actualizado a las 10:20

Martín Zilic, ex ministro de Educación, con todo:

“Está bien que los jóvenes desconfíen del Parlamento”

por 12 agosto, 2011

 “Está bien que los jóvenes desconfíen del Parlamento”
Fue titular de la cartera entre marzo y julio de 2006 y debió abandonar su cargo luego de la revolución pingüina. Aquí cuenta sobre la oposición de Andrés Velasco a la Superintendencia de Educación y acusa que en el Congreso hay amarres e intereses de todos los partidos en el mercado educacional que han impedido avanzar hacia un modelo sólido. Justo cuando los parlamentarios han aparecido como un eventual puente de diálogo con los estudiantes.

Martín Zilic lo intuyó. Pero no ahora cuando vio aparecer a la nueva generación de estudiantes secundarios y universitarios. Lo presintió mucho antes. “Desde el año 2006 supe que volverían con más fuerza”, dice al teléfono desde Concepción, donde trabaja como médico y docente de la Facultad de Medicina de la UDEC. Además, es presidente regional de la Democracia Cristiana.

Han pasado cinco años desde que dejó el cargo de ministro de Educación, pero el país que había cuando él era titular de esa cartera, no ha variado mucho. Es un sistema con las desigualdades hasta el cuello. “Todos los analistas sostienen que los jóvenes no van a tener posibilidad de pagar la deuda que están incubando. Sólo la deuda del Crédito con Aval del Estado con la banca privada supera los US $ 2 mil millones de dólares. Y esa es una bola de nieve que seguirá creciendo. El CAE va a formar una ciudadanía de esclavos”, dice Zilic.

A diferencia del año 2006, cuando el pingüinazo lo dejó en medio del caos, ahora mira el conflicto de forma crítica, pero desde el palco.

-¿Cómo se manejó este conflicto desde el comienzo? ¿Cómo lo hizo Lavín?
-Yo creo que el gran problema de Joaquín es que tiene una definición ideológica, que es la de la UDI: creer que el mercado regula la educación, la salud y todo. Y el mercado no regula todo, no regula educación ni salud e incluso transporte. Y el ejemplo es nuestro sistema neoliberal de educación que ha fracasado rotundamente. Y en salud basta ver como Estados Unidos está buscando nuevos modelos para enfrentar su rotunda crisis en el sector. Y esto nos lleva, irremediablemente, a una gran protesta social.

-Pero el gobierno ha dicho que la intransigencia ha venido de parte de los jóvenes.
-Estos juicios de valor son un error. No se trata de ponerles adjetivos a unos o a otros, se trata de poner temas sobre la mesa y resolverlos. Aquí el problema es que los jóvenes han puesto todos los temas: ingreso a la universidad, financiamiento, reforma tributaria, calidad y el gobierno se ha puesto nervioso. Los han criticado, pero no han sistematizado estas demandas. Si queremos construir un sistema serio y una estrategia de desarrollo educacional, de investigación e innovación para Chile, lo que tenemos que hacer es enfrentar holísticamente el problema y no con políticas de parche.

Revisa quienes son los dueños de los colegios subvencionados, de las universidades: ahí están los representantes de todos los partidos. Todos. Cuando la Concertación era gobierno, la Alianza se pasó mucho tiempo discutiendo y nunca estuvo de acuerdo con generar un marco distinto.

-¿Cómo es eso?
-En el sistema educacional debemos definir al menos tres grandes grupos de problemas. Primero: debemos definir los parámetros de lo que llamamos calidad y los estándares o mapa de logros que debe alcanzar cada niño en su proceso de aprendizaje. Estos parámetros deben ser aceptados por la sociedad, ser transparentes y claros. El Estado debe hacer un seguimiento para ver que todos los niños aprendan y que nadie se quede atrás. Segundo. Debemos generar una política de incentivos para que los mejores egresados postulen a las carreras de pedagogía. Para eso se necesitan incentivos económicos y de prestigio social. De esta manera se debe instaurar una evaluación permanente del magisterio. Además, generar incentivos y planes de formación de Directores. El Estado debe ser el gran acreditador de la formación y manutención de estos docentes de excelencia. Tercero debemos hacer los cambios a la institucionalidad vigente: la municipalización ha fracasado. Se debe cambiar por estructuras con carácter de Estado, descentralizadas, vinculadas a los Gobiernos Regionales, por ejemplo. Además, el Estado debe planificar el territorio, decidir dónde se debe instalar una escuela. Que no suceda que un particular se instale al frente de una escuela municipal para ganarle los clientes y esta quede cerrada como sucede hoy día. Además, debemos entrenar a los padres para que sean sujetos activos del proceso constante de reforma que exige la sociedad del conocimiento.

-Cuando usted era ministro ya se hablaba de Superintendencia ¿Por qué es una iniciativa que se arrastró tanto tiempo?
-Cuando lo planteamos en 2006 no hubo consensos para llegar a implementar la Superintendencia como debe ser implementada y en eso hay culpables de la Concertación y de Alianza. Desde el inicio en el Ministerio planteé el tema de la Calidad como el tema central. La presidenta Michelle Bachelet me pidió que lo diera a conocer en un comité político. Y lo hice. Andrés Velasco –ministro de Hacienda– no estaba de acuerdo con aumentar el marco regulatorio y la ministra Veloso fue algo mas irónica preguntando si había existido antes en la historia de Chile una Superintendencia. En esa oportunidad sentí claramente el apoyo de la Presidenta que me dijo "yo creo en una salud pública y en una educación pública de calidad".

-Otro de los temas que ya se había planteado es la desmunicipalización. ¡Quién ha presionado para no avanzar en ese ámbito?
-Este es un tema fundamental y central. Hay muchos alcaldes que lo han hecho bien y son los que han tenido altos recursos. Pero en general la municipalización ha sido un desastre. Algunos alcaldes quieren seguir con ella porque es un centro de poder. No hay dudas de eso y muchos de ellos van a seguir haciendo lobby. Creo que el ministro se equivoca al plantear que algunos colegios deben seguir municipalizados y otros no. El Estado requiere de una política seria de inclusión y de equidad.

Bitar y los de siempre

Cuando Martín Zilic llegó al Ministerio de Educación, se encontró con esto: “Cuando asumió Bachelet había un petitorio por escrito que le habían hecho llegar los universitarios, secundarios y profesores a Sergio Bitar, ministro de la época. Cuando asumo, nos encontramos con este petitorio no resuelto. Y claro, a la primera semana los universitarios ya habían hecho huelga porque se habían ofrecido becas complementarias de alimentación y nadie había hecho la gestión de entregar esas becas. Lo solucionamos y se bajó el conflicto. Pero no sólo me encontré con ese problema. Uno de los temas conflictivos era la Jornada Escolar Completa (JEC) y me di cuenta que la situación era gravísima, tan grave que no había ni un equipo encargado de darle seguimiento. Además, conocimos un documento de Contraloría que decía que en la Región Metropolitana teníamos miles de millones de pesos sin justificación bancaria. En resumen un desorden administrativo enorme.

-¿Qué hizo entonces?
-El seremi de la RM, Alejandro Traverso, tenía una desprolijidad brutal en la administración. Según la autoridad eran más de 27 mil millones sin justificación bancaria. Después de un estudio profundo le pedí a Pilar Romaguera, subsecretaria, que realizara un sumario. Debí instruirla por escrito ante su negativa verbal. Y esta negativa le costó el puesto a la Ministra Provoste. Y eso fue injusto.

Los recuerdos que tiene Zilic de la ministra no es sólo se remontan a este episodio que amargó a la Concertación en 2008. Las imágenes también lo llevan a los acuerdos alcanzados cuando terminó el conflicto con los secundarios. “Me da una pena brutal cuando miro para atrás y pienso en las manos arriba de todos, diciendo que habían hecho un cambio brutal. Pedro Montt, subsecretario, hasta apareció con lágrimas en los ojos diciendo que habíamos realizado la gran reforma de la educación chilena. Y la verdad es que llevamos 30 años sin hacer cambios profundos al sistema en Chile. El cambio de hoy debe ser estructural, pensando en la gente. No se trata de cambiar autoridades de educación con cada nuevo gobierno. Debemos hacer algo en serio, no una reforma con empanada y vino tinto, como se hacen las cosas en Chile”.

-En este sentido, ¿cómo ve la opción de que ahora las cosas se resuelvan en el Congreso en vez de seguir dialogando?
-Está bien que los jóvenes desconfíen del Parlamento si el mercado va a seguir regulando el mercado de la educación. Revisa quienes son los dueños de los colegios subvencionados, de las universidades: ahí están los representantes de todos los partidos. Todos. Cuando la Concertación era gobierno, la Alianza se pasó mucho tiempo discutiendo y nunca estuvo de acuerdo con generar un marco distinto. Por ejemplo, cuando discutíamos la Ley de Acreditación de la Educación Superior, la UDI, representada por el senador Jorge Arancibia, planteó que los pares externos debían ser elegidos por las universidades que iban a ser acreditadas. Es como si los hijos pidieran que los padres les tomen el examen de grado.

-¿Con este escenario plantear un plebiscito no parece una locura?
-Tiene una lógica espantosamente verdadera. Si el gobierno piensa de una forma e insiste en su plan y los estudiantes y gran parte de la ciudadanía piensan otra cosa, lo mejor es preguntarle a la gente. Si bien es cierto que es inviable, porque no está considerado en nuestra Constitución, tienen razón en plantearlo.

-¿Cómo evalúa el rol de Piñera?
-Está cautivo de una UDI que es tremendamente ideologizada y eso queda de manifiesto en cada una de las áreas valóricas. Se viene el tema de la salud y ya están planteando privatizar la salud primaria, entonces ¿en qué vamos a terminar? ¿en un país en guerra?

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