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La Moneda gana tiempo político consultando opinión internacional

El día de furia de Piñera por el escándalo que desató “el mejor censo de la historia”

por 9 agosto, 2013

El día de furia de Piñera por el escándalo que desató “el mejor censo de la historia”
Se reconocía ayer que el hecho que el Presidente pidiera perdón “ayuda a tratar de perjudicar lo menos posible” la campaña de Matthei y que con eso, además, se le dio “espaldas” a la candidata para afrontar públicamente el tema.
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Nunca, desde que este gobierno llegó a La Moneda en marzo del 2010, habían visto —dicen— al Presidente Sebastián Piñera tan furioso como en las últimas 48 horas, producto del escándalo que desató el informe de la comisión externa que puso la lápida a los cuestionados resultados del censo 2012. Una indignación que tiene su razón de ser, porque fue el propio mandatario quien aseguró públicamente que ésta sería la mejor muestra de la historia y ayer tuvo que salir a pedir perdón por los errores que se cometieron.

Afirman que sigue enojado, que la furia no se le pasaba aún ayer en la tarde. Es que la soberbia muchas veces sale cara y en el gobierno, incluido Piñera, saben que en este capítulo del censo se pecó bastante en ese aspecto.

Efectivamente el ex director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Francisco Labbé, dio garantías a Piñera el 2011 que estaban todas las condiciones para cambiar a un censo de hecho (como se hacía antes en un día y con voluntarios) al de derecho, que fue el que se lanzó con bombos y platillos y se implementó cuando el UDI Pablo Longueira, llevaba las riendas del Ministerio de Economía, repartición de la cual depende el INE.

Esa garantía llevó a La Moneda y a Piñera a acuñar la frase de "el mejor censo de la historia", el cual finalmente el miércoles, a primera hora de la mañana, le explotó en la cara. “Esa era la época en que había mucha, mucha soberbia en el gobierno”, explican en el propio Palacio, junto con reconocer que en un error de esta magnitud no cabe solamente la responsabilidad de un director de servicio como Labbé, sino que “otras, de más arriba”.

Es que a la hora de los mea culpa, cuando la leche ya fue derramada obviamente, en Palacio se asume que hubo advertencias previas, varias, de los problemas que había con el censo, pero que “las autoridades” —apuntando al INE y al Ministerio de Economía— no le tomaron el peso realmente. El caso vio la luz pública a finales de abril a través de denuncias periodísticas —un reportaje de Ciper—, pero si bien entonces se sacó a Labbé del cargo y se tomaron medidas, como pedir a la comisión externa que analizara la situación, en esos días La Moneda andaba más concentrada en el conflicto interno que tenía la derecha: la caída de Laurence Golborne por el fallo Cencosud y la salida de Longueira del gobierno para asumir la candidatura UDI a sólo dos meses de las primarias.

“Se pensó que el tema pasaría, quedaría ahí, nos olvidamos del asunto”, agregaron en el gobierno, sin embargo, no fue así y el miércoles con el informe de la comisión externa, la bomba estalló en toda su magnitud, dejando perpleja a toda La Moneda e indignando a Piñera.

Hay plena conciencia que consultar a expertos de la Unión Europea y el Banco Mundial —sugerencia del director del INE Juan Eduardo Coyemans y aceptada íntegramente por Piñera— no va a cambiar las cosas, no se llegará a una conclusión diferente sobre los errores del censo, pero sí que le dará a La Moneda, una solución definitiva. De paso, también le da tiempo político, en plena campaña presidencial, porque no habrá mucho más que decir hasta que no se pronuncien los organismos expertos.

En el gobierno reconocen que no había mucho margen de acción para una salida pública que no fuera pedir perdón. “No había otra cosa más que hacer”, agregaron en la derecha, ya que con eso —ya en el análisis del día después— se pudo “bajar la presión” precisamente para tratar de controlar el nivel de daño para el gobierno y para la imagen del propio Presidente.

Desde el miércoles en la noche se sabía con claridad que Piñera hablaría del censo en la pauta que tenía ayer antes del mediodía, lo que fue confirmado a primera hora, pero que pidiera perdón con todas sus letras sorprendió a más de uno en el gobierno. Comentan que él escribió las líneas que leyó y que su objetivo, junto con asumir, era reconocer y hacerse cargo de la molestia ciudadana que hay con el tema.

Ganando tiempo

A la misma hora que Piñera pedía perdón al terminar un acto por el día del dirigente social en el patio de los cañones, a pocos metros el ministro del Interior, Andrés Chadwick se reunía a puerta cerrada con parte del comité estratégico de la campaña de Evelyn Matthei, precisamente para coordinar la mejor forma en que la abanderada del oficialismo puede sortear el escenario actual.

A la cita llegaron los senadores RN, Lily Pérez (vocera de la campaña), Alberto Espina, Francisco Chahuán y el UDI, Juan Antonio Coloma. La dimensión del escándalo ameritaba una coordinación detallada e ir más allá del intercambio de llamadas telefónicas que hubo entre La Moneda, la candidata y su comando durante todo el día miércoles.

Es que la pública notificación de los errores del Censo 2012 cayó en el peor momento, a menos de cuatro meses de la elección presidencial y no ayuda en nada a una derecha que este año ha cambiado tres veces de candidato.

Por eso, se reconocía ayer que el hecho que Piñera pidiera perdón “ayuda a tratar de perjudicar lo menos posible” la campaña de Matthei y que con eso se le dio “espaldas” a la candidata para afrontar públicamente el tema.

La pauta a seguir, después de la reunión en La Moneda, es que Matthei siga la línea de discurso que está marcando el gobierno. Eso sí, no todos en la Alianza comparten la idea de tratar de deslizar en cada intervención oficial —como lo hizo Piñera ayer— cierta responsabilidad del gobierno anterior de Michelle Bachelet, insistiendo en que el censo se comenzó a diseñar el 2008.

La comisión fue categórica al respecto: el error garrafal estuvo en el cambio que se hizo el 2011. Junto a eso, varios advierten que efectivamente insistir en dicha línea puede terminar siendo un boomerang.

Seguir la pauta que está marcando el gobierno también pasa por no salirse de libreto. Por ahora, La Moneda ganó tiempo, aunque digan que esa no era la intención, no sólo con el perdón de Piñera, sino con el hecho de recurrir a una opinión internacional antes de definir una solución como realizar un censo abreviado. “No se saben los plazos”, explicaron en La Moneda, por lo que no pueden decir si habrá humo blanco en uno, dos o más meses.

Hay plena conciencia que consultar a expertos de la Unión Europea y el Banco Mundial —sugerencia del director del INE Juan Eduardo Coyemans y aceptada íntegramente por Piñera— no va a cambiar las cosas, no se llegará a una conclusión diferente sobre los errores del censo, pero sí que le dará a La Moneda, una solución definitiva.

De paso, le da tiempo político, en plena campaña presidencial, porque no habrá mucho más que decir hasta que no se pronuncien los organismos expertos.

En el gobierno reconocen que a La Moneda le “gustaría dejar solucionado este problema” antes de entregar el poder en marzo del próximo año, obvio, sino el caso censo quedará como una muy mala herencia para Piñera y sus conocidos planes de intentar volver el 2017.

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