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A tres meses de abandonar el gabinete

Juan A. Fontaine dispara contra Longueira y acusa que ha comenzado a perfilar el retorno de una “vieja derecha”

por 16 octubre 2011

Juan A. Fontaine dispara contra Longueira y acusa que ha comenzado a perfilar el retorno de una “vieja derecha”
El ex ministro de Economía no duda en expresar su perplejidad por su salida de la cartera y asegura que esto se debió a la necesidad de abrirle un mayor espacio a la UDI. Además, sostiene que esta nueva derecha es cortoplacista, “aficionada a vestirse con los ropajes socialcristianos o socialistas, y bastante sujeta a la necesidad de complacer a los grupos de interés”.

A tres meses de haber abandonado el gabinete, el ex ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, dice estar perplejo por la decisión adoptada por el Presidente Sebastián Piñera, a pesar de estar cumpliendo con el mandato entregado por el jefe de Estado y acusa que su sucesor ha comenzado a perfilar un retorno de lo que denomina “vieja derecha” que está inserto dentro del nuevo discurso del gobierno.

En entrevista a La Tercera, Fontaine señala que “Pablo Longueira ha comenzado a perfilar un retorno de la vieja derecha. Una derecha cortoplacista, aficionada a vestirse con los ropajes socialcristianos o socialistas, y bastante sujeta –por su cortoplacismo- a la necesidad de complacer a los grupos de interés, a los grupos de presión que en el momento están siendo relevantes”.

Y agrega que “esa derecha es bien distinta a la que encarnaron la UDI de Jovino Novoa y del propio Pablo Longueira en la oposición, y Renovación Nacional de Sebastián Piñera o de Andrés Allamand. Precisamente, la gracia que tuvo la Alianza después del año 90 es que creó una centroderecha diferente a la histórica. Una centroderecha abierta al mundo, liberal, con una visión moderna, con un reconocimiento a que las políticas públicas requieren ser realistas y para ser realistas tienen que ser basadas en un juicio técnico. Y creo que hay algo de lo que se está viviendo en este momento que es una reaparición de esa derecha que fue enterrada con la acción algunos de los mismos actores que hoy día están apareciendo en la otra posición. Es un poco paradójico”.

Admite estar preocupado porque esta nueva derecha está permeando al resto del gobierno y explica que “en las condiciones actuales en que puede venir una tormenta externa, es muy importante no perder el norte y yo percibo que nuestro proyecto de desarrollo está amenazado. Está amenazado por las impaciencias, por el cortoplacismo, por las flaquezas en las convicciones y en las voluntades”.

“En medio de la caída de la popularidad del Presidente esta tendencia se ha acentuado, independiente del cambio de gabinete. Espero que sea pasajero. Yo me sentía muy cómodo con la narrativa, con el Presidente que teníamos un año atrás”, expresó.

Asimismo, respecto a su salida de la cartera de Economía, Fontaine sostiene que se debió para “hacerle mayor espacio a la UDI dentro del gabinete. Eso, en parte, también es reflejo de que soy un independiente. Mucha gente me ha atribuido una cercanía especial con la UDI, pero me he mantenido siempre equidistante de ambos partidos”.

Además, precisa que es inquietante la modificación que introdujo Longueira al proyecto de Ley de Pesca que elimina las licitaciones, añadiendo que lo importante de la nueva normativa es que las cuotas de pesca sean transables, divisibles y de largo plazo.

“Para lograr ese resultado pensamos que era necesario que al menos una parte de la asignación inicial de esa cuota se hiciera vía licitación. La sustitución de ese mecanismo por un acuerdo a puertas cerradas entre los sectores beneficiarios de las cuotas me parece absolutamente ajeno a lo que debe ser la forma correcta de legislar y corre el riesgo, ya en la discusión parlamentaria, de atentar contra estos propósitos de hacer de las cuotas un derecho perfectamente transable a largo plazo”, sostuvo.

Rechazo a subir tributos

Fontaine también se declara contrario al aumento de los impuestos, afirmando que no es necesaria porque el país tiene el año 2011 un equilibrio fiscal, una deuda pública neta de cero y “de acuerdo a la Ley de Presupuesto 2012, un aumento del orden de 1% del PIB, unos US$2.500 millones en los ingresos estructurales”.

“No creo que haya país en el mundo que en esas condiciones ponga como primer tema discutir un aumento de impuestos. Está absolutamente fuera de lugar. Además, es inconveniente, porque aumentos de impuestos, particularmente a la renta, son un contraincentivo a la inversión, la productividad, al emprendimiento y a la innovación, que es lo que necesita Chile para ser desarrollado”, explica.

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