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Informe de la organización choca con argumento empresarial para impulsar flexibilidad

Fundación SOL: cifras de empleo del gobierno coinciden con aumento de trabajos desprotegidos e informales

por 21 diciembre 2011

Fundación SOL: cifras de empleo del gobierno coinciden con aumento de trabajos desprotegidos e informales
El estudio “Precariedad laboral y modelo productivo en Chile” constató la existencia de una 'nueva cuestión social' relacionada con la materia. El historiador Patrizio Tonelli planteó su inquietud debido a que se está generando “una población con condiciones críticas de vida que tiene una gran vulnerabilidad”.

Durante los últimos dos años se ha celebrado positivamente la marcha del empleo a en el país dada la creación de más de 570.000 puestos de trabajo durante la administración de Sebastián Piñera, más de la mitad de la promesa de un millón de nuevas plazas laborales. Además, el año 2011 se ha observado un estancamiento estadístico de la tasa de desocupación, ante lo cual algunos han hablado de la posibilidad de llegar al pleno empleo.

Todo esto contrasta con las conclusiones del estudio denominado “Precariedad laboral y modelo productivo en Chile”, elaborado recientemente por el Área de Tendencias del Trabajo de la Fundación SOL.

El informe fue realizado utilizando los datos aportados por la Nueva Encuesta de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que, según los investigadores de la Fundación, “aporta datos suficientes como para derribar el mito de un país de trabajos formales, protegidos, estables y productivos, listado que siempre es sacado a la luz por los sectores empresariales para aplicar políticas que profundicen la flexibilidad laboral de un trabajo, que a su parecer, tiene altos costos de contratación, es muy rígido y poco productivo”.

Según el Índice de Empleo Protegido que elabora mensualmente Fundación SOL en sus Minutas de Empleo, en la actualidad sólo el 39% de los ocupados y el 52% de los asalariados tiene un empleo protegido. Por otro lado, según el Índice de Inserción Laboral -que divide a la población de acuerdo a su relación con el mercado de trabajo- los chilenos se insertan crecientemente en el trabajo de una forma endeble.

Este índice clasifica el tipo de inserción de los ocupados en tres anillos jerarquizados y diferenciados en protección, continuidad y formalidad. El Primer Anillo de Inserción Laboral Alta, es el núcleo de alta protección, formalidad, continuidad y estabilidad en el trabajo. El Segundo Anillo de Inserción Laboral Media, es aquel compuesto por empleos caracterizados por algún grado de formalidad o protección, y/o de continuidad y estabilidad. El Tercer Anillo de Inserción Laboral Baja, finalmente, es donde se concentra la informalidad, desprotección e inestabilidad laboral.

Según los resultados del informe, el único anillo que ha aumentado es el tercer anillo de la desprotección y la informalidad. En especial los trabajadores por cuenta propia subempleados, es decir, aquellos que trabajan jornada parcial y desean trabajar más horas pero no encuentran esa opción (jornadas parciales involuntarias), los cuales han aumentado en un 46%.

“Estos datos indican claramente, utilizando las palabras del sociólogo francés Robert Castel, la presencia de una ‘nueva cuestión social’, similar al pauperismo del siglo XIX, al generarse en relación al trabajo una población con condiciones críticas de vida que tiene una gran vulnerabilidad” planteó el historiador Patrizio Tonelli, uno de los autores del documento.

“El presente estudio pone en marcha una reflexión que toma el peso social a la precariedad laboral del país, insertándola en el problema más general del modelo económico de desarrollo y la matriz productiva de Chile, los cuales intrínsecamente, poseen una limitada capacidad de generar empleos productivos y de buenas condiciones. Lo que queremos instalar es que una economía no productiva, no genera empleos de calidad” señala el sociólogo Alexander Paéz, otro de los responsables de la investigación.

El palabras de los autores la precariedad del mercado laboral se enmarca en la ola liberalizadora de los años ‘70 “con la impronta específicamente chilena del desmembramiento de la industria - incompleta, pero existente - y una reorientación de la producción hacia la exportación de commodities, lo que configuró una pequeña economía abierta al exterior, catapultada por actividades extractivas de recursos naturales, que no generan riquezas por medio de valor agregado del trabajo”.

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