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Desde septiembre existen 28 instituciones notificadas

Las omisiones publicitarias de las universidades, detectadas por la Comisión Nacional de Acreditación

por 17 noviembre 2011

Las omisiones publicitarias de las universidades, detectadas por la Comisión Nacional de Acreditación
La mayoría de las casas de estudio inspeccionadas tiene las mismas falencias: a veces no se especifica si una carrera o institución está acreditada, por cuántos años y el detalle de la vigencia. Pese a que no se trata de publicidad engañosa, la CNA ya ha cursado 37 notificaciones en dos meses para que se cumpla con la norma. El mercado de la publicidad de las Universidades supera los US$20 millones anuales y la acreditación es un atractivo gancho. Sobre todo cuando los alumnos, en esta fecha, se transforman en clientes. [Actualizada]

La oferta educacional está en vitrina y en esta fecha hierve.

Según estimaciones de AméricaEconomía, las universidades chilenas invirtieron US$20.366.000 en publicidad durante el año 2010. Ganchos hay para todos los gustos: infraestructura, estudiantes con caras felices, alianzas internacionales, hasta estacionamientos. Pero hay un anzuelo que no falla: la acreditación.

Sin embargo, desde septiembre hasta la fecha, la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) ha determinado que existen 28 instituciones de educación superior infractoras con respecto a la norma que establece este organismo respecto a la publicidad que éstas hacen “sobre sus procesos de acreditación en los medios de comunicación”.

La lista de infracciones incluye por ejemplo, la desinformación en que incurren muchos establecimientos que dicen estar acreditados, pero no mencionan por cuánto tiempo, qué carreras están acreditadas o si es sólo la institución la que tiene el visto de la CNA.

“Este listado es una práctica regular en la CNA”, señalan en el organismo que publica esta información en su sitio.

No se trata de publicidad engañosa, sino de omisiones; y en este período, el último trimestre del año, la acreditación se convierte en un plus para aquellas instituciones que captan alumnos.

Marco Kremerman, economista de la Fundación Sol, dice que las instituciones tienen la obligación de ser rigurosas en este tema y pone un ejemplo: “Es lo mismo que pasa en la educación escolar cuando se ponen señales de mercado. Puede ser el puntaje de la PSU, Simce. La acreditación es una señal de mercado para las universidades; sin embargo detrás de esa señal hay una serie de complejidades. No basta decir sólo que está acreditada, también es importante por cuántos años porque eso es muy distinto en términos de calidad”.

La lista de infracciones incluye por ejemplo, la desinformación en que incurren muchos establecimientos que dicen estar acreditados, pero no mencionan por cuánto tiempo, qué carreras están acreditadas o si es sólo la institución la que tiene el visto de la CNA.

Según AméricaEconomía, la Universidad de Las Américas ocupa un 12,4% del stock publicitario en 2010, encabezando el ranking en la materia. Esto es más de US$ 2.500.000. Justamente esta es una de las casas de estudio aludidas por la CNA. El organismo les envió un oficio el 29 de septiembre y 9 de noviembre detallando la siguiente infracción: “No indica número exacto de años acreditados”. Una información importante para cualquier alumno ya que la acreditación institucional de la UDLA termina el próximo año.

“Las universidades deben respetar todo lo informado en la publicidad y acordado en los contratos. Las condiciones objetivas anunciadas por las universidades en la publicidad se transforman en parte del contrato. Por lo tanto, ante cualquier promesa o anuncio de una institución educacional, los consumidores pueden exigir su cumplimiento. Por ejemplo, si promete una biblioteca, salas con computadores o determinada infraestructura, debe cumplirlo. Asimismo, el Consejo Nacional de Acreditación establece ciertas reglas para publicitar la condición de acreditada o no de las instituciones que también se deben cumplir”, señala Juan Peribonio, director del Sernac.

Sin respuesta

Una de las cosas que más llama la atención de la lista es que hay entidades que reciben más de una vez la notificación de infracción y no entregan respuesta. Esto también se debe a que el organismo notifica mediante cartas u oficios, pero no tiene la facultad de sancionar.

En esta situación se encuentran universidades como la Gabriela Mistral, que no hace mención al proceso de renovación de su acreditación institucional o la Universidad Católica de Temuco, que según el documento de la CNA no “indica número exacto de años acreditados ni señala el mes de inicio y término de ésta. En otro aviso utiliza el logo de la CNA sin indicar número exacto de años acreditados, áreas, mes de inicio y término y año de inicio”.

La circular número 11 del CNA dice que la información relativa al proceso debe quedar absolutamente clara en cada uno de los formatos que se escojan para promocionar la certificación. Luego de ser notificadas tienen 10 días para informar qué medidas han tomado. De las 28 instituciones que aparecen en el sitio de la CNA, 5 de ellas han “subsanado” la situación.

Es por esto que uno de los infractores –y a quien la CNA envió notificación el 9 de este mes– es el Instituto Profesional Escuela de Contadores Auditores de Santiago. La institución funciona hace 30 años, tiene 1.400 alumnos y cada año se matriculan entre 300 y 400 alumnos. La carrera dura entre 8 y 9 semestres y el arancel anual depende de la jornada. Si es diurna cuesta $ 1.380.000. Si es vespertina: $ 1.330.000.

El error es que la institución establecía en un aviso de diario que sus carreras estaban acreditadas. Pero sólo dictan una. Rodrigo Cerón, rector del organismo, dice que la equivocación fue involuntaria: “Fue un aviso del año pasado el que salió con el error, pero ya lo modificamos y contestamos el viernes. Fue un error de tipeo”, comenta.

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