Lunes, 5 de diciembre de 2016Actualizado a las 21:22

La Moneda monitorea sigilosa el conflicto en la colectividad

La disidencia se inquieta por rol de Allamand en la crisis interna de RN

por 20 diciembre 2011

La disidencia se inquieta por rol de Allamand en la crisis interna de RN
Aunque son conocidas las razones por las que el ministro de Defensa no se inclinó a apoyar públicamente a ninguno de los bandos en disputa, eso es asumido por un sector de los críticos a la mesa como una señal de que habría pactado con el timonel Carlos Larraín, asegurando la permanencia de éste al frente del partido. Algo que en Palacio creen que es justamente lo que no puede pasar para que RN deje de darle dolores de cabeza al Gobierno.

En La Moneda, desde donde se monitorea concienzudamente el conflicto interno de Renovación Nacional, esperan que la crisis sea superada lo antes posible. Están concientes de que para el gobierno, y particularmente para a la figura del Presidente Sebastián Piñera, no favorece en nada, sino muy por el contrario, que sea su partido el que esté dando un desagradable espectáculo desde hace ya varios meses. Pero el Ejecutivo no es el único preocupado por los sucesos al interior de la casona de Antonio Varas. También lo está el ministro de Defensa, Andrés Allamand. Por lo mismo ha mantenido contactos informales con representantes de ambos bandos con la idea de darle una pronta solución al conflicto. Sobre todo ahora que se empiezan a percibir con mayor nitidez los perfiles de los distintos presidenciables de su sector y a los que tendría que enfrentar, en una eventual primaria, en el supuesto caso de tomar la posta en su colectividad.

Por lo mismo es que en el propio entorno del ministro admiten que un partido dividido es el peor escenario para enfrentar una candidatura presidencial. De allí la importancia de que Renovación Nacional supere su crisis lo antes posible. De resultar, los buenos oficios de Allamand no sólo resuelven su problema, sino también el del gobierno. Es por ello que desde La Moneda ven con buenos ojos que el secretario de Estado haya decidido tomar el toro por las astas e intentar resolver la complicada situación que atraviesa RN, aún cuando en Palacio aseguran que en ningún caso se le ha pedido o mandatado al ex timonel de la tienda que tome cartas en el asunto.

Aunque no se puede negar que en La Moneda esperan que su intervención acorte este verdadero vía crucis en que se ha transformado la disputa entre Larraín y las disidencias, están entregados a quien pueda ayudar a resolver el tema. Es por ello que mientras Allamand intenta frenar lo que podría terminar convirtiéndose en una división de RN, lo propio hace uno de los amigos más cercanos de Piñera. El empresario Daniel Platovsky ha asumido un rol preponderante en la negociación con Larraín. Y aunque un sector de la disidencia a veces se pierde un poco respecto del objetivo del presidente del directorio de La Nación en esta disputa, lo cierto es que su meta es tan específica como difícil, según quienes han seguido su trayectoria en este proceso: sacar al presidente del partido. Ello lo deducen a partir del hecho de que para el gobierno, Larraín “es la piedra de tope” y, por tanto, imaginan que con cualquier reemplazo cambiaría el escenario y la relación entre La Moneda y Renovación Nacional.

A ello atribuyen el hecho de que el secretario de Estado se haya negado a apoyar abiertamente a la disidencia, algo que al menos un sector esperaba, y también los rumores acerca de que esto habría provocado  roces entre Allamand y el subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla (ex jefe de gabinete de Allamand), quien se negó a aceptar el veto de Larraín a los funcionarios de gobierno para participar en temas partidarios. Pero advierten que su opción de neutralidad también podría jugarle en contra internamente, pues “muchos de nosotros hubiéramos querido verlo apoyando algo por lo que él lucho tanto tiempo. Y ha sido una desilusión ver su actitud”.

Riesgos de la neutralidad

Así se entiende por qué algunos cercanos al jefe de Estado, como Platovsky o Carlos Cepeda, estén dispuestos a una mesa de consenso incluso liderada por algunos hombres del círculo de confianza de Larraín, como podrían ser los senadores y actuales vicepresidentes Baldo Prokurica o Francisco Chahuán, algo a lo que, en contraste, se oponen fuertemente otros sectores de la disidencia, bautizados por el propio timonel de RN como los “separatistas”, entre los que se cuentan figuras como los senadores Lily Pérez y Antonio Horvath o la diputada Karla Rubilar. Para este sector el problema es de fondo y cambiar a Larraín por otros de los representantes de su corriente no solucionará el problema que llevó al actual conflicto. Este apunta al hecho de que se estaría impidiendo la convivencia interna de las distintas facciones, haciendo desaparecer prácticamente a los liberales y sus puntos de vista. Lo que a la larga, sostienen, también afectará al gobierno, porque creen que no podrá implementar medidas en esa línea, comprometidas en la campaña.

En este sentido, el rol asumido por el ministro de Defensa en esta disputa también es puesto en tela de juicio por la disidencia más dura. Uno de los argumentos en su contra dice relación con el hecho de que circula en el ambiente la idea de que existiría un “pacto” entre Allamand y Larraín, según el cual el segundo apoyaría al ministro en su aspiración presidencial, siempre y cuando el primero lo dejara hacer en la colectividad, alejándose de las ideas liberales que tanto defendió antes de su “travesía por el desierto”. A ello atribuyen el hecho de que el secretario de Estado se haya negado a apoyar abiertamente a la disidencia, algo que al menos un sector esperaba, y también los rumores acerca de que esto habría provocado  roces entre Allamand y el subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla (ex jefe de gabinete de Allamand), quien se negó a aceptar el veto de Larraín a los funcionarios de gobierno para participar en temas partidarios. Pero advierten que su opción de neutralidad también podría jugarle en contra internamente, pues “muchos de nosotros hubiéramos querido verlo apoyando algo por lo que él lucho tanto tiempo. Y ha sido una desilusión ver su actitud”.

En el entorno de Allamand discrepan con esa postura. Por el contrario, le dan una lectura totalmente distinta a lo que está sucediendo y al rol adoptado por el ministro. Por lo pronto, niegan que haya sustento para la postura de algunos disidentes. “No es verdad que esté abandonando las posturas liberales por no enojarse con los conservadores”, aseguran, aunque sí admiten que en sus actuales circunstancias, Allamand tiene que sumar y no restar detrás de su eventual candidatura. Y que si no ha tomado partido es porque, evidentemente, cuando esto termine un grupo va a ganar y el otro perderá; y los que pierdan van a quedar resentidos y podrían terminar inclinándose por otro de los eventuales candidatos en las primarias de la derecha: Laurence Golborne.

Por otra parte, advierten que es habitual que “los soldados de las causas no sepan bien en qué están los generales”, por lo que estiman que puede haber un sector de la disidencia más molesto por cómo se están haciendo las cosas, porque desconocen en qué están sus líderes, con lo que le bajan el perfil a las consecuencias que podría acarrear para Allamand su postura adoptada en el conflicto de RN. Y de paso también aclara que el ministro no está apoyando la mesa de consenso, lo que apoya es cualquier salida rápida a la crisis, la que también podría ser a través de la competencia.

Noticias Relacionadas

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes