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Las virtudes del ahora pre-candidato presidencial para el oficialismo

Por qué la derecha ama a Andrés Velasco

por 2 noviembre 2011

Por qué la derecha ama a Andrés Velasco
Reúne todos los atributos que le encantan al sector. Es un técnico, es responsable, es serio. Se impuso a las presiones sectoriales o populistas durante el gobierno de Bachelet y su agenda como ministro de Hacienda priorizó el largo plazo.

“Yo no tengo que ser político con un gallo que está equivocado”, le respondió Andrés Velasco a un amigo en una comida mucho antes de ser ministro de Hacienda. Este le aconsejaba ser más cuidadoso con sus opiniones sobre un  paper escrito por Juan Andrés Fontaine para el CEP.

Velasco no se toma la molestia de ser diplomático. Sabe lo que pesa –es el tercer economista chileno con más citas de sus papers (8.800)- y lo hace sentir. A la derecha su mayor o menor simpatía personal la tiene sin cuidado. Sus atributos van por otro lado.

El ex ministro de Hacienda es serio, responsable, seguro, asertivo, poco dado a los juegos de palabras y no milita. Según el abogado y escritor Juan Ignacio Correa, socio del estudio Correa Gubbins, ex miembro de Libertades Públicas, “la derecha se sentiría cómoda con un gobierno de Velasco, asumiendo que sería una especie de continuidad de lo que fue como ministro de Hacienda”. Como observador de la realidad chilena, opina que el principal activo que mostró Velasco fue “el valor para hacer frente a presiones sectoriales o populistas; su gestión durante el gobierno de Michelle Bachelet estuvo apoyada en la realidad, no en la búsqueda de apoyos transitorios”. Más aún, para una derecha que ahora se siente desilusionada con una administración zigzagueante, que no impone agenda y que para los más ortodoxos está más cerca del populismo que de las convicciones históricas. Puede que la derecha no vote por Velasco; puede que sí. Frente al ministro de Economía, Pablo Longueira, como hipotético candidato, hay una buena tajada que podría marcar Velasco, ya que no comparte el estilo Robin Hood del ex senador UDI.

Su calidad de técnico lo eleva a la categoría de confiable. Un atributo clave. “Efectivamente, la derecha tiene mucha afinidad con Andrés, porque toda su vida profesional ha sido un técnico. Estar lejos de la política es el primer punto a favor y como ministro de Bachelet lo dejó súper claro”, asegura Manuel Bengolea, socio de la empresa de asesoría de inversiones Wac y quien fue compañero de promoción de Velasco en el Grange.

La mirada de largo plazo que demostró en su gestión encanta a la derecha. En especial, al empresariado que tiene miles de millones de dólares invertidos y al que le importa la estabilidad en el tiempo.

“Hizo una labor súper seria. Entregó un Estado con US$ 16 mil millones a un gobierno de oposición, lo que  probablemente pocos hubiesen hecho”, afirma Bengolea.

¿Mejor que Golborne y Longueira?

Bengolea y Correa coinciden en que otro punto a favor es ser “aborrecido” por Francisco Vidal y Osvaldo Andrade, ex ministros de Bachelet. “Es muy decidor y habla muy bien de él; representan el populismo y la izquierda……”, sostiene el abogado Correa, quien votó por Sebastián Piñera. No dudaría un minuto en marcar Velasco –dice- si tuviese que elegir entre él, Pablo Longueira y Laurence Golborne. “Ellos no transmiten confianza en orden a que tendrán esa independencia y liderazgo”.

Según el abogado y escritor Juan Ignacio Correa, socio del estudio Correa Gubbins, ex miembro de Libertades Públicas, “la derecha se sentiría cómoda con un gobierno de Velasco, asumiendo que sería una especie de continuidad de lo que fue como ministro de Hacienda”.

Esta vez Velasco ha entrado en la coyuntura: apoya una reforma tributaria, la gratuidad para quienes no puedan pagar la universidad. Cosa con las que antes no comulgó y que le echa en cara gran parte de la Concertación.

Su pre-candidatura presidencial Velasco se la ha tomado en serio. Debutó en Temuco, en un seminario de la Sociedad Nacional de Agricultura, en agosto, como expositor. La visita, coordinada por el senador  PPD Jaime Quintana, incluyó un paseo por el mercado y una reunión con ex autoridades concertacionistas en un restorán de comida mapuche. Con el diputado Gabriel Silber (DC) fue a una sede vecinal en Pudahuel a compartir con dirigentes sociales y vecinos. También lo hizo con los diputados DC Jorge Burgos, en Providencia; y José Miguel Ortiz en Concepción  Y su presencia en distintas actividades aumenta progresivamente.

En su nueva condición saca a relucir que no llegó a la vida pública ayer. “No había terminado mi doctorado en Estados Unidos cuando lo dejé todo para trabajar por la campaña del NO. Después, llevaba tres meses de profesor en una Universidad de Nueva York, cuando de nuevo lo dejé todo de lado y me vine a trabajar como jefe de gabinete de Alejandro Foxley. Y en 2005, congelé mi carrera en Harvard para integrarme a la campaña de Michelle Bachelet”. Renunció, efectivamente, a su cátedra vitalicia en Harvard, lo que, probablemente, pocos economistas harían.

“A la derecha la conquista que sea un tipo ordenado y responsable. Mi opinión es que la responsabilidad en la izquierda está siendo abandonada en forma bastante masiva y los de derecha también estamos viendo evidencias de abandono en la responsabilidad”, dice Bengolea.

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