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Renunció a la presidencia del Consejo pero sigue como integrante

Cheyre mantiene flanco abierto como miembro del Servel en medio de clima altamente sensible por los 40 años del Golpe

por 22 agosto, 2013

Cheyre mantiene flanco abierto como miembro del Servel en medio de clima altamente sensible por los 40 años del Golpe
El consejo del Servel en estos momentos está en proceso de revisión de la inscripción de las listas de candidatos, las que deben ser ratificadas en un plazo perentorio. En paralelo deben elegir un nuevo presidente. Una vez definido eso, se sabrá si Cheyre seguirá atrincherado en el consejo o presenta su renuncia para que, en un plazo de 30 días, se elija a un nuevo miembro que ocupe su silla.
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No aceptó preguntas y leyó una escueta declaración. Así, Juan Emilio Cheyre anunció que daba un calculado paso al costado, ya que efectivamente dejó la presidencia del Consejo Directivo del Servicio Electoral, pero se mantiene como uno de los cinco integrantes de esta instancia. Con esto, difícilmente se aplacarán los cuestionamientos públicos a su figura, porque todas siguen vigentes, sobre todo, el que sigue siendo uno de los garantes del sufragio de los chilenos en condición de funcionario público.

Fueron casi seis horas a puerta cerrada que estuvo reunido el consejo del Servel ayer en la tarde, que está integrado —además de Cheyre— por Alfredo Joignant, Patricio Santa María, José Miguel Bulnes y Gonzalo Molina.

Cuando el ex general leyó su escueta declaración, lo hizo flanqueado por sus pares, de quienes dijo que habían “entendido y aceptado” su renuncia a la presidencia. Es que en el seno del consejo se consideró que no era necesario que dejara el Servel, ya que con el paso al lado de la presidencia “se acaba el ruido”.

“Es una decisión en conciencia, estimamos todos los consejeros que con esto el problema queda absolutamente cerrado (…) Desde mi punto de vista, Cheyre no es responsable de actos criminales, pero tampoco puedo ignorar que hay dimensiones éticas y morales, desde ese punto de vista, esas fueran las razones que esgrimió Cheyre para dar un paso al costado”, declaró Joignant antes de abandonar la sede del Servel.

En jerga militar, lo que hizo ayer el ex comandante en jefe del Ejército fue “atrincherarse”, ya que se queda a pesar de los cuestionamientos públicos que se desataron en su contra en el marco del caso de Ernesto Lejderman, a quien entregó —cuando tenía dos años de edad— a un convento en La Serena. Esto, luego que sus padres, Guillermo Lejderman y María del Rosario Ávalos, fueran asesinados por una patrulla militar.

Lo que se ha criticado a Cheyre estos días es el silencio que mantuvo sobre el papel que jugó en el caso y, unido a eso, que sea parte de una institución como el Servel, que debe dar garantías a todos los sectores del país. Ninguno de esos cuestionamientos desaparece.

Durante toda la jornada de ayer distintas voces pedían la renuncia de Cheyre al Servel, pero ninguna hacía la salvedad que se mantuviera como consejero. El candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami dijo que pedía “sin odio ni venganzas, ni ánimo de ajusticiamiento, la renuncia de este ex comandante. Me parece que él debe renunciar a su cargo, no corresponde que siga, ya está en tela de juicio su ética” y la vicepresidenta de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, Mireya García, calificó como una “falta de respeto” que el ex general integre el organismo.

En el asesinato del matrimonio Lejderman-Avalos el ex general está exculpado penalmente. Pero es su credibilidad la que está en tela de juicio, ya que las declaraciones que ha hecho Cheyre estos días —como asegurar que no tiene más información de detenidos desaparecidos y que no hay un “pacto de silencio” en las FF.AA para ocultar lo que pasó— no han logrado aplacar las dudas.

En ese punto, ayer uno de los abogados en el caso Caravana de la Muerte, Cristián Cruz, afirmó que “llama la atención que cada caso de asesinato y desaparición en La Serena pase por Cheyre (…) él tuvo un rol de mando en área de inteligencia”.

Parte de la declaración de ayer de Cheyre tampoco contribuirá a aplacar los ánimos y los flancos de críticas. “No estoy dispuesto a que, a pesar de todos los esfuerzos que el país conoce, aún subsiste una total incomprensión del actuar militar”, sentenció el ex general.

Una frase de no poco calibre, que alimenta críticas como la que le hizo ayer el diputado PC y abogado de DD.HH, Hugo Gutiérrez, quien precisó que “fuera de la faceta de buen general, hay que decir que hasta antes de asumir como Comandante en Jefe del Ejército, el General (r) Juan Emilio Cheyre, demostró total incondicionalidad a Augusto Pinochet Ugarte”.

EL PEOR MOMENTO

Todo este cuestionamiento se produce en un momento de alta sensibilidad con el tema de las violaciones de los derechos humanos, por la cercanía de la conmemoración de los 40 años del golpe militar.

Efectivamente, la columna de Carlos Peña el domingo en El Mercurio apuntando al silencio de Cheyre en el caso Lejderman no es la primera vez que se expone el caso y la crítica en el tapete público. Es más, fue uno de los argumentos que organismos de DD.HH. sacaron a colación en febrero, precisamente para criticar que el ex general quedara como presidente del Servel.

Pero el punto es que el tema revive y adquiere más fuerza, cuando estamos a la vuelta de la esquina de otro 11 de septiembre.

Un factor que no desconocían ayer en el gobierno. Desde temprano en La Moneda sabían que la situación de Cheyre era un fierro caliente en las manos, que su continuidad era compleja, que estaba en tela de juicio.

Sobre todo reconocían que se complicaba aún más la situación y que “no se podían desconocer” los reparos, ya que existe un contexto sensible por los 40 años y que, por lo mismo, era más que entendible la “subjetividad” a flor de piel que tensiona este episodio con Cheyre.

Este miércoles en La Moneda sentían la presión, al punto que se reconocía que, a pesar que el Servel es autónomo y por ende al Ejecutivo no le correspondía pedir la renuncia de Cheyre, sí estaba claro que se iba a hacer llegar “la opinión” del gobierno al consejo.

Mal que mal en La Moneda se negoció con los partidos políticos los nombres de la quina que el Presidente Sebastián Piñera mandó en enero al Senado para conformar el consejo del Servel. Y fue el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Cristián Larroulet, uno de los rostros en Palacio que se jugó en su momento por el nombre de Cheyre para el cargo.

Trascendió, de hecho, que una de las personas con las que el ex general habría conversado ayer por teléfono durante el día, previo a su renuncia, fue precisamente con el ministro Larroulet.

En Palacio reconocían que la situación se complicaba aún más y que “no se podían desconocer” los reparos, ya que existe un contexto sensible por los 40 años y que, por lo mismo, era más que entendible la “subjetividad” a flor de piel que tensiona este episodio con Cheyre. En La Moneda ayer sentían la presión, al punto que se reconocía que, a pesar que el Servel es autónomo y por ende al Ejecutivo no le correspondía pedir la renuncia de Cheyre, sí estaba claro que se iba a hacer llegar “la opinión” del gobierno al consejo.

Puede ser un detalle, pero de gestos está hecha la política. En paralelo a la maratónica sesión del consejo, en La Moneda el comité político de ministros se reunía en forma extraordinaria con el Presidente Piñera, cita que habitualmente es los jueves y de la cual no hubo versión pública.

Sólo cuando Cheyre hacía pública su renuncia, se precisó en Palacio que habría una declaración, las que generalmente y casi siempre están a cargo de la vocera, Cecilia Pérez o el ministro del Interior, Andrés Chadwick. Sin embargo, ayer lo hizo Larroulet, lo que a todas luces no fue gratuito ni casual.

En privado, en Palacio marcaban ciertas diferencias sobre la responsabilidad en la elección del nombre de Cheyre. Efectivamente, La Moneda tuvo un rol protagónico en la negociación de los nombres, pero ayer remarcaban el punto que es la misma situación que ocurre con el Tribunal Constitucional o los miembros de la Corte Suprema: “Se buscan consensos para poder votar las propuestas, porque la ley dice que el Presidente tiene que proponer al Senado nombres, pero de ahí en adelante son organismos autónomos”.

Una de las versiones en el gobierno anoche sobre el hecho que se mantenga Cheyre en el consejo, apuntaba a que en tres meses hay elecciones presidenciales, parlamentarias y de Cores. La cercanía de estos comicios, obviamente dijeron, puso más de relieve el rol que tiene de garante de los votos y alimentó los cuestionamientos a su cargo.

No obstante, esa misma cercanía con las elecciones habría influido para que Cheyre se quedara en el consejo, para asegurar el funcionamiento de éste mientras se elige a un nuevo presidente, ya que deben ser una decisión que adoptan los cinco integrantes.

El consejo del Servel en estos momentos está en proceso de revisión de la inscripción de las listas de candidatos, las que deben ser ratificadas en un plazo perentorio. En paralelo deben elegir un nuevo presidente. Una vez definido éste, se sabrá si Cheyre seguirá atrincherado en el consejo o presenta su renuncia para que, en un plazo de 30 días, se elija a un nuevo miembro que ocupe su silla.

Bajo el aura de Lagos

Luego de leída la columna de Carlos Peña en El Mercurio el domingo 18, la cual dejó al descubierto la participación del hasta entonces presidente del Consejo del Servicio Electoral Juan Emilio Cheyre en un caso de derechos humanos, en el mundo político se inició —en sordina— el comentario acerca de cómo logró llegar a la Comandancia en jefe del Ejército, y luego a encabezar una instancia propia de la democracia como es el Servel, en el actual gobierno. Todas las miradas apuntan al Presidente Ricardo Lagos Escobar, quien durante su mandato no sólo lo designó Comandante en Jefe del Ejército, sino que compartieron la implementación de la fórmula del mandatario, que llegó a La Moneda con el objetivo de someter a los militares al poder político, luego del pinochetismo reinante entre sus filas.

Lagos llega a La Moneda como el primer Presidente socialista después de Salvador Allende. Asume con ese estigma y consciente de ello se propone la subordinación militar al poder político, como había sido hasta antes del golpe de Estado de 1973.

Cheyre habría constituido una valiosa pieza en ese diseño. Ambos se habrían conocido personalmente el año 1996, cuando el renunciado presidente del Servel cumplía labores de agregado militar en España. En ese rol organizó, en conjunto con el embajador de Chile en ese país, el socialista Álvaro Briones, el seminario “Las Fuerzas Armadas y la transición a la democracia. Los casos de España y Chile”, en el que participaron militares y civiles, el entonces ministro de Obras Públicas, entre ellos. Se comenta que a partir de ese encuentro se selló una relación que llevó a Cheyre al más alto cargo del Ejército, que ejerció entre el 11 de marzo del año 2002 y el 11 de marzo del 2006.

Cheyre llegó a la comandancia en jefe del Ejército haciendo suya la doctrina de Lagos y bajo el concepto del “Nunca más”. Misma que explica en noviembre del 2004, a través de una entrevista en la prensa. Allí plantea que “el Ejército de Chile tomó la dura pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le cabe en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado”. Y esa fue la línea que imprimió a su gestión a la cabeza del Ejército. Quienes lo conocieron durante el gobierno de Lagos, en general, defienden su labor y destacan que cuando fue ascendido a la comandancia en jefe del Ejército tenía una hoja de vida “intachable”, pues “él no ha sido procesado por ningún caso de derechos humanos”.

Tras su retiro, se concentró en el mundo académico. Luego apoyó la candidatura de Sebastián Piñera públicamente entre la primera y segunda vuelta. Por eso cuando su nombre integraba la quina que en enero pasado debió ratificar la Cámara Alta para integrar el Consejo del Servicio Electoral, pasó sin ningún problema. Durante la negociación nunca se cuestionó su figura ni su trayectoria. De hecho, el resultado de la votación fue categórico: 36 senadores votaron a favor y sólo la DC Ximena Rincón y el representante del MAS, Alejandro Navarro, se abstuvieron, según consta en el material que sobre el tema existe en la página del Senado.

Un senador de oposición asegura que los antecedentes que provocaron que Juan Emilio Cheyre renunciara a la presidencia del Servel “no los conocimos en el proceso de negociación” y que su nombre podría considerarse como “el más neutro” de todos los integrantes de la instancia. Lo que da cuenta de las redes que el oficial de Ejército ® ha tejido durante estos años, a partir del nombramiento de Lagos, en todo el espectro político.

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