La agenda presidencial de Longueira que inquieta a Jovino Novoa - El Mostrador

Miércoles, 13 de diciembre de 2017 Actualizado a las 10:29

Reforma tributaria es contraria a la ortodoxia de la tienda y sus redes de poder

La agenda presidencial de Longueira que inquieta a Jovino Novoa

por 2 enero, 2012

La agenda presidencial de Longueira que inquieta a Jovino Novoa
Ninguno parece estar dispuesto a ceder. Pero esto no es tan nuevo en la casona de calle Suecia, sólo que ahora es más público: el senador más duro de la tienda enfrentado al actual ministro. Porque no han logrado hasta ahora complementar sus posiciones tanto en la reforma tributaria como en las modificaciones al sistema político, particularmente el binominal. Para los parlamentarios más jóvenes esto es como ver rivalizar a dos grandes dinosaurios y se está convirtiendo en un verdadero espectáculo.

La última encuesta Adimark encendió las alarmas en un sector de la UDI que ha venido monitoreando los sondeos desde que uno de sus más simbólicos líderes llegó al gabinete de Sebastián Piñera: el actual titular de Economía Pablo Longueira Montes. El 63 por ciento de aprobación positiva que lo ubica en el séptimo lugar entre los ministros mejor valorados por la ciudadanía, con un 30 por ciento de rechazo, despertó más que nunca las ganas del candidato propio. Una aspiración que el gremialismo había dejado pendiente ante la infranqueable irrupción, al menos de forma aparente, de su par de Obras Públicas, Laurence Golborne, el año pasado.

Ahora, los más optimistas quieren creer que el ex timonel podría convertirse en el nuevo Joaquín Lavín del partido, pero con mejor suerte, dadas las actuales circunstancias. Pero eso podría ocurrir, admiten, sólo después que el secretario de Estado logre imponer su visión (pragmática) a la que promueve el otro de los ‘coroneles’ más poderosos de la casona de calle Suecia: Jovino Novoa, quien no da señales de pretender renunciar a la defensa doctrinaria de algunos temas sensibles al interior de la colectividad.

Si bien, quienes aspiran a ver a Longueira, al menos, enfrentando una primaria dentro de la derecha actúan con cautela, admiten que esa aspiración pasa porque se encuentre “el justo equilibrio entre las posiciones” de ambos coroneles. De ahí, en adelante, aseguran todo es pan comido. Porque en lo que todos coinciden, tanto los admiradores del ministro como los que se inclinan por ideas del senador, es que cuando el partido decida quién los representará para las presidenciales del 2014, “toda la UDI se va a cuadrar detrás, sin lugar a dudas”. Mientras tanto, la mayoría son observadores de este gallito en que al titular de Economía se lo ha sindicado directamente de “populista” y a Novoa hasta de “dogmático”.

El primero se ha dado a la tarea de darle un “relato” a su gestión en el Ministerio de Economía, tratando de hacerlo extensivo al de todo el gobierno. Por lo mismo se ha centrado en la defensa de la clase media y los consumidores, proponiendo medidas que, a juicio de los más doctrinarios, atentan en contra del mundo empresarial y propuestas como la reforma tributaria, que los contrarios a la misma no sólo rechazan, sino que aducen que no estaba en el programa de gobierno presentado por  el entonces candidato Sebastián Piñera y que la UDI respaldó a cabalidad. Este mismo grupo es el que también observa con cautela algunas reformas políticas, como eventuales reformas al sistema binominal.

Entre estos últimos, está justamente Novoa, quien la semana pasada reiteró su postura respecto del tema tributario, lo que ha generado un fuerte debate al interior del partido de calle Suecia. En una entrevista concedida a El Mercurio el sábado 17 de este mes, el senador por Santiago Poniente defendía su posición sobre estos dos temas. A su juicio, la agenda que el gobierno ha anunciado para el 2012 no es “lógica”, porque lo que debe hacer es “potenciar las características más propias de nuestro sector y por las cuales la gente lo votó. Cuando se le dio a Piñera una mayoría nadie pensó que la mayoría era para que tuviera en la agenda reformas tributarias, reformas políticas”. Y aboga porque el Ejecutivo se mantenga en la línea original que apunta a un mayor crecimiento, más empleo, más seguridad y una administración más eficiente y que, dadas las actuales condiciones, esos temas son a los que la autoridad les debiera dar prioridad el próximo año.

Longueira revival

Lo cierto es que las posturas de Novoa, y así lo reconocen en la tienda, son aquellas con las que nació la UDI. Siempre defendieron bajos impuestos, porque éstos facilitarían el crecimiento y el empleo; y en el marco político siempre defendieron el sistema binominal porque genera estabilidad. De ahí que sea Longueira quien esté alejándose de la postura histórica de la colectividad, al abrirse a la posibilidad de un alza de impuestos a las grandes empresas. Algo para lo que su partido nunca ha estado dispuesto a entregar sus votos. Eso es lo que provoca que algunos sectores de la derecha lo califiquen de “populista”. E incluso atribuyan esa actuación del ex senador a sus intenciones de ser candidato presidencial, algo que el aludido va por la vida negando. Pero que su entorno más cercano, y quienes recuperaron la esperanza de verlo como candidato presidencial del gremialismo, visualizan como su verdadera plataforma de campaña.

Las posturas de Novoa son aquellas con las que nació la UDI. Siempre defendieron bajos impuestos y el sistema binominal. De ahí que sea Longueira quien esté alejándose de la postura histórica de la colectividad.

Y es, justamente eso, lo que podría chocar en algún minuto. El afán de Novoa por defender los estimados “intereses permanentes” de la UDI, basados en el legado de su fundador, el asesinado senador Jaime Guzmán Errázuriz. Algo que sus adherentes valoran particularmente. Y la necesidad de demostrar que el partido tiene vocación de poder y no es sólo un club de amigos. Precisamente, es ésto lo que piensan quienes ven con buenos ojos la candidatura presidencial de Longueira, muchos de los cuales se frustraron cuando el 2007 renunció a la misma. En dicha oportunidad, aunque fue apoyado por otros importantes dirigentes como el mismo Novoa y la actual Ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, fue más poderosa la presión de la directiva de su partido liderada por Hernán Larraín.

Esto sería algo así como Longueira revival o Longueira 2.0. Sobre todo luego de la entrevista otorgada a El Mercurio el domingo 18, en la cual, según el análisis de algunos, el secretario de Estado no se muestra tan reacio a la candidatura presidencial. Lo que se deduce respecto de sus dichos en cuanto que “la UDI tiene que llevar un candidato. Me parece inentendible que el partido más grande de Chile no levante una opción presidencial”, aún cuando asegura restarle importancia a la fuerte alza que ha mostrado en las encuestas. Algo impensado hace sólo unos meses, cuando aparecía entre los políticos más impopulares.

A comer sapos

Y si bien para el gremialismo es evidente que Novoa y Longueira tendrían que llegar a un punto de colisión, debido a las obvias diferencias de fondo que han planteado en materias fundamentales, un observador del partido y cercano al ministro asegura que “siempre ha habido estas diferentes miradas, respecto de temas importantes para la UDI. Novoa siempre ha tenido posturas más dogmáticas, doctrinarias, pero ha sido capaz de armonizar esas posiciones con otras posturas políticas. De forma de aproximarse a los temas que plantea Pablo. No son tan distintos como para llegar a ser incompatibles”. Y destaca que el tema de “la ‘recta doctrina’ que es lo que intentamos equilibrar, hay que compatibilizarla con un adecuado análisis político”. En ese contexto no son pocos los que estiman que la definición que asumió Longueira, respecto de cuál sería su labor en Economía “ha sintonizado muy bien con la clase media”.

En la misma línea, un senador de la tienda dice tener la convicción que llegado el momento, el partido llegará a una fórmula, por ejemplo en materia tributaria, en la que se complementen las diferentes posturas lideradas por Longueira y Novoa. Pero también está convencido que si el partido decidiera que el ministro sea su carta presidencial, Novoa “se cuadraría inmediatamente tras esa candidatura. Como lo haría toda la UDI”. Un diputado menos formal en cuanto a la terminología, explicó en forma bastante más directa el escenario. Sostiene que aunque el debate no es público, al interior del partido sí se comentan las diferencias notorias que existen entre Novoa y Longueira en este momento y se especula acerca de cuál es el escenario que se abre en el supuesto caso de que el segundo se fortaleciera como figura presidencial. Muchos especulan, dice, que “el choque de trenes es inevitable” debido al peso que ambos tienen en la tienda. Pero también afirma que “tal como ocurrió el ’99, cuando (Joaquín) Lavín fue candidato y muchas de las figuras relevantes del partido se tuvieron que comer todos los sapos y apoyarlo no más; lo mismo pasaría en este caso. Le moleste a quien le moleste, el tener candidato propio, con reales opciones de ganar es más importante y Novoa y todos los que piensen como él se tendrían que comer el sapo no más. Y todos nos ponemos detrás de la candidatura de Longueira”.

En todo caso, el hecho de que la cena que tendría el ministro con la bancada de diputados, y que habría quedado fijada ahora para enero después de varios intentos, estaría generando suspicacias en algunos parlamentarios que no descartan que se esté evitando que el secretario de Estado pueda exponer ante los legisladores su visión acerca de la reforma tributaria. Aunque eso no deja de ser especulación, la señal es que el ambiente en el gremialismo está tenso. Por lo pronto, existe también otro elemento adicional que es el hecho que un importante sector del partido ha sido ferviente promotor de la candidatura de Laurence Golborne y eso es algo contra lo que Longueira tendrá que luchar.

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