Jueves, 8 de diciembre de 2016Actualizado a las 12:51

Cristóbal Bellolio:

"En Chile, los patrones de fundo están de capa caída"

por 16 noviembre 2011

El analista político y líder natural de Red Liberal examina la crisis por la que está pasando Renovación Nacional y la responsabilidad que en ella le compete al timonel del partido, Carlos Larraín. En su opinión, las diferencias que siempre han existido entre el máximo dirigente de la tienda de Antonio Varas y el Presidente Sebastián Piñera no se han disipado durante la actual administración.

Líder intelectual de la desaparecida Independientes en Red y creador de Red Liberal sigue con atención los vaivenes que tienen a Renovación Nacional al borde de una división. Las cada vez más asiduas disputas entre el presidente del partido, Carlos Larraín Peña, y el sector liberal de la colectividad terminaron afectando la relación entre la tienda de Antonio Varas y el gobierno encabezado por Sebastián Piñera. Eso es algo que no sorprende a Bellolio, quien recuerda que las diferencias políticas entre ambos no son nuevas y se arrastran por mucho tiempo.

También aborda su eventual candidatura a alcalde por Providencia, cosa que está analizando –según explicó- desde que un grupo de vecinos de la comuna le planteó la posibilidad de intentar desbancar a Cristián Labbé, quien lleva ya 16 años en el cargo.

-¿A qué cree que se deba la situación interna que atraviesa Renovación Nacional?
-Lo que está pasando se debe a que están saliendo a la luz tensiones que existen al interior del partido y eso es bueno. Ahora, hay que ver cómo RN es capaz de procesar el conflicto de manera productiva y no autodestructiva. Me parece muy importante que después de estos años de mandato de Carlos Larraín, estos sectores que se autodenominan más liberales, más moderados, estén haciendo sentir su voz para mandarle un mensaje al sector que pertenece Larraín de que no van a ser una eterna minoría silenciosa. Sino que se van a movilizar, a organizar, van a presentar una lista competitiva en las próximas elecciones… Me parece muy bueno que haya esta actitud de parte de la disidencia respecto de una construcción que no ha sido buena para el gobierno y que le hace un flaco favor a la idea de seguir ampliando a la derecha hacia el centro, porque tiene un discurso que no se distingue fácilmente del que tiene la UDI.

-¿Entonces, lo que está pasando se podría atribuir derechamente al tipo de liderazgo de Larraín?
-A ver, cuando Larraín tomó el partido, nadie quería hacerse cargo: era como una papa caliente. Y, de hecho, sorprendió como Carlos Larraín fue capaz de ordenarlo, financieramente, tuvo resultados presentables en la elección parlamentaria, pero con el agregado de que es el presidente del partido del Presidente. Lo hizo muy bien en un primer período, fue un súper mérito, y quiso ir a un segundo, aunque me parece que no era el adecuado para enfrentar el proceso que venía.

-¿Por su tipo de liderazgo y por las disputas que siempre ha tenido con Piñera?
-Yo diría que por ambos lados. Se está hablando de un gobierno, que se presentó en campaña, como una centroderecha distinta, abierta, moderna, no discriminadora, pluralista, y cada vez que Carlos Larraín abre la boca pareciera volver a esa derecha a la antigua, llena de prejuicios, que apela mucho a eso de la tradición y la religión; por lo tanto, pareciera que va al revés en ese sentido. Y cuando se habla del personaje, además estamos hablando de un tipo que ejerce un liderazgo político que es de patrón de fundo. A la antigua, suele parecer que desprecia a los adversarios, cuando habla de los pipiolos, de los homosexuales, cuando desestima las acusaciones a los sacerdotes, y se le pasa la cuenta en un país en que ya los patrones de fundo están de capa caída.

Un liderazgo impredecible

-Parece ser un hecho que este liderazgo genera conflictos entre RN y el gobierno.
-Absolutamente. Este tipo de liderazgo bastante impredecible, campechano, a la antigua, que no acepta órdenes disciplinarias, Larraín no parece estar muy receptivo a las estrategias del gobierno, por supuesto que genera más ruido todavía ¡y es el partido del Presidente, pues! Es decir, estos tipos no aprendieron nada en los 20 años de Concertación. Como la Concertación fue capaz de posponer, muchas veces, las diferencias que tenían respecto a miles de temas y prefirieron comerse las diferencias por transmitir una señal de unidad. Si con la UDI te compraste un pastel gigantesco, porque es un partido que todo el mundo sabe que tiene una relación hostil históricamente con (Sebastián) Piñera, más encima que ahora el partido del Presidente se ponga chúcaro, por supuesto que también juega en contra.

“Se está hablando de un gobierno, que se presentó en campaña, como una centroderecha distinta, abierta, moderna, no discriminadora, pluralista, y cada vez que Carlos Larraín abre la boca pareciera volver a esa derecha a la antigua, llena de prejuicios”

-¿En este contexto, también perjudica esta relación el hecho de que Larraín, con su perfil conservador, haya ingresado al Senado en reemplazo de un parlamentario reconocidamente liberal como era Andrés Allamand?
-Bueno, hay varias lecturas. Hay gente que dice que haber sacado a (Evelyn) Matthei y Allamand del Senado, dos senadores que simpatizaban con la agenda liberal, se hizo con su qué, que se hizo para desactivar justamente esas causas. Yo no creo que sea tan así, creo que el que la externalidad negativa o positiva, según como se mire, fue esa; pero me parece que fue una muy mala idea que Larraín haya asumido como senador designado. Porque él fue de los más duros cuando Carola Tohá dejó la Cámara de Diputados para irse a ejercer el rol de vocera, en el gobierno de Michelle Bachelet; entonces, todos los argumentos que él dio en su momento se fueron en su contra. Y, además, porque pareciera que como presidente de RN está aprovechando una oportunidad política –la oportunidad de que el partido designe a una persona como senador- en beneficio propio. Se podrán dar mil excusas, pero igual se ve mal, muy impresentable.

-En medio de este conflicto que atraviesa RN, algunos de sus representantes que han evaluado su permanencia en el partido ven en Red Liberal, que usted encabeza, un buen lugar para anclar, en el supuesto caso de concretar su salida de Renovación. ¿Qué le parece?
-Me parece natural que se sientan representados por ciertas posturas de Red Liberal, en la medida que nosotros nacemos justo porque no hay espacios, ni en la centroderecha ni en la Concertación, para un movimiento auténticamente liberal. Nosotros estamos creando lo que nos gusta llamar ‘la casa de los liberales’, por lo tanto, es muy natural que una persona militante de Renovación Nacional, que se siente liberal, y tiene que estar en el mismo partido en el que no sólo está Carlos Larraín, sino que conduce Carlos Larraín con una línea ideológica bastante distinta a la que a ellos, en realidad, les gustaría tener, vean a Red Liberal con buenos ojos.

-¿Red Liberal se ha reunido con algunos de ellos para hablar de la posibilidad de dar ese paso?
-Mira, nosotros tenemos lo que llamamos ‘una bancada de amigos de Red Liberal’ donde están personas como Felipe Harboe y Fernando Meza, pero también Karla Rubilar, Marcela Sabat…Yo tengo muy buena relación, en general, con todo el mundo liberal de RN, tenemos una relación muy fluida con ese mundo.

De una gran empresa a una pyme

-Ya, pero lo otro sería algo más formal que eso.
-Cuando escucho la noticia de que Lily Pérez, Antonio Horvath, Karla Rubilar, Pedro Browne, y suma y sigue, están pensando en irse del partido, que quieren formar algo nuevo, me resultaría raro que en ese ‘algo nuevo’ no estuviéramos remando para el mismo lado. Ahora, Renovación Nacional hoy día es una gran empresa y Red Liberal es una PYME. Pero si alguno de ellos se baja de RN y quiere participar de un movimiento, que me parece muy natural que en el movimiento que quisieran recalar fuera Red Liberal, nosotros obviamente los recibimos con los brazos abiertos. Claro, porque, para qué andamos con cosas, tener parlamentarios te da relevancia nacional. Ahora, lo más probable es que ellos también quieran diseñar un esquema distinto en el cual no sólo esté Red Liberal, sino que estén también otros movimientos; quizá el nombre no les gusta…y ahí, nosotros tenemos que ser generosos para decir, ‘bueno, cómo armamos el buque nuevo, bajo qué condiciones’. Hoy día, lo que sí es cierto es que lo más probable que gente de RN migre a un sector más de centro y no seamos nosotros los que nos vayamos para allá.

“Renovación Nacional hoy día es una gran empresa y Red Liberal es una PYME. Pero si alguno de ellos se baja de RN y quiere participar de un movimiento, que me parece muy natural que en el movimiento que quisieran recalar fuera Red Liberal, nosotros obviamente los recibimos con los brazos abiertos”.

-¿En todos estos movimientos que se están produciendo en la derecha más liberal, cómo ve el surgimiento del centro de pensamiento “Horizontal”?
-Yo siento que “Horizontal” está en una estrategia distinta al ala liberal, distinta a la de la disidencia de Renovación Nacional. Entiendo que, a la hora donde los grupos se arman, “Horizontal” debiera estar con la disidencia, lo creo así, pero tengo entendido que ahora no es así. Una cosa es la de (Daniel) Platovsky, Nino Álvarez, Guevara, Torrealba, Zepeda y otra cosa muy distinta es Hernán Larraín, Jobet, Kast; Merino, son otros lotes. Además, tengo entendido que en RN generaron un poco de recelo, porque parece que son como un grupo de estrellas que no hicieron una pega desde abajo. Eso es muy normal y va a pasar toda la vida y sobre todo en RN, que es un grupo que carece de una cantera poderosa. La UDI, en cambio, está sacando permanentemente gente de la cantera. Lo que yo sé es que “Horizontal”, primero, no tiene vocación para competir por el poder, lo que creo que quieren hacer es una especie de centro de estudios, un poco como lo que era Independientes en Red.

-No puedo dejar de preguntarle por su eventual candidatura a alcalde por Providencia, donde nadie en la derecha cree poder ganarle a Cristián Labbé.
-Fue un grupo de vecinos que me propuso competir con Labbé y me dieron muy buenas razones para ello. Básicamente son: renovación política, es decir, aquí tenemos a un tipo que lleva 16 años en ese mismo cargo y que representa a una clase política, no es un personaje que traiga la frescura de lo nuevo. Nosotros somos una generación que no está marcada por la dictadura. Segundo, el tema más ideológico, él representa la candidatura de un personaje que es aquel al cual me gusta competirle. Es autoritario, es restrictivo, además, representa a una derecha mucho más cartucha.

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