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Nueva normativa del Minvu ya no obliga a centros comerciales a conectar con una avenida troncal

El otro escollo que Mall Plaza Barón no puede sortear: el peligro de tsunami

por 3 enero, 2014

El otro escollo que Mall Plaza Barón no puede sortear: el peligro de tsunami
El centro comercial está ubicado frente al mar y no cuenta con acceso directo a la calle. Peatones y automovilistas sólo pueden entrar o salir en forma subterránea, por debajo de la línea del tren. Informe encargado por la empresa al geógrafo Marcelo Lagos concluye que, frente a un tsunami de gran magnitud, el mall no es seguro para la vida humana. Recomienda evacuación vertical, pero el proyecto no tiene la altura para proteger a sus clientes en caso de que suban a los techos.
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El Mall Plaza Barón, del grupo Plaza, controlado por Falabella, se anotó un gol con la nueva normativa del Ministerio de Vivienda –publicada el 12 de diciembre– que permite instalar centros comerciales, estadios u hospitales sin necesidad de contar con salida a una avenida troncal. Basta con estar ubicado a 300 metros de una de ellas, según el decreto que flexibiliza la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones y que provocó el rechazo del Colegio de Arquitectos y de los decanos de las facultades de Arquitectura de las principales universidades del país, quienes acusaron de “intereses inmobiliarios clarísimos” y de ir contra las normas elementales de la planificación urbana.

El nuevo centro comercial cumple con los 300 metros si se considera que a esa distancia aproximada está la avenida España, que es una troncal que une dos comunas y tiene el ancho exigido. Pero no cuenta con salida directa a la calle; en este caso, la avenida Errázuriz que enfrenta al proyecto. Por un lado, tiene el mar. Por el otro, una reja que protege la línea del tren que corre entre Valparaíso y Limache. En caso de tsunami, el Mall Plaza Barón podría convertirse una trampa mortal, porque la única forma entrar o salir para peatones y automovilistas es subterránea, por debajo de la línea del Merval.

Un estudio encargado por Mall Plaza al geógrafo Marcelo Lagos evaluó los riesgos de un maremoto y concluyó que, frente a un tsunami de gran magnitud, el edificio no es seguro para la vida humana.

Lagos, quien se hizo conocido por sus apariciones en televisión tras el terremoto del 27/F, utilizó técnicas de modelación numérica para determinar las alturas máximas de las olas esperadas en la costa sobre la base de los maremotos ocurridos en Valparaíso en 1730, 1822, 1906, 1985 y 2010. Todos se produjeron después de un terremoto.

El arquitecto porteño Mauricio Zulueta, quien ha participado en otros proyectos comerciales y también para el grupo Plaza, apunta al peligro de esta obra. “El terreno está encerrado entre el mar y la línea férrea. Sube un poco el agua, se inundan los estacionamientos y ¿cómo sale la gente? Por arriba el edificio no cuenta con la altura necesaria para proteger a sus clientes. Es una trampa mortal. Es una locura hacer un mall ahí. Además, es la única zona de extensión natural del puerto de Valparaíso”.

El más devastador fue el de 1730, que se registró el 8 de julio, a las 4:45 a. m., tras un sismo de 8,8 grados de magnitud e inundó el sector El Almendral, destruyendo la totalidad de viviendas, fortificaciones y bodegas con olas superiores a 8 metros. Afectó a mil kilómetros de playas en Chile y causó daños en Japón. La altura de las olas es la misma que arrasó el borde costero de Constitución, Dichato, Concepción, Llico y Tubul en 2010.

El de 1822, el segundo en magnitud, ocurrió el 17 de noviembre, 15 minutos después de un terremoto de 8,5 grados y destruyó la mayor parte de los edificios públicos y cerca de 700 casas particulares. Mientras, el de 1906 –que siguió a un terremoto de 8,2 grados– tuvo peligrosidad media, olas de poco más de un metro y no hubo daños en la bahía de Valparaíso. El de 1985 sólo se registró instrumentalmente y el de 2010 provocó olas que no alcanzaron los 2 metros.

Lagos tomó dos modelaciones en la evaluación de riesgo de Mall Plaza Barón: un tsunami similar al de 1730 y otro generado por un terremoto grado 9.

En este último caso, describe que “después de 10 minutos el nivel del mar comienza a aumentar exponencialmente alcanzando a los 20 minutos olas de más de 10 metros de altura” e inundando gran parte de las zonas planas de Valparaíso. Transcurridos 45 minutos, un segundo tren de olas no superaría los 5 metros; a los 60 minutos, un tercer tren tendría olas superiores a los 5 metros y después de una hora el tsunami empezaría a atenuarse para volver a manifestarse a los 110 minutos, donde una ola solitaria bordearía los 10 metros. A partir de las dos horas el fenómeno comienza a atenuarse.

“En la localización del proyecto Mall Plaza, la altura máxima del tsunami fluctúa entre 9 y 11 metros”.

En un maremoto como el de 1730 el comportamiento es parecido, pero las olas máximas no sobrepasan los 12 metros. En la ubicación del Plaza Barón oscilan entre 7 y 8 metros.

Concluye que las instalaciones del centro comercial estarían altamente expuestas y que eventos como los dos analizados “presentan valores que sobrepasan los límites para la seguridad humana”, considerando las alturas máximas de las olas, profundidades máximas de inundación y velocidades máximas de la corriente.

Advierte que “todas las medidas de mitigación evaluadas para atenuar la peligrosidad de los grandes tsunamis (1730 y terremoto grado 9) no permiten disminuir los parámetros hidrodinámicos a valores seguros para la vida humana”.

Todo lo anterior implica que se debe considerar "un edificio capaz de permitir que la inundación fluya bajo él en base a pilotes capaces de resistir un sismo y las fuerzas de un tsunami", cosa que no contempla el proyecto.

Recomienda incorporar medidas para fortalecer la “evacuación vertical” del público mediante escaleras adecuadas, un piso superior capaz de soportar un volumen importante de personas y un sistema robusto de señaléticas y educación al visitante.

Mall Plaza respondió que la evacuación vertical, es decir, hacia los techos, en el quinto piso, permite la salida de los clientes, contará con primeros auxilios, agua y helipuerto, y que la altura máxima es de 13,40 metros. “Este edificio se considera el primero de resguardo para la población en caso de emergencia gracias a su sistema de evacuación vertical y las medidas de evacuación están aprobadas por las entidades que corresponden”.

Sin embargo, la cota de seguridad presentada por el SHOA (Servicio  Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada) y la Oficina Nacional de Emergencia en caso de tsunami es de 30 metros, más del doble de la altura del futuro centro comercial.

El arquitecto porteño Mauricio Zulueta, quien ha participado en otros proyectos comerciales y también para el grupo Plaza, apunta al peligro de esta obra. Explica que hay dos ingresos subterráneos para los estacionamientos y dos cruces peatonales también por debajo de la línea del tren. “El terreno está encerrado entre el mar y la línea férrea. Sube un poco el agua, se inundan los estacionamientos y ¿cómo sale la gente? Por arriba el edificio no cuenta con la altura necesaria para proteger a sus clientes. Es una trampa mortal. Es una locura hacer un mall ahí. Además, es la única zona de extensión natural del puerto de Valparaíso”.

El grupo Plaza es el mayor operador de centros comerciales en Chile, con 12 malls. Tiene otros cuatro en Perú y uno en Colombia. La inversión en Plaza Barón es de US$120 millones. 

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