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Exceso de denuncias en la pauta periodística lo esperan en el 13

La negociación relámpago que instaló a Cristián Bofill en el canal de Andrónico Luksic

por 16 agosto, 2013

La negociación relámpago que instaló a Cristián Bofill en el canal de Andrónico Luksic
Aunque no tenía un proyecto concreto planeaba dejar La Tercera después de las elecciones presidenciales. Cuando el 30 de junio renunció a Tolerancia Cero, en el Canal 13 se supo que podía ser la carta para dirigir el área de prensa. Hace un mes se reunió con Andrónico Luksic. Lo quería ya en la estación. El periodista pidió tiempo. El empresario no podía esperarlo hasta diciembre. Su partida de La Tercera estaba prevista para fines de este mes, pero sorpresivamente el martes la relación laboral llegó a su fin después de 14 años.
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Su partida se adelantó. Iba a irse a fines de este mes, pero sorpresivamente el martes en la tarde después de reunirse con Álvaro Caviedes, el nuevo gerente general de Copesa, Cristián Bofill puso fin a 14 años como director de La Tercera.

No está claro qué sucedió, si se produjo algún desacuerdo, si él renunció o si la decisión la empujó la empresa, porque faltaban sólo 15 días para concluir lo que era, hasta ese momento, una salida acordada.

La última reunión con Álvaro Saieh, el dueño de Copesa, fue la semana pasada. A su hijo Jorge Andrés, presidente del holding medial, le planteó por primera vez el asunto en julio, cuando éste último regresó de vacaciones.

El miércoles el periodista se despidió de los editores y subeditores en el auditorio del primer piso. Lo acompañaron Catalina Saieh, vicepresidenta de Copesa, y Guillermo Turner, quien deja la dirección de Pulso para sucederlo en el cargo. Todo lo que tenía en su oficina fue embalado y antes de las siete de la tarde se fue. Acordó que volvería hoy viernes a cerrar algunos temas pendientes como el cuerpo de Reportajes y que el lunes iría a despedirse de algunos ejecutivos. Abruptamente concluía así una etapa decisiva para el diario, históricamente leído por la clase media, que ascendió de la mano de Bofill a los círculos del poder y el público ABC1.

En Canal 13 lo esperan el 9 de septiembre. Una llegada que se gestó con rapidez, dado que los primeros contactos se iniciaron después de su renuncia a Tolerancia Cero, el 30 de junio, para compatibilizar —como dijo— tareas personales y profesionales.

Su nombre había sonado ya como posible director de prensa de la estación el año 2011, cuando la agenda noticiosa era copada por el movimiento estudiantil, pero no fue más allá —dicen— de un café con Andrónico Luksic, dueño del 67 % del Canal 13. Al parecer, no había urgencias ni de una ni de otra parte.

Esta vez el escenario era distinto. Quienes conocen a Bofill aseguran que él quería dejar el diario después las elecciones presidenciales o en marzo del año entrante. Aunque no tenía un proyecto concreto sentía que había topado techo; eran 23 años entre La Tercera y Qué Pasa, de la que fue editor general y, más tarde, director.

Luksic seguía el asunto en medio de sus viajes de negocios. Cuando regresó a Chile, el fin de semana largo que se produjo con el feriado del 16 de julio, se concretó el encuentro con Bofill. El factor tiempo seguía siendo un elemento determinante sobre la mesa. Luksic le dijo que lo quería en un mes más en el canal; el periodista le pidió un plazo mayor.

Por eso, el punto que complicó las conversaciones con Canal 13 desde el comienzo fue el plazo. Hubo encuentros con algunos directores antes de sentarse con Luksic. Uno de ellos fue con Rodrigo Terré, amigo y primo “político” de Luksic (es sobrino de Iris Fontbona, su madrastra). El director de La Tercera le explicó que no podía irse del diario antes de afrontar el proceso eleccionario, lo que no calzaba con los planes de Canal 13. Había premura por ordenar y ejercer un mejor control de los contenidos periodísticos que, a juicio, del directorio —compuesto por tres representantes de la Universidad Católica y ocho de Luksic (tres de la Concertación y cinco simpatizantes de la Alianza por Chile)— requieren nuevos estándares editoriales acordes al pensamiento de sus dueños.

Luksic seguía el asunto en medio de sus viajes de negocios. Cuando regresó a Chile, el fin de semana largo que se produjo con el feriado del 16 de julio, se concretó el encuentro con Bofill. El factor tiempo seguía siendo un elemento determinante sobre la mesa. Luksic le dijo que lo quería en un mes más en el canal; el periodista le pidió un plazo mayor.

A esas alturas, la premura era urgencia. El 9 de julio se emitió el capítulo de Contacto de los yogures que no hacían el efecto publicitado, los panes de molde con más grasa que la indicada en los envoltorios y los aceites de oliva dañinos para la salud. El revuelo fue enorme: las empresas aludidas llenaron con avisos las páginas de los diarios defendiéndose de las denuncias y Diana Bolocco, conductora de la estación, hizo lo propio en un comercial de Activia, uno de los yogures cuestionados, dando cuenta de un conflicto de interés al poner su rostro al servicio de una marca y no del canal para el cual trabaja.

Todo empeoraría esta semana con las demandas de Danone, fabricante de Activia, y Cencosud, de los aceites de oliva Jumbo, exigiendo una indemnización de perjuicios de US$ 35 millones al medio televisivo.

Bofill se sentía complicado, pero esperarlo hasta diciembre no fue nunca una opción. Finalmente, cerraron en septiembre. El periodista sostuvo también un encuentro con el presidente del directorio del Canal 13, Nicolás Eyzaguirre, quien conoce bien cómo están las cosas dentro de la entidad. Él ha tomado a su cargo la tarea de interiorizarse de los contenidos de Contacto. Detuvo la emisión de un capítulo —el de los aceites usados hasta dos semanas para freír pollos en siete locales del Kentucky Fried Chicken y Tarragona— que terminó siendo exhibido el martes siguiente.

Bofill deja la prensa escrita, donde siempre ha trabajado —antes de La Tercera y Qué Pasa lo hizo en el diario O Estado de Sao Paulo, en Brasil— y debuta tras la pantalla en la televisión. El encargo del directorio es claro: imparcialidad, independencia y responsabilidad en la pauta noticiosa que para la mayor parte de sus miembros está muy cargada a las denuncias y los abusos. Algo que las audiencias premian como lo han hecho con Contacto, pero que pueden darles muchos dolores de cabeza a los dueños.

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