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    15 de Agosto de 2012

    Aseguran que decisiones no se ajustan a principios de la doctrina

    Diputados de oposición reclaman por criterios de sala laboral de la Corte Suprema

    Llama la atención el papel que juega el ministro Patricio Valdés Aldunate, ya que revisando las resoluciones de esta sala, siempre que está presente los fallos favorecen al empresariado y cuando se ausenta los sindicatos logran triunfos judiciales. Es más dicen que este cambio de dirección en la sala laboral se ha acentuado desde el 2008, año en que comenzó a presidirla.

    Varios diputados de oposición tienen en la mira a la sala laboral de la Corte Suprema, por considerar que sistemáticamente falla en contra de la defensa de los derechos de los trabajadores y a contrapelo de las resoluciones de primera o segunda instancia. A los parlamentarios les preocupa que exista una influencia del magistrado Patricio Valdés Aldunate —debido al marcado acento empresarial de su trayectoria— en una sala en que entre los jueces hay una evidente mayoría oficialista.

    La sala laboral es, de hecho, presidida por Valdés Aldunate e integrada además por las magistradas Gabriela Pérez y Rosa Egnem —que en círculos judiciales se les asocia a la derecha— y el ministro Roberto Jacob, quien se inclina más a la oposición, pero que desde el año pasado se encuentra con licencia por cáncer.

    En esta sala está pendiente un cupo, correspondiente a una de las tres vacantes que hay en la Suprema, la primera por el retiro en mayo del juez Jaime Rodríguez, decisión que el Presidente Sebastián Piñera aún tiene pendiente, ya que no ha enviado al Senado el nombre que debe elegir de una quina que la misma corte ya le envió. Debido a que hay otras dos vacantes —por la jubilación de los jueces Sonia Araneda y Adalis Oyarzún que también deben ser resueltas por Piñera— en la sala constitucional y la penal del máximo tribunal también hay un cupo por zanjar.

    El timonel del PS, Osvaldo Andrade, junto a los diputados Carolina Goic (DC), René Saffirio (DC), Jorge Burgos (DC), Guillermo Teillier (PC), Adriana Muñoz (PPD), Pedro Araya y Sergio Aguiló, presentaron un proyecto de acuerdo en que piden a la Cámara que “manifieste su preocupación respecto del estado actual de cumplimiento de la normativa laboral vigente, la que pese a sucesivas reformas para tutelar derechos esenciales de los trabajadores ha sido objeto de interpretaciones que no se ajustan a los principios que inspiran la doctrina laboral”, reza el texto.

    Recalcan que en la interpretación de situaciones que comprometen derechos en conflicto “es menester considerar especialmente a la parte que en su relación con la otra se halla situada en inferioridad de condiciones o, dicho negativamente, no se encuentra en pie de igualdad con otra”. En ese sentido, el derecho laboral apunta precisamente a dar protección al trabajador, la parte más débil de la relación, pero los diputados precisan que en el país “se presiona ilegítimamente para impedir la formación de sindicatos y debilitar sustancialmente los existentes, atomizar o impedir la negociación colectiva, bajar las remuneraciones y precarizar el empleo o para evitar el pago de gratificaciones, etc.”.

    El timonel del PS, Osvaldo Andrade, junto a los diputados Carolina Goic (DC), René Saffirio (DC), Jorge Burgos (DC), Guillermo Teillier (PC), Adriana Muñoz (PPD), Pedro Araya y Sergio Aguiló, presentaron un proyecto de acuerdo en que piden a la Cámara que “manifieste su preocupación respecto del estado actual de cumplimiento de la normativa laboral vigente, la que pese a sucesivas reformas para tutelar derechos esenciales de los trabajadores ha sido objeto de interpretaciones que no se ajustan a los principios que inspiran la doctrina laboral”, reza el texto.

    En ese contexto, advierten que “la tendencia jurisprudencial de la sala laboral de la Corte Suprema en diversas sentencias ha dado lugar a interpretaciones que no se ajustan a los estándares tradicionales de interpretación de la ley”.

    Perfil empresarial

    Entre los diputados comentan que llama la atención el papel que juega el ministro Valdés Aldunate, ya que revisando los fallos de esta sala, siempre que está presente los fallos favorecen al empresariado y cuando se ausenta, los sindicatos logran triunfos judiciales. Es más, dicen que este cambio de dirección en la sala laboral se ha acentuado desde que este juez la preside, desde el 2008 en adelante, más aún en el último año.

    Antes de llegar a la Corte Suprema, primero como abogado integrante y luego como magistrado el año 2006, Valdés desarrolló un perfil profesional bastante vinculado al mundo empresarial. Entre los años 71 y 75 fue gerente de la Sociedad Inmobiliaria Fomento Fabril S.A y luego hasta el 79, fue gerente general de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA).

    En dos períodos, entre los años 76 y 1990 y luego entre el 93 al 2006, fue consejero de la Junta General de Aduanas, además que por una década, entre el 85 y el 95, ejerció como director de la Administradora de Fondos de Pensiones “Concordia”.

    El 2003 y 2004 fue abogado integrante de la Corte de Apelaciones y luego, el 2005 y el 2006, se desempeñó como árbitro del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago.

    En círculos judiciales se comenta que este magistrado fue el autor de la estrategia que se llevó adelante en el pleno de la Corte Suprema de modificar el criterio de la máxima antigüedad para elaborar las quinas, dejando de lado a la del escalafón y privilegiando a los que se han desempeñado por más tiempo en la Corte de Apelaciones. Con ese cambio, el juez Alfredo Pfeiffer tiene un cupo por derecho propio en todas las quinas para ascender ala Suprema, hasta que lo elijan para el máximo tribunal o bien, hasta el momento que jubile, el año 2019.

    El proyecto de acuerdo de los diputados de oposición fue ingresado en abril, sin embargo, entre los diputados precisan que dado que el cambio de criterio no ha variado, lo importante es que la “advertencia” está plenamente vigente.

    Los amigos

    Las aprensiones hacia la sala laboral se enmarcan en un escenario  de cambios en el máximo tribunal, tres vacantes que debe resolver este año Piñera y que le permitirán dejar su impronta en la Suprema.

    En estos días y a diferencia de las tensiones que hubo hasta enero con el otrora presidente dela Suprema, Milton Juica, hoy el Mandatario goza de una relación mucho más cercana con el actual presidente del máximo tribunal, Rubén Ballesteros.

    En los últimos dos meses los supremos han almorzado con el Presidente en La Moneda. El martes nuevamente tuvieron una cita en Palacio, que se prolongó por casi dos horas y en la que junto al grueso de los 16 magistrados, también estaba el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter y la ministra (S) de Justicia, Patricia Pérez.

    El almuerzo se realizó con temas candentes en lo político como el aplazamiento de la polémica Ley Hinzpeter, del cual parte de la Suprema hizo un duro informe, las vacantes en el tribunal y las declaraciones de la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, que criticó el fallo de tribunales por liberar a Luciano Pitronello.

    Según Ballesteros no se habló de nada en este sentido. “No esos temas no… es una invitación prácticamente entre gente, ya le voy a decir, entre amigos, no se va a conversar cosas que van a dividir opiniones”.

    Tras bajar nuevamente el perfil a las críticas de Matthei, asegurando que fueron hechas al calor de los acontecimientos, Ballesteros recalcó que  “seguimos en muy buenas relaciones con el señor Presidente de la República y los ministros de Estado”.

     


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