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Sensación de derrota recorre a partidarios del ex ministro

Retiro de Longueira profundiza diferencias internas en la UDI y deja sin contrapesos el poder de Novoa

por 6 diciembre, 2013

Retiro de Longueira profundiza diferencias internas en la UDI y deja sin contrapesos el poder de Novoa
A partir de ahora se genera la sensación de que Jovino Novoa queda con el control total en el partido y los longueiristas más pesimistas creen que la decisión del otrora abanderado le facilita al senador la oportunidad de rediseñar la colectividad bajo el prisma doctrinario que lo caracteriza. Diseño, advierten, que llevará a la colectividad a su mínima expresión, pues no va a acorde con los cambios sociales que se han producido estos últimos años en el país.
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El anuncio de Pablo Longueira Montes de que se retira de la política activa llega en un momento en que quienes se sienten más representados por su visión social dentro de la UDI, estiman que el partido está pasando por un momento que requiere una reflexión profunda y análisis interno para reestructurar la colectividad hacia el futuro, proceso en el que hubiera sido indispensable contar con su indiscutido liderazgo. Pero aquellos son los más moderados. Porque otro sector de adherentes del ex titular de Economía perciben que la tienda atraviesa una crisis que comenzó hace ya varios años y que sin Longueira sólo se va a profundizar, hasta llegar a lo que fue en sus inicios: “Lo que Jovino (Novoa) siempre quiso, un partido chico, defensor de los intereses de los poderosos”, porque ahora el senador podrá actuar “sin contrapesos”, advierten. Todo en medio de una cada vez más débil candidatura presidencial, que mayoritariamente dan por perdida, y un mal resultado parlamentario.

Hay que decir que la decisión de Longueira no provocó gran sorpresa en la UDI. Su enfermedad ya hacía prever que pudiera asumir una opción así de radical. Para un consejero nacional del partido, en ella “tiene que haber influido su familia y se entiende que sea así”. Pero aunque no fue sorpresivo, sí ha generado reacciones en la casona de calle Suecia, de la que el ex abanderado fue durante varios años su más importante pilar. La principal conclusión es que el actual senador por Santiago Poniente, Jovino Novoa, ya no tendrá un contrapeso poderoso que impida la “debacle” del partido de Jaime Guzmán y que el  proyecto de UDI Popular por el que se la jugó el ex senador tiene los días contados. Un cercano al ex ministro hace un despiadado análisis sobre el futuro de la colectividad. A su juicio, a partir de ahora y sin la omnipresencia de Longueira “la UDI terminó. Va a ser lo que Jovino siempre quiso, un partido chico, defensor de los intereses de los poderosos. Seguro que la directiva la va a encabezar (Ernesto) Silva (…) y con eso le entregan la UDI al Grupo Penta”. Acto seguido, añade, que la única posibilidad de rectificar esta línea, “era que Pablo hubiera sacado una muy buena votación en la candidatura presidencial o incluso la ganara. Pero eso ya no fue”.

Mientras las reacciones oficiales del partido le han restado dramatismo a la situación, destacando lo que la figura de Longueira significó para la colectividad que contribuyó a fundar, junto a Guzmán, la mayoría de los adherentes del ex timonel evalúan el nuevo escenario con una mirada mucho más visceral. Uno de ellos tiene la convicción de que una vez recuperado de su cuadro de depresión, “Pablo no tendría a qué volver. Si al otro día de que cayó enfermo, descabezaron al longueirismo. Ya ves lo que le pasó a (Cristián) Letelier, que no lo dejaron repostular a la Cámara”, aludiendo al polémico episodio en que el senador Juan Antonio Coloma logró imponer a su hijo, quien finalmente resultó electo. Pero agrega que “la UDI inició su debacle, cuando dejó el trabajo en el mundo popular, en las bases. En el minuto que eso se abandona, comienza el declive. Eso de que ‘nos temen, porque somos irreductibles’ –frase emblemática de Guzmán– terminó con la candidatura de (Joaquín) Lavín. De ahí en adelante la UDI se caracterizó por que sus parlamentarios dejaron de defender nuestras ideas. Lo más gráfico de eso son las conclusiones que arrojó la última CEP, que da cuenta de que el gremialismo dejó de lado sus ideas y permitió que nuestras ideas no tengan gran respaldo”.

Un cercano al ex ministro hace un despiadado análisis sobre el futuro de la colectividad. A su juicio, a partir de ahora y sin la omnipresencia de Longueira “la UDI terminó. Va a ser lo que Jovino siempre quiso, un partido chico, defensor de los intereses de los poderosos. Seguro que la directiva la va a encabezar (Ernesto) Silva (…) y con eso le entregan la UDI al Grupo Penta”.

Y continúa especulando que “yo creo que una de las cosas que hizo que Pablo tomara su decisión fue darse cuenta que es imposible mejorar a la UDI. Tal como está el partido, él no tendría piso para volver, aunque quisiera. La gente está muy desilusionada y después del 15 (de diciembre) va a venir el destape”, adelanta. “Es imposible que en un partido con una cultura de muchas camarillas y donde se toman decisiones a dedo pueda corregirse el rumbo. La columna de Gonzalo Rojas, en El Mercurio, es una clara señal de que la gente bien informada de la UDI no tiene esperanza, porque planea que se tienen que disolver RN y la UDI y nacer algo nuevo. El partido es una olla de presión a punto de estallar”, concluye tras su alusión a la columna en que, este miércoles, el historiador gremialista sostiene que es necesario que se disuelvan los partidos de la derecha, porque “dentro de ambos hay un gran totum revolutum, por lo que apenas representan ya una doctrina, una historia o una mística; porque no atraen a nuevos militantes sino a clientelas mediocres e indisciplinadas, mientras pierden a algunas de sus mejores figuras, hastiadas de tanta claudicación”, y que hace sospechar al mundo longueirista que ya conocía la decisión del ex ministro.

Influencia, no poder

Mucho más templado, el diputado Carlos Recondo hace un análisis en el que no comparte una mirada tan catastrofista para la tienda, aunque sí coincide en que el partido “está pasando por un momento que requiere reflexión y análisis interno para reestructurar su futuro, pero hubiera sido necesario contar con la presencia de Pablo en este proceso. Sobre todo porque su característica principal siempre fue su capacidad de anticiparse a escenarios futuros. Y en la UDI hay un grupo que comparte su visión de futuro”. Y añade que “no cabe ninguna duda de que la apuesta deber ser una renovación total y nuevos liderazgos. Pero no puede ser todo borrón y cuenta nueva, sino que también se debe contar con los que forjaron todo esto”. Pero también cree que “al final, dadas sus características, liderazgo y personalidad, Pablo va a seguir influyendo en la UDI, desde cualquier lugar donde esté”. Dada su impresión de lo que viene para el partido, descarta que Novoa o cualquier otro dirigente pudiera imponer una sola visión para la tienda.

Otro representante del partido coincide con la postura de Recondo, aunque admite que hasta ahora Novoa “ha estado ejerciendo su influencia”, pero aclara que eso “no significa necesariamente que tenga todo el poder y que pueda imponer su visión, aunque es bastante audaz e inteligente y está tratando de traspasar su postura más doctrinaria a través de las nuevas generaciones. Todos sabemos que Novoa ha privilegiado una línea más doctrinaria y ortodoxa, particularmente en materias económicas, pero no creo que sea eso lo que se imponga, porque es la hora de recoger los cambios que la sociedad ha experimentado y asumir las distintas formas como la UDI deberá aproximarse a ellos”. Tal como plantea Recondo, este representante coincide en que en adelante, el gremialismo debe aspirar a “una justa mezcla entre la visión de Novoa y una más amplia, pragmática, de lo que es la sociedad actual, como aspiraba Longueira”.

A juicio de un senador de la tienda, pese a su anuncio, “creo que Longueira no se va a desvincular de la política y en esta etapa el partido se va a unir mucho más que nunca, porque así se necesita, y las distintas visiones o estilos van a converger. Aunque Longueira es más pragmático y Novoa más doctrinario siempre convivieron, porque las distintas visones se pueden complementar”. Por otra parte, no descarta que “a futuro esto pueda cambiar (el anuncio de retiro de Longueira). Esto es un mientras tanto, no para siempre”. Visión que comparten sus detractores dentro de la tienda que, además, recuerdan que “no es primera vez que anuncia que se va de la política”. El punto es que había quienes pensaban que tras su aparición pública el 17 de noviembre, cuando fue a votar, y luego de que el sábado pasado asistiera al matrimonio de la hija del ex diputado Cristián Leay, uno de sus amigos más cercanos, iba en franca mejoría y que tal vez podría reintegrarse antes de lo esperado a la actividad política, el anuncio oficial terminó con toda esperanza de verlo reasumiendo un sitial de liderazgo.

Como sea, este nuevo escenario amenaza con sacar a flote el debate que ya venía dándose soterradamente en la UDI a raíz de cuál será la carta más apropiada para encabezar el partido tras una derrota electoral, como la que se podría producir el 15 de diciembre y con una merma nada menor en las bancadas parlamentarias, como la que se produjo el 17 de noviembre. Todo, pese a que los máximos representantes han tratado de contener el tema y postergarlo para el Consejo Directivo Ampliado convocado para la primera quincena de enero. Algo en que los detractores de la actual directiva no confían demasiado, pues entienden que no estarán representados en dicha instancia como hubieran querido, por lo que adelantan que “no vamos a tener ni voz ni voto y las decisiones las van a tomar los mismos de siempre, los que ahora tienen el poder dentro del partido. Y la UDI va a seguir muriendo”.

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