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En el comando instalaron la idea que ganarían en primera vuelta:

Bachelet: el huracán que no fue

por 18 noviembre, 2013

Bachelet: el huracán que no fue
Pese a que obtuvo la votación más alta, en la Nueva Mayoría esperaban que la CEP se hiciera carne y este 17 de noviembre Bachelet arrasara con Matthei. Sin embargo, las encuestas –una vez más– se equivocaron. ¿Cómo debería conquistar Bachelet a su electorado? Apuntando a los votos de ME-O, aplacando el concepto de gobernabilidad y dando paso a una mayor fuerza en las ideas reformistas. También acercándose aún más a la izquierda. Aunque nunca tanto, porque necesitará del Congreso, hasta de las fuerzas conservadoras, para cumplir su programa.
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Ya se habían conocido los primeros cómputos parciales de la jornada electoral. Sin embargo, en el Hotel Plaza San Francisco –donde se concentró el bacheletismo a esperar los resultados de la jornada– nadie quería admitir que la segunda vuelta estaba rondando la esquina.

Las apariciones de los voceros Álvaro Elizalde y Javiera Blanco eran para conversar con medios específicos, nunca para hacer un punto de prensa y la frase que se tomó las vocerías hacía hincapié en el amplio triunfo que había obtenido la Nueva Mayoría por sobre Matthei, esquivando las preguntas sobre las expectativas de un triunfo en primera vuelta y también sobre si los resultados parlamentarios posibilitarían los cambios planteados en el programa por la candidata.

Un panorama muy distinto de hace sólo un mes, cuando las encuestas comenzaron a dar por descontado un balotaje. Muy distinto al 7 de octubre pasado, cuando tras las buenas noticias de la encuesta Ipsos, la ex directora ejecutiva de la Fundación Paz Ciudadana decía: “Más allá de números más y números menos y sabiendo que siempre tenemos la primera opción, estamos seguros que vamos a ganar con nuestras ideas y en primera vuelta”. Un poco menos avasalladora que el presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, que el lunes 4 de noviembre –y tras los buenos resultados de la encuesta CEP– señalaba que “si todo Chile entiende que la próxima Presidenta de Chile será Michelle Bachelet, resolvamos esto en primera vuelta... Perdóneme lo coloquial: hagámosla cortita”.

Ahora, en cambio, las palabras de Elizalde eran diferentes: “Hay dos cosas que destacar. Primero, la cantidad de gente que fue a votar. Y segundo, el enorme respaldo que está recibiendo Michelle Bachelet”, decía el vocero pasadas las 20:00 horas.

En opinión de Correa, “en estas elecciones Chile dio un giro a la izquierda, así que algo va a tener que hacer con Marco (Enríquez-Ominami) y debe girarse a la izquierda, definirse respecto a la Asamblea Constituyente y tirarles cariños a los votantes de Marco, por ejemplo, con el tema del matrimonio homosexual”, una materia en la que sólo planteó un amplio debate nacional.

Por eso, el salón del Hotel no se repletó, como cuando la victoria tocó a Bachelet en las primarias; aunque los corresponsales extranjeros destacaban la elección enmarcada en los 40 años del Golpe y las coincidencias de vida de Matthei y Bachelet, hijas de dos generales. La prensa italiana hacía calzar el relato con el estreno de “I giorni dell'arcobaleno”, nombre que recibió la película “No” en ese país.

Concentrados en el sector del bar y el hall central, los 1.200 invitados –aunque originalmente se entregaron 900 invitaciones– escucharon las palabras que, entre brindis a puertas cerradas, entregó la candidata. La gente en la calle, que se esperaba llegara hasta el escenario central, tampoco abarrotó ese tramo de La Alameda, donde un animador calentaba a la masa con la canción “Chile de todos”, que DJ Méndez hizo para la campaña y el merchandising ofrecía “banderas a dos lucas”.

Como no hubo batatazo, la mirada se concentró en las parlamentarias. Algo le faltaba a la fiesta.

LA AGENDA PROGRESISTA

Pasadas las 21:00 horas de ayer, fue la propia Bachelet quien salió hasta el escenario instalado en las afueras del Hotel Plaza San Francisco para reconocer que había balotaje. “No hay dos lecturas. Hemos ganado esta elección y lo hicimos con una amplia mayoría”, dijo. “Sabíamos que el desafío de ganar en primera vuelta era complejo e hicimos un inmenso esfuerzo, considerando la cantidad de candidatos y el desafío del voto voluntario. Estuvimos muy cerca de lograrlo”.

A partir de hoy, la campaña de Bachelet no debiera ser la misma. “A la candidatura le faltó épica. Fue una candidatura bien diseñada desde el punto de vista estratégico, táctico, pero eso mismo hizo que le quitara sentido ético, lo que le impidió superar esa barrera del 45% o 46% y tener que pasar a segunda vuelta”, dice Marco Moreno, cientista político de la Universidad Central. Por eso –señala Moreno– desde ahora debiera tener mayor contenido subjetivo y simbólico. Jugar más profundamente con las grandes ideas como la reforma educacional o constitucional, generando más empatía con el electorado.

El analista político Carlos Correa asegura que la primera tarea para la que debe prepararse Bachelet es “llevar a votar a la gente. Si van los mismos que votaron por ella va a ganar por paliza, pero los votantes de la presidencial bajaron y es un hecho que en la segunda vuelta va a votar menos gente todavía”.

Por ello, dice Correa, “la ambigüedad no le sirve, porque la gente se va a quedar en la casa. Así que tiene que marcar una diferencia con Matthei”. El discurso de Bachelet ha sido criticado, desde varios sectores, por la vaguedad en algunos temas. Por ejemplo, respecto a la idea de utilizar o no el mecanismo de Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución.

En opinión de Correa, “en estas elecciones Chile dio un giro a la izquierda, así que algo va a tener que hacer con Marco (Enríquez-Ominami) y debe girarse a la izquierda, definirse respecto a la Asamblea Constituyente y tirarles cariños a los votantes de Marco, por ejemplo, con el tema del matrimonio homosexual”, una materia en la que sólo planteó un amplio debate nacional.

Para el director del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, Bachelet debería “hacerle algunos guiños a la izquierda. Ella ya tiene casi asegurada la presidencial faltándole 3 o 4 puntos, por lo que debería mantener la misma estrategia pensando en que en el Congreso tendrá que negociar con la derecha, no podrá izquierdizarse demasiado. Pero sí debería agregar algunos guiños especialmente al mundo de ME-O,  a sus electores”.

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