Desgaste político y temor a nuevos conflictos impulsa a La Moneda a entregar el CAE - El Mostrador

Martes, 12 de diciembre de 2017 Actualizado a las 20:47

Proyecto de reforma se enfrentaba a derrota segura en el Congreso

Desgaste político y temor a nuevos conflictos impulsa a La Moneda a entregar el CAE

por 24 abril, 2012

Desgaste político y temor a nuevos conflictos impulsa a La Moneda a entregar el CAE
Fue un anuncio que dejó a muchos con la boca abierta, pero el Gobierno ya lo preparaba hace 15 días. Elegir esta semana tenía dos objetivos: adelantarse a la manifestación programada por la Confech para el miércoles y buscar un argumento relevante para justificar la reforma tributaria. En el oficialismo aseguran que fue clave el rol del ministro Beyer para convencer al Presidente de estatizar el crédito universitario.

No fue casual ni improvisado. Hace más de 15 días que en La Moneda estaba programado hacer, esta semana, el anuncio del retiro del sistema bancario en el financiamiento de la educación superior y traspasarlo a manos de una agencia estatal. Una decisión del gobierno con la que —aunque no lo reconoce explícitamente— asume que el polémico proyecto que impulsaba del Crédito con Aval del Estado (CAE), no tenía destino como fue concebido originalmente por el Ejecutivo y optó por cambiar de rumbo antes de enfrentarse a un fracaso estrepitoso en el Congreso.

Si bien el fin de semana se afinaron los últimos detalles entre el ministro de Educación, Harald Beyer y el Presidente Sebastián Piñera, en el Gobierno coinciden las versiones que precisan que el anuncio ya estaba en la agenda. De hecho, el día 10 de abril, el ministro señaló que la evaluación de cambiar el sistema ya estaba en curso, porque se trataba de “un asunto empírico y no ideológico, que depende de los costos que ello implique”, declaró entonces.

Tras reunirse este lunes en La Moneda con el Mandatario, Beyer anunció finalmente que "los fondos ahora se originan desde el Estado y los bancos dejarán de financiarla", una frase con la que La Moneda asume un nuevo rumbo en el frente educacional.

En La Moneda insistieron en que la razón principal para jugarse esta carta es el CAE, proyecto que se encuentra en trámite en la comisión de Educación en el Senado, pero que no contaba con respaldo ni siquiera de los parlamentarios del oficialismo. Se sabía de las críticas a la  iniciativa y seguir por esa línea, ponía en tela de juicio que llegara a buen puerto. Ahora, tras el anuncio de ayer, la creación de esta agencia estatal debería traducirse en una indicación a ser presentada cuanto antes, ya que el gobierno no quiere dilatar el tema.

“La falta de capital político del Gobierno lo obliga desarrollar este tipo de acciones, también a desactivar las movilizaciones, porque no tienen la capacidad política para enfrentar un nuevo escenario de movilizaciones”, apunta el cientista político de la U. Central, Marco Moreno. “Aysén dejó desgastado al Gobierno y los problemas detectados por las encuesta de opinión, como la credibilidad, los ha obligado a tomar estas medidas de poner mucha carne a la parrilla para descomprimir”, añade.

El vocero Andrés Chadwick, de hecho, precisó que el anuncio no es “sólo para los alumnos nuevos, de este año en adelante, sino también para los alumnos antiguos que están con el CAE en otras condiciones. Por eso, le pedimos al Congreso que nos pueda apoyar, ayudar al máximo y con la mayor rapidez para aprobarlo”, dijo.

En Palacio reconocen que la estrategia con este intento de golpe de timón en Educación tiene varias aristas. Una es que el anuncio se hizo en la misma semana, sólo a días de dar a conocer públicamente la reforma tributaria que prepara el gobierno y, que hasta ahora, requiere de múltiples negociaciones, ya que no cuenta con el apoyo unánime de los partidos oficialistas, especialmente de la UDI.

Considerando que uno de los principales argumentos de la reforma tributaria es precisamente recaudar fondos para financiar la educación, el anuncio de la agencia estatal —agregan— que tiene un amplio consenso, le da más fuerza a La Moneda en el discurso público para justificar la enmienda tributaria.

Comentan que tampoco es casual que el anuncio se realizara dos días antes de la convocatoria que lanzaron los secundarios y la Confech a una movilización masiva para este miércoles. No hay que olvidar que desde marzo el Gobierno se ha jugado la tesis del desgaste de las movilizaciones sociales, teoría que podría no estar ajena a la realidad si se observa la baja concurrencia que tuvo el acto cultural por la educación que se realizó este sábado. Así una movilización con poca concurrencia o el escenario de que todo termine en desmanes el miércoles, permitirá al Gobierno interpelar públicamente al movimiento estudiantil, sobre todo porque el retiro de la banca del financiamiento era uno de los puntos emblemáticos de la Confech.

El portazo del Congreso

Desde que el proyecto del CAE comenzó su periplo por el Congreso, muchos fueron los parlamentarios que no miraron con buenos ojos la propuesta. Es más, muchos de ellos estaban convencidos de que no llegaría a convertirse en ley.

Durante el verano, miembros de la Confech, entre ellos el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Gabriel Boric, no dejaron de asistir a cada reunión que se realizó en el Congreso para analizar la iniciativa. Ahí dejaron claro que no apoyarían un proyecto que incluyera a los bancos y perpetuara el lucro, uno de los puntos fuertes que siguen a la gratuidad.

Por eso, este anuncio es, sobre todo, un punto a favor de las demandas estudiantiles. Si alguien pensaba que las movilizaciones del año pasado no habían servido para nada, éste se transforma en un botón de muestra. Una gestión en la que fue clave el ministro de Educación, Harald Beyer, porque según anotan en el oficialismo, no fue “una motivación del Presidente Piñera, sino que fue convencido por su ministro para sacar a la banca privada del financiamiento”.

La ronda de consultas para tantear la recepción del proyecto que ya existía también incluyó a parlamentarios. La semana pasada, llegó hasta la oficina del ministro Secretario General de la Presidencia, Cristián Larroulet, el senador Carlos Cantero. En la reunión, el parlamentario le explicó que en el Senado se había planteado con mucha energía la necesidad de que la agencia que se encargara de los créditos fuera estatal. A esto se sumaba la opinión de senadores de la Concertación, que ya habían anunciado en la comisión que no estaban dispuestos a aprobar un CAE ligado a la banca.

El Ejecutivo no podía recibir un no como respuesta en el Parlamento, pero tampoco podía recibirlo en la calle. “La falta de capital político del Gobierno lo obliga desarrollar este tipo de acciones, también a desactivar las movilizaciones, porque no tienen la capacidad política para enfrentar un nuevo escenario de movilizaciones”, apunta el cientista político de la U. Central, Marco Moreno. “Aysén dejó desgastado al Gobierno y los problemas detectados por las encuesta de opinión, como la credibilidad, los ha obligado a tomar estas medidas de poner mucha carne a la parrilla para descomprimir”, añade.

La perversión del CAE

En junio de 2005, cuando se promulgó la Ley 20.027, el Crédito con Aval del Estado vendría a salvar la forma en que miles de jóvenes financiaban la educación superior (o más bien no tenían acceso a ella por falta de recursos). Era la imagen del Estado prestando espaldas a estudiantes, pero también solucionando el futuro a los bancos que siempre arriesgaron casi nada por un negocio que resultaba redondo. La tasa inicial de los créditos fue de un 5,8%. Muchísimo más alta que aquella que se daba al Fondo Solidario (2%).

Las cifras del negocio eran tan grandes, que el año pasado un informe del Banco Mundial dibujó el impacto en los bolsillos de los estudiantes chilenos: los universitarios con CAE tendrían una deuda casi 180% mayor de lo que será su ingreso anual cuando se titulen y se incorporen al mercado del trabajo, señalaba el documento.

El negocio de los bancos no está radicado en la tasa que cobran, sino en que venden al Fisco la cartera riesgosa y éste les paga altos intereses. El año 2009 la banca se deshizo del 67% de los créditos y cobró un 50% de sobreprecio.

Este nuevo sistema será administrado por el Estado, tendrá una tasa de interés única del 2% anual. Llegará al 90% de los estudiantes y sólo dejará afuera al 10% más rico del país. “Este crédito se pagará cuando la persona ingrese a trabajar y va a ser contingente al ingreso. Es decir, nadie va a pagar más del 10% de su sueldo. Además, los beneficiarios pagarán 180 cuotas como máximo. Si después de ese periodo no han pagado su deuda, ésta se va a condonar”, señaló Beyer.

María Paz Arzola, investigadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, señala que pese a no tener un informe financiero en la mano, se puede proyectar un futuro favorable: “Suponiendo que el Estado puede endeudarse al 4% y prestarle a los alumnos al 2%, podría ser que esta forma fuese más barata que el mecanismos actual”. Aunque la investigadora menciona un pero en la iniciativa: “Se supone que los egresados que tengan más ingresos pagarán un componente solidario de 7,5% más del crédito. Me parece que esto no es necesario porque es gente que termina pagando un impuesto a la renta mayor”, dice Arzola.

A pesar de la positiva respuesta que encontró en diversos sectores la propuesta, la marcha de los estudiantes convocada para mañana se mantiene a firme. También la preocupación por otros temas que son fundamentales para los estudiantes. Gabriel Boric, lo resume: “Sacar a los bancos es un triunfo del movimiento estudiantil, una muestra de que con las movilizaciones sí se puede avanzar… Ahora que se está limpiando el escenario, ojalá podamos hablar de los temas más de fondo que ha tratado el movimiento”, dice y recuerda los pendientes: “Institucionalidad, calidad, democratización de las instituciones, acceso. En el fondo, cómo la educación es un espacio donde se materialice la promesa por igualdad”.

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