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Consejo Nacional falangista del próximo lunes concentrará la atención política

El tenso clima interno que atraviesa a la Nueva Mayoría por las dos almas que chocan en la DC

por 29 noviembre, 2013

El tenso clima interno que atraviesa a la Nueva Mayoría por las dos almas que chocan en la DC
Se ha instalado la visión de que el gutismo, el partido del orden, es toda la DC y eso no es así. Recalcan que un grueso de la falange está alineado con Bachelet, con su programa y no sienten como una amenaza la inclinación a la izquierda de la coalición que algunos advierten con temor, que son mayoría los que consideran que la tienda ha sido exitosa cuando ha planteado grandes transformaciones sociales y que la pérdida de confianza de la ciudadanía siempre los afecta cuando se han dedicado a administrar el modelo.
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Lo que sucedió esta semana en el Congreso durante la votación del Presupuesto 2014 fue para muchos el vaticinio de un futuro dolor de cabeza, casi la confirmación de sus temores. La DC llegó a la Cámara de Diputados dividida a votar la indicación del gobierno que adelanta la subvención escolar preferencial (SEP) para alumnos vulnerables de 3º y 4º medio, unos se alinearon con el resto de la Nueva Mayoría para rechazarla y otros, votaron junto a la derecha aprobando la propuesta presidencial. Un escenario que varios temen se pueda volver una constante durante el próximo gobierno, donde cada voto será clave para llevar adelante el programa de reformas que propone Michelle Bachelet.

La decisión de rechazar esa indicación no fue antojadiza y fue una bajada que se hizo desde el comando de Avenida Italia, porque se cuestiona que se usen los recursos de libre disponibilidad que contempla el Presupuesto 2014, lo que limitará la implementación de las medidas anunciadas por Bachelet para su primer año.

La división de la DC en la Cámara de Diputados no se replicó en el Senado y gracias a gestiones más, reuniones de por medio y varias críticas de fondo al factotum de la candidata, Alberto Arenas, por llegar tarde a tratar de cuadrar los votos, confluyeron para que este jueves la bancada falangista se alineara con el resto de la Nueva Mayoría. Eso sí, con una excepción, el diputado Matías Walker, el menor del clan que dirige al partido los últimos años.

En la Nueva Mayoría se considera que eso fue una señal, un mensaje que quiso dar el “partido del orden”, ese que vela por mantener el statu quo, el modelo, resguardar las reglas del juego, porque así conservan su propio poder. Ese mismo que en las parlamentarias del 17 de noviembre sufrió una estocada profunda con la derrota de varios de sus máximos exponentes, el senador  PS, Camilo Escalona, pero especialmente de los DC, Soledad Alvear y Hosain Sabag.

Desde esa noche que se dice que el partido del orden está en retirada, que no ostenta en la Nueva Mayoría la influencia que tuvo en la otrora Concertación, que las cosas cambiaron, que se acaba el eje de poder PS-DC que ha mandado hasta ahora y que la derrota de Alvear fue un duro golpe para el sector democratacristiano que encabeza su marido, Gutenberg Martínez.

Lo que debe salir del Consejo Nacional del lunes es una ratificación contundente del partido de su alineamiento con la candidata, con la campaña de segunda vuelta y con su futuro gobierno. La conocida tensión que impera entre Alvear y el presidente del Senado, Jorge Pizarro, es un fiel reflejo de las dos almas, las dos visiones que hay en la DC en estos momentos. Precisan que hubo un episodio que deja en evidencia precisamente ese foco de conflicto.

Por eso que el voto de Walker ayer fue visto como una forma de este sector de expresar su molestia y tratar de dejar en claro que aún tienen un peso específico que puede ser relevante a la hora de necesitar votos para cumplir los quórum en el Congreso que permitan sacar adelante el programa de Bachelet.

Es que las aprensiones de varios en la Nueva Mayoría pasan porque no se puede pasar la aplanadora a uno de los socios de la coalición, menos cuando tendrá a partir de marzo una bancada de 25 diputados. Es más, cuentan que precisamente ese habría sido el objetivo de la entrevista que a principios de semana dio el timonel socialista, Osvaldo Andrade, dando garantías de que la falange no sería arrinconada, dado el fortalecimiento del ala izquierda del conglomerado con los 16 diputados PS, los 6 comunistas y los 15 PPD.

Si lo de Walker fue una señal, no ha sido la única. En los últimos quince días –confirman en la coalición– algunos integrantes de la mesa de Ignacio Walker han mandado recados a los socialistas pidiendo que no se escarbara tanto públicamente en la herida que provocó a un grupo del partido la derrota de Alvear, apuntando a las reiteradas declaraciones del flamante senador electo, Carlos Montes (PS).

Sin embargo, el mensaje más efectivo y contundente lo dio el comando de Bachelet, que salió a poner paños fríos y a pedir a los socialistas que cuidaran el “tono” de sus declaraciones para que el reconocido shock y dolor en que se encuentra el “gutismo” –por la perdida de poder interno que significa la derrota de Alvear– no escale a mayores.

De hecho, el emisario de la petición fue el socialista Robinson Pérez, uno de los asesores más cercanos a Bachelet. Dicen que todo fue a petición de la DC, que llegó al climax de su molestia con las declaraciones de Montes de la semana pasada, cuando afirmó que “no sé a cuantos militantes representa Gutenberg Martínez… casi toda la DC quiere transformaciones”.

Entre Montes –que desechó el eje DC-PS por una nueva relación multilateral en la coalición– y Andrade –que trata de dar garantías a la DC de que no será acorralada como estrategia para asegurar la gobernabilidad interna–, cuentan que se está instalando un gallito no menor para determinar precisamente hacia dónde se inclinará estratégicamente el partido.

Se aguó la fiesta

Este lunes la DC realizará un Consejo Nacional, una cita no menor, por ser la primera postparlamentaria donde se debatirá, analizará e incluso servirá de catarsis colectiva, dicen, por la derrota de figuras emblemáticas. Es que en el partido reconocen que el ambiente interno está raro, porque los resultados del 17 de noviembre eran para celebrar, pero la derrota de Alvear les aguó la fiesta. Sin embargo, también ponen el acento en que son los menos en el partido los que se sienten dolidos con el comando de Bachelet por considerar que no los ayudaron en la campaña parlamentaria, es más, desde la propia mesa dicen que ese tipo de cuestionamientos “no tienen asidero, no se sostienen”, que “no es cierto que el comando no nos trató bien” y que todo eso es parte de “arrebatos” propios de las derrotas.

Además, agregan, se ha instalado la visión de que el gutismo, el partido del orden, es toda la DC y eso no es así. Recalcan que un grueso de la falange está alineado con Bachelet, con su programa y no sienten como una amenaza la inclinación a la izquierda de la coalición que algunos advierten con  temor, que son mayoría los que consideran que la tienda ha sido exitosa cuando ha planteado grandes transformaciones sociales y que la pérdida de confianza de la ciudadanía siempre los afecta cuando se han dedicado a administrar el modelo.

Sí es cierto, reconocen en la propia DC, que a pesar de eso y por un tiempo habrá varios cantos de sirenas, varios tratarán de “lloriquear políticamente” más de la cuenta para tratar de no perder cuotas de poder e influencia. Pero recalcan que no pasará de ahí, que la sangre jamás llegará al río ni pondrá en problemas a Bachelet.

Por lo mismo, señalan que lo que debe salir del Consejo Nacional del lunes es una ratificación contundente del partido de su alineamiento con la candidata, con la campaña de segunda vuelta y con su futuro gobierno.

El presidente del Senado y Alvear tienen una cercana relación personal, sin embargo sus posiciones reflejan las dos almas, las dos visiones que hoy generan la tensión en la DC en estos momentos. Precisan que hubo un episodio que deja en evidencia precisamente ese foco de conflicto: el fin de semana pasado Bachelet se reunió con las parlamentarias de la nueva mayoría en el comando de Avenida Italia, era el momento ideal para hacerle un gesto a Alvear, un cariñito político; sin embargo, ella no fue, unos dicen que no quiso y que faltó para expresar su molestia, otros, comentan que el senador DC era el mandatado para convencerla y simplemente no lo hizo.

Pizarro es uno de los conocidos bacheletistas de la DC, él está en línea directa y en plena sintonía con la candidata. No hay que olvidar que su hijo, con su mismo nombre, está en el comando y no ocupa un lugar menor, sino que es parte de ese exclusivo círculo de confianza de la ex Mandataria, tanto que su oficina está al lado de la del brazo derecho, Rodrigo Peñailillo.

El Consejo Nacional del lunes será un termómetro de esa tensión y se verá quién gana.

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