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    13 de Agosto de 2012

    Sociólogo responde duramente a columna crítica en su contra

    Mayol: “Me aterra la posibilidad de ser empatado con Pato Navia”

    "Mi abuela me ha dicho muchas veces que el diablo a veces vende cruces. Y no sería raro que lo haga por La Tercera. Comentó mi libro hace tiempo, curiosamente antes de leerlo, vía Twitter. Dijo algo muy diferente a lo que dice hoy, luego de leerlo. Pero siempre estuvo en contra. Asumo que era simplemente su voluntad, quizás su voluntarismo", sostuvo en su blog.

    El sociólogo y comentarista, Alberto Mayol, salió al paso a una columna escrita por el cientista político Patricio Navia, publicada el 6 de agosto pasado en La Tercera, donde hace una crítica al libro “No al Lucro“.

    En su blog, Mayol calificó el comentario de “lacerante” e “infundado” al decir que “soy un voluntarista, un oportunista, poco riguroso científicamente, dogmático y que el libro es fascinante y panfletario”.

    “Estoy firmemente convencido que los libros se defienden solos. Por eso, esta columna abierta es simplemente útil para defenderme del tono personal de las imputaciones. Con justa razón muchos dirán que no tiene ninguna relevancia entonces. Ellos tendrán toda la razón, pero el que calla otorga y esto no lo otorgo. Me disculparán ellos y, con un poco de humanidad, me comprenderán. Finalmente, si el morbo les acompaña, leerán la respuesta”, prosiguió Mayol.

    En ese sentido, aclaró que ha realizado 10 años de investigación empírica de la cultura política y económica chilena, seis trabajando un modelo teórico para analizar transformaciones de gran alcance, fundamentalmente culturales y que su equipo ha sido de entre 5 a 15 investigadores, dependiendo del momento y el proyecto.

    Asimismo, subrayó que entre 2009 y 2011 estuvo a cargo de más de 160 entrevistas cualitativas en todo Chile, una decena de grupos de discusión, análisis de datos secundarios y compartió trabajo con destacados colegas en las dos encuestas del Centro de Investigación en Estructura Social  (CIES) que funciona en la Universidad de Chile.

    “Desde que nuestro  proyecto Milenio se acabó en 2011 (comenzamos en 2009), con mi actual equipo de investigadores seguimos trabajando, sin pago alguno. Durante ese proceso, con el fondo de Milenio, tampoco recibimos mucho dinero, claro está, pero teníamos fondos para hacer el trabajo empírico y eso era como un sueño. En este sentido hemos sido voluntaristas, hasta el punto de estar llenos de datos gracias a nuestra enorme voluntad de investigar. En mi universidad nunca me han pagado por investigar, a mis ayudantes tampoco. Los cercanos nos dicen que estamos dejando pasar oportunidades, pero Navia dice que somos oportunistas. Le pediré que hable con mi familia, los tranquilizará”, acotó el sociólogo.

    En esa línea, hace hincapié en que “no tengo plena certeza de mis hipótesis, nadie las tiene. Pero sólo publico cuando tengo algo relevante que decir y sé que tengo suficientes fundamentos para defenderlo. No publico para llenar mi curriculum, ni siquiera lo tengo actualizado desde hace seis años”.

    “Sobre mi oportunismo —aclaró Mayol— sólo cuento una anécdota: era marzo de 2011 cuando junto a parte de mi equipo (Javiera Araya y Carlos Azócar) hicimos circular en el mundo académico y en prensa un informe sobre fenómenos de la educación chilena. ¿Los temas centrales? Malestar y desigualdad en la educación. Fue un mes antes de las movilizaciones, donde “malestar”, “desigualdad” y obviamente “educación” fueron centrales. Entrevistado al respecto por Nibaldo Mosciatti y Margarita Hantke en Radio Bío Bío, el primero me preguntó: “si tu descripción es cierta, podríamos estar a las puertas de una gran protesta.” Mi respuesta habla de mi poco oportunismo y voluntarismo: la probabilidad es baja, señalé, pues el malestar en Chile se despliega en la forma de una subjetividad que hemos llamado “el rebelde adaptativo” y que indica la necesidad de cambiarlo todo y la completa claridad en que cada uno de nosotros no hará nada por lograrlo, pues “mañana hay que trabajar y adaptarse al sistema”.

    A reglón seguido señaló: “La protesta aparecía, además, como un modo inadecuado de enfrentar la expresión del malestar social. Un mes después comenzaba el ciclo de movilizaciones. Mis datos eran ciertos: malestar, desigualdad y educación eran críticos. Mi predicción había sido equivocada: sí había levantamiento social. Me había faltado voluntarismo. Pero además, al escribir, llevaba cinco años trabajando el tema: ¿es eso oportunismo? Mis libros no salen apurados, no fueron escritos a la rápida”.

    Respecto a que mi libro es fascinante y panfletario, Mayol declaró que “es una costumbre referir así en el mundo académico chileno cuando alguien hace el esfuerzo de escribir con una pluma un poco más cuidada y cuando asume sus premisas y/o principios”.

    “Patricio Navia debe dejar en claro que no tiene una respuesta a la pregunta que yo sí intento responder, que no sabe qué pasó en 2011 y por qué un evento de baja probabilidad (las movilizaciones) aconteció, que no sabe por qué cambió la agenda del país y por qué los datos de aprobación de gobierno y oposición ahora se mueven juntos (bajando o subiendo) en vez de moverse inversamente. En cualquier caso, Navia no tiene derecho a descalificar mi trabajo y el de mucha gente que ha hecho investigación con seriedad y compromiso (…) me duele que exorcice sus demonios aprovechándose de mí. Lo reconozco: me aterra la posibilidad de ser empatado con él. Pocas cosas me asustan, esta sí. Pero mi abuela me ha dicho muchas veces que el diablo a veces vende cruces. Y no sería raro que lo haga por La Tercera. Patricio Navia comentó mi libro hace tiempo, curiosamente antes de leerlo, vía Twitter. Dijo algo muy diferente a lo que dice hoy, luego de leerlo. Pero siempre estuvo en contra. Asumo que era simplemente su voluntad, quizás su voluntarismo”, concluyó.

     


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