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También lo acusa de haber hecho “poco o nada” durante la dictadura

Allamand saca el cuchillo: "El principal responsable de la derrota es Piñera"

por 21 diciembre, 2013

Allamand saca el cuchillo:
“Me sigue sorprendiendo la miopía de la centroderecha, que yo la anclo en reminiscencias del cosismo, al negarle toda importancia al debate constitucional, como si éste simplemente no existiera. No sé de dónde nuestros dirigentes sacan la idea de que a la gente no le importan aspectos políticos de esta envergadura. Como lo asumen falsamente, hacen una u otra cosa: o ignoran el tema porque no lo consideran importante, o hacen algo peor, incurren en una suerte de descalificación que muchas veces es fronteriza de la campaña del terror”, explica.
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El electo senador de RN por Santiago Poniente, Andrés Allamand, se lanza con todo contra el Presidente Sebastián Piñera, a quien responsabiliza de la derrota que obtuvo la derecha en las pasadas elecciones presidenciales y legislativas. Además, admite que existe consenso en su sector de que las razones de la debacle electoral deben buscarse en el déficit político y graves errores comunicacionales, añadiendo que “es evidente que el principal responsable del fracaso electoral es el Presidente Piñera y su gobierno”.

El duro y lapidario análisis del desastroso resultado obtenido en las elecciones legislativas y presidenciales, especialmente en la segunda vuelta, lo hace Allamand en una entrevista en La Tercera, en donde lanza sus dardos al mandatario por haber equivocado el rumbo de lo que eran los planteamientos de la centroderecha.

“Cuando se sufre una derrota tan grande, en la que se pierde un millón y medio de votos en cuatro años, el fenómeno se desata mucho antes. Estoy convencido de que empezamos como centroderecha y como gobierno a perder adhesión el 11 de marzo del 2010 y, en consecuencia, lo que corresponde en esta etapa no es fijar la mirada en los últimos 90 días o, si se quiere, 180 días, sino tener una mirada más larga y reflexiva para aquilatar bien las causas de esta derrota y poder sacar las lecciones que corresponden”, afirma.

Explica que las razones de la derrota se deben buscar en el déficit político y graves errores comunicacionales, y que detrás de estos hay cuatro que explican el fracaso de la derecha.

En primer lugar, Allamand sostiene que hubo una desatención del debate de ideas en la sociedad, ya que el gobierno asumió que dando cuenta de cifras de buen desempeño económico iba a mantener la confianza y “no observó la profundidad de los debates ideológicos que surgieron en la ciudadanía y luego no reaccionó adecuadamente ante ellos”.

Agrega que “hace cuatro años, plantear la ilegitimidad de la Constitución era apenas el planteamiento de una minoría radicalizada. El alza de los impuestos como panacea universal para combatir la desigualdad no aparecía ni siquiera en el programa de Eduardo Frei. En estos ejes, que fueron fundamentales durante la campaña, la centroderecha sufrió graves derrotas. Sus posiciones retrocedieron, no se defendieron adecuadamente y no se transmitió el mensaje que correspondía”.

La segunda razón es la de menospreciar el papel de los partidos, mencionando que “el gobierno de Piñera menospreció a los partidos desde el día uno, y para reafirmar tal concepto, basta simplemente recordar la conformación del primer gabinete, donde prevalecieron los técnicos y se despreció la experiencia política”.

Además, explica que una tercera razón es que el concepto de nueva forma de gobernar se desprestigió rápidamente por dos fenómenos, “la grandilocuencia con que se abordaron las políticas públicas y la efectividad de la llamada letra chica. De la letra chica se ha dicho suficiente, pero en la grandilocuencia todavía hay que insistir. Todos los presidentes cargan con el peso de declaraciones desafortunadas; la del Presidente Piñera es 'en 20 días hemos hecho más que la Concertación en 20 años'”.

El cuarto motivo, precisa que fueron las expectativas que no pudieron ser satisfechas, principalmente en el ámbito de la lucha contra la delincuencia y que fue una de las principales promesas hechas por Piñera durante su campaña presidencial.

Allamand también se lanza contra los ministros Andrés Chadwick y Cecilia Pérez, cuando dijeron que el gobierno estaba para gobernar y los partidos para las elecciones, lo cual califica como “afirmación absurda”.

Y explica que “en una elección presidencial, por supuesto que se analiza el perfil de los candidatos, las propuestas programáticas, pero no nos engañemos, no nos hagamos trampa al solitario: lo primero que se evalúa en una elección es la continuidad o el cambio del gobierno en ejercicio, por lo tanto, que los voceros de La Moneda no pretendan realizar en esto acrobacia intelectual, no hay ninguna duda de que una elección presidencial juzga el desempeño del gobierno en funciones. ¡Quién lo puede negar! Hacerlo es absurdo. Entonces, es evidente que el principal responsable del fracaso electoral es el Presidente Piñera y su gobierno”.

En cuanto a que uno de los errores cometidos fue la desatención del debate de ideas como las reformas constitucionales y tributaria, el electo senador sostiene que “uno no resuelve los debates que emergen de la sociedad y pretender clausurarlos es completamente absurdo”.

“Me sigue sorprendiendo la miopía de la centroderecha, que yo la anclo en reminiscencias del cosismo, al negarle toda importancia al debate constitucional, como si éste simplemente no existiera. No sé de dónde nuestros dirigentes sacan la idea de que a la gente no le importan aspectos políticos de esta envergadura. Como lo asumen falsamente, hacen una u otra cosa: o ignoran el tema porque no lo consideran importante, o hacen algo peor, incurren en una suerte de descalificación que muchas veces es fronteriza de la campaña del terror. Por eso el resonante triunfo electoral que tuvieron Karol Cariola, Giorgio Jackson, Camila Vallejo y Gabriel Boric, porque para ellos sí fue importante la reforma constitucional, la gratuidad en la educación”, precisa.

Sin embargo, rechaza la opción de defender tales ideas y explica que “el punto es la falta de humildad de nuestros dirigentes para captar lo que la ciudadanía considera relevante o no. Me explico: muchos de mis amigos ministros, y espero que no se enojen con esta afirmación, cuando parten en la mañana rumbo a sus oficinas, leyendo los diarios, simplemente se sorprenden porque los ciudadanos no adviertan el extraordinario gobierno que han hecho. Y llegan a sus oficinas y dicen: 'Qué mal informados, qué malagradecidos son los chilenos, que no se dan cuenta de lo bien que lo hemos hecho'. Estoy seguro de que si hubieran hecho una semana de trabajo electoral en la calle, si hubieran ido a una feria, conversado con la gente, tendrían una percepción diferente”.

Además, Allamand dice que no es un grado de desafección al gobierno, sino que de rebeldía, ya que “las cosas se debieron hacer de otra manera”. “Trabajamos arduamente por 20 años para alcanzar el gobierno y darle al país un horizonte de progreso importante, y siento que esa oportunidad se frustró”, añade.

Asimismo, rechaza las críticas de sectores del oficialismo respecto a que se dejó sola a la candidata del sector, Evelyn Matthei, afirmando que RN hizo lo que correspondía y muchas figuras del partido tuvieron un papel dentro del comando de la abanderada y apunta a las declaraciones de Piñera en septiembre que complicaron la candidatura, como es el caso de los “cómplices pasivos”.

“Yo no he logrado calibrar cuál es el impacto que los discursos y las declaraciones del Presidente Piñera tuvieron en la candidatura de Evelyn Matthei. Lo que yo sí he manifestado es que esas declaraciones, y me estoy refiriendo particularmente a cuando el Presidente habló de cómplices pasivos, me parecieron parciales y muy autocomplacientes. ¿Por qué parciales? Porque en el fondo de esas palabras quedó la siguiente conclusión: durante el gobierno militar sólo existieron los que votaron por el No y los cómplices pasivos. Y eso es particularmente injusto para RN, porque RN y yo mismo, que encabecé el partido durante ese período, jamás fuimos cómplices pasivos de la violación de los derechos humanos bajo ninguna circunstancia. Y digo que fue autocomplaciente porque cuando uno formula un juicio tan crítico respecto de quienes lo apoyaron durante 20 años para asumir la presidencia y que formaron el núcleo duro de su propio gabinete”, menciona.

Y agrega que “uno debe preguntarse qué hizo durante ese período, y la verdad es que durante la dictadura el Presidente Piñera hizo poco y nada; fue un empresario activo”, afirmando que “hice por la democracia en Chile mucho más que quien se ufana por simplemente haber votado que No”.

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