Domingo, 4 de diciembre de 2016Actualizado a las 16:50

En Palacio reaccionaron rápidamente para evitar las esquirlas

Pollos: la peor pesadilla de La Moneda

por 6 diciembre 2011

Pollos: la peor pesadilla de La Moneda
Aunque entre el Presidente y el ministro de Economía, Pablo Longueira, salieron con toda celeridad a frenar posibles consecuencias del estallido de la denuncia por colusión a tres empresas avícolas, resulta inevitable que surja la acusación de conflicto de interés a la que Sebastián Piñera parece estar haciéndole el quite permanentemente. Una comisión será la encargada de generar una regulación que evite las irregularidades en el marco de la economía de mercado, pero no hay equipo que pueda regular las relaciones y redes que el mandatario ha ido tejiendo durante su vida.

Desde que Sebastián Piñera decidió seriamente postular a La Moneda, el año 2005, su calidad de empresario comenzó a pesarle. Tanto en esa primera campaña como en la siguiente, que lo llevó a la Presidencia de la República, el tema de los negocios estuvo presente, y el mandatario se ha visto en la obligación de surfear cada vez que la ola amenaza a su figura y a su administración. Algunas veces ha podido superar mejor que otras la avalancha mediática que se genera cuando explota algún escándalo relacionado con el mundo de los negocios. Esta mezcla con la política ha resultado particularmente molesta para él que siempre ha participado en ambos. Un elemento adicional lo constituye el hecho de que uno de sus hijos se casa por la Iglesia, en los próximos días, con la nieta del dueño de las Empresas Ariztía, Manuel Ariztía Ruiz, con lo quedarán oficialmente emparentados. Si bien en Palacio intentan bajarle el perfil a esta situación, en el oficialismo hay quienes admiten que dado el escenario que enfrenta el mandatario “hay que tener especial cuidado”.

Aunque han pasado casi dos años desde que Piñera asumió el gobierno, el tema conflicto de interés ha surgido reiteradamente. Incluso, estando en plena campaña presidencial, el año 2009, estalló el escándalo de la colusión de las farmacias y, al entonces candidato, inevitablemente le salpicó el tema. Aún cuando el porcentaje de acciones que poseía de una de las cadenas involucradas era ínfimo, según el propio Piñera admitió en esa época. Lo propio ocurrió con Lan-Chile. La línea aérea le generó muchos conflictos, tanto con la Concertación como dentro de su propia coalición. Desde la UDI se le exigió en múltiples ocasiones que vendiera su parte de este negocio. Y, sin ir más lejos, el presidente de su propio partido, Carlos Larraín, lo llamó al orden en este sentido en múltiples ocasiones. Sin mucho éxito, pues Piñera sólo vendió su participación en Lan cuando ya era Presidente y el asunto se constituyó en un flanco político que le impedía al gobierno tener el control de la agenda.

Lo propio hizo respecto de las acciones de Colo Colo. Estas le generaron tantos problemas que se le llegó a acusar de intervención en las elecciones de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). El conflicto cobró tal dimensión que incluso le significó, al mandatario, bajar en las encuestas pese a la alta popularidad que había alcanzado con el rescate de los 33 mineros atrapados en la Mina San José, luego de la renuncia del entrenador de la selección de fútbol, Marcelo Bielsa. En la oposición atribuyen a este episodio el que Piñera, finalmente, se decidiera a vender las acciones de Blanco y Negro. En este capítulo, también salió perjudicado el subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle, quien tomó la determinación presionado por las circunstancias, meses antes que el jefe de Estado.

El problema de las redes entre el mundo político y el empresarial que generan conflicto de interés es algo que el gobierno de Sebastián Piñera no ha logrado superar. Está en permanente cuestionamiento por parte de la oposición y de constante observación desde su propio sector. Por lo mismo, el senador gremialista Hernán Larraín, reconoce que este es “un gobierno que la gente asocia al mundo empresarial, por eso es que hay que tener especial cuidado” con situaciones como la que se presentó a raíz de la supuesta colusión de “los pollos”.

Especial cuidado

El problema de las redes entre el mundo político y el empresarial que generan conflicto de interés es algo que el gobierno de Sebastián Piñera no ha logrado superar. Está en permanente cuestionamiento por parte de la oposición y de constante observación desde su propio sector. Por lo mismo, el senador gremialista Hernán Larraín, reconoce que este es “un gobierno que la gente asocia al mundo empresarial, por eso es que hay que tener especial cuidado” con situaciones como la que se presentó a raíz de la supuesta colusión de “los pollos”. A juicio del parlamentario de la UDI, la economía de mercado es el mejor sistema, pero su objetivo es que exista competencia, por eso cuando las empresas se ponen de acuerdo están destruyendo el sistema. Aunque admite que con acciones como las denunciadas “es difícil defenderlo, porque algunos empresarios inescrupulosos se dejan llevar por la codicia”.

Un discurso similar, pero menos duro, al del senador gremialista es el que se ha instituido en el gobierno desde que estalló el escándalo. En La Moneda ya tenían una especie de plan de contingencia, a partir de la forma cómo se enfrentó el caso de La Polar. Ya en ese momento en Palacio existía claridad respecto de que había una sola forma de actuar frente a este tipo conflictos: enfrentarlos con dureza. Enviando una señal fuerte de que el gobierno no está dispuesto a defender a un sector determinado en desmedro de la ciudadanía eventualmente afectada. Una de las razones para ello es justamente evitar que se interprete que el jefe de Estado podría doblegarse por posibles relaciones personales o de amistad con representantes del mundo empresarial. Pese a que uno de los directores de esa empresa del retail, Luis Hernán Paul, era el socio del entonces ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine.

Y, justamente, para borrar cualquier sombra de duda sobre la actuación de Piñera es que ayer mismo, el vocero de gobierno Andrés Chadwick, salió a confirmar el enlace entre uno de los hijos del Presidente y la nieta del dueño de la Empresa Ariztía. Y aprovechó para apuntar en contra de la Concertación, intentando cambiar el foco del debate: “Nosotros, a diferencia de los gobiernos anteriores, tenemos voluntad real y absoluta de defender los derechos de los consumidores; de exigir el cumplimiento de la ley; de fiscalizar cuando corresponde; de sancionar a los responsables y de garantizar que el sistema de mercado funcione con absoluta transparencia. No sé quién de la Concertación, luego de 20 años de su gobierno, podría repetir las mismas palabras que estoy señalando en este momento como ministro del gobierno del Presidente Piñera: Hemos actuado de una manera muy distinta a como actuaron en los gobiernos pasados cuando se trata de enfrentar una abuso”, subrayó el secretario de Estado.

Efecto foto

Así y todo hay un aspecto que suena parecido. Y es que pese a que el gobierno enfrentó el tema con toda celeridad, desde el aspecto comunicacional, lo cierto es que hay quienes hubieran esperado que, justamente, para evitar las esquirlas del caso, se hubiera optado rápidamente por remover del cargo a quienes pudieran tener alguna relación directa o indirecta con la eventual denuncia de colusión. Ese es el caso, por ejemplo, del director  nacional de INDAP, Ricardo Ariztía de Castro, empresario, ex Presidente de la CPC y sobrino de Manuel Ariztía Ruiz. Tal vez por lo mismo es que en el propio oficialismo admiten que este es un tema para el que se debe estar siempre preparado, dada la condición de empresario del Presidente. Y destacan que en casos como éste, a Piñera “no le queda espacio político, más que para actuar con mucha firmeza. Porque el haber sido empresario le implica más responsabilidad que al resto”. Aunque un poco en broma ante la magnitud de los hechos, un parlamentario de la coalición no puede evitar exclamar casi con lástima: “¡Pero dime que Piñera no está mea’o de gato! Su hijo podría haberse casado con cualquiera del mundo empresarial, pero justo tenía que ser con alguien vinculado a los pollos”.

Mientras que para otro funcionario de La Moneda, el Presidente está obligado a poner mano dura “dada su visión de empresario y sabiendo cómo funciona el mercado, y también por la cercanía que tiene con este mundo”. Por otra parte, agrega que un gobierno de derecha tiene que ser “más duro” con este tipo de delitos, “porque afectan al modelo que se pretende defender”. Y que los vínculos personales del mandatario con el sector empresarial es “sólo una segunda derivada”.

Sea como sea, lo cierto es que ya está en el ambiente la duda acerca de cómo actuará el jefe de Estado con sus nuevos parientes políticos durante el matrimonio, el 23 de diciembre próximo. Cuánto lo puede afectar la foto con Ariztía; si se la tomará o no. Por lo pronto, a juicio del analista Guillermo Holzmann, el Presidente sí se podría tomar la foto, porque “no puede haber, en la práctica, una suerte de pre condena o prejuzgamiento respecto a las relaciones naturales entre grupos que se conocen y que puedan o no estar en la elite. Ya sea en términos económicos o familiares” y que son las instituciones democráticas las encargadas de resguardar “que los tráficos de influencia estén suficientemente regulados”. En este aspecto, añade que “si ya tenemos tantos casos de impunidad en los últimos años, se debe asumir que nuestra democracia tiene vacíos importantes. Por eso son necesarios adecuados controles en el ejercicio del poder. Mecanismos de equilibrio del poder que eviten abusos e impunidad. Pero eso no se logra por actitud de los actores, sino por una fórmula institucional que sea lo suficientemente sólida, como pasa en cualquier democracia desarrollada”.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes