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Red de embajadores articula nombres para puesto clave del servicio exterior

El lobby del “Grupo de los 10” para quedarse con la Subsecretaría de RR.EE. en la administración Bachelet

por 7 enero, 2014

El lobby del “Grupo de los 10” para quedarse con la Subsecretaría de RR.EE. en la administración Bachelet
Diversos nombres son los que se promueven para un cargo vital en el control de las embajadas. Las gestiones de esta trenza se han concentrado en llamados telefónicos a personajes de la antigua Concertación, como al ex embajador Osvaldo Puccio (PS) y al ex ministro Sergio Bitar (PPD), tratando de lograr con ello acercamientos con el entorno más estrecho de Bachelet, aunque todo indica que hasta ahora los esfuerzos no han dado resultados concretos.
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“El subsecretario es jefe de servicio y efectivamente mueve todos los resortes internos del Ministerio”, comenta un analista y experto en temas internacionales, sobre un puesto apetecido en el mundo vinculado a las relaciones internacionales, porque implica tener “el control total” de la cartera. Es desde ahí que se “filtran” los nombres de quienes serán los futuros embajadores y también de los puestos claves a nivel interno en la Cancillería.

Es un nombramiento especialmente “apetecido” por quienes llevan más de 20 años en el Servicio Exterior, que hoy son embajadores y cuyo futuro se vislumbra incierto ante los cambios que parecen venir de la mano con el gobierno de la Nueva Mayoría.

Por eso, un grupo de embajadores articulados en una red que se remonta a los comienzos de la dictadura, llamado “Grupo de los 10”, ha comenzado a realizar sus gestiones para que uno de sus dos candidatos –Fernando Ayala (PPD) o Juan Pablo Lira (DC)– obtenga ese puesto, a fin de asegurar por cuatro años su permanencia “histórica” en las distintas embajadas. “El resto se cuelga detrás del subsecretario para acceder a las embajadas”, comenta una fuente que ha conocido las gestiones de este grupo.

Las gestiones se han concentrado en llamados telefónicos a personajes de la antigua Concertación, como al ex embajador Osvaldo Puccio (PS) y al ex ministro Sergio Bitar (PPD), tratando de lograr con ello acercamientos con el entorno más estrecho de Bachelet, aunque todo indica que hasta ahora los esfuerzos no han dado resultados concretos.

Es que Ayala y Lira están hoy bastante lejos del núcleo duro del bacheletismo y por lo mismo, se comenta, que sus posibilidades de éxito son escasas. “No tienen cercanía con el círculo de Bachelet, apuntan sólo a tener una embajada más y tratar de salvar su propia posición”, señalan desde el bacheletismo.

Un grupo de embajadores articulados en una red que se remonta a los comienzos de la dictadura, llamado “Grupo de los 10”, ha comenzado a realizar sus gestiones para que uno de sus dos candidatos –Fernando Ayala (PPD) o Juan Pablo Lira (DC)– obtenga ese puesto, a fin de asegurar por cuatro años su permanencia “histórica” en las distintas embajadas. “El resto se cuelga detrás del subsecretario para acceder a las embajadas”, comenta una fuente que ha conocido las gestiones de este grupo.

En el caso de Lira, fue bastante cercano a la familia Frei –fue director de protocolo en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle–  y también a la senadora DC, Soledad Alvear, de quien fue su jefe de gabinete. Pero ambos apellidos hoy están más bien en retirada del entorno de influencia que rodea a la Mandataria electa. Es descrito como “simpático”, pero con la debilidad de tener “un gran proyecto personal”, siente que “todos le deben” por ser el único del grupo que fue expulsado del servicio exterior tres meses después del golpe del 73, al que retornó sólo en 1991.

En marzo cumplirá 22 años como embajador. Su última destinación fue Ecuador, donde ha estado todo el gobierno de Piñera, tiempo que coincide con el distanciamiento que ha tenido Chile con dicho país, que había sido un aliado histórico. Si no le resulta la apuesta de la Subsecretaría, pretende “quedarse en alguna embajada de un país de habla hispana, como México o Argentina”, aseguran, ya que Lira no domina el inglés.

En el caso de Ayala, las gestiones desplegadas son similares. En algún momento fue bien cercano a la Presidenta electa, tanto que fue el contrapeso del ex ministro de Relaciones Exteriores Alejandro Foxley, uno que hizo renunciar a la figura DC precisamente por lo que se llamó la Cancillería paralela, de la cual Ayala era pieza clave. Pero hoy su relación con ella se ha “enfriado”, según comentan desde el bacheletismo.

También fue cercano a Goñi, pero con él “se han distanciado y hoy no tienen relación alguna”, asegura una fuente que los conoce a ambos. Es descrito como una persona muy inteligente pero “tremendamente ambicioso”.

LA TRENZA DE MARIANO

Desde el año 90 el Ministerio de Relaciones Exteriores se ha perfilado como una suerte de feudo de la DC, quedándose con cinco de los ocho cancilleres que nombraron los gobiernos de la Concertación. Por lo mismo, se señala al ex subsecretario y ex canciller DC, Mariano Fernández, como una de las figuras con mayor llegada para hacer gestiones a favor de la falange en la subsecretaría.

Fernández es señalado como un hombre “transversal”, con amplías redes al interior de Cancillería, apoyos variados en el mundo de las relaciones internacionales, desde Somavía, el ex ministro Juan Gabriel Valdés (PS) y varios en el “Grupo de los 10”, como Germán Guerrero (director de Cultura, DC) y Roberto Ibarra (Canadá, Indep.).

Es parte del equipo de RR.EE. que se creó para apoyar a Bachelet, lo que le da una mejor posición para realizar las gestiones de forma más directa. Hay quienes comentan que puede incluso ser una carta para Canciller, pero, por lo mismo, “se mueve con cuidado”, ya que sabe que sus oportunidades son escasas, razón por la que buscaría –explican– posicionar a alguno de sus cercanos en la Subsecretaría y que en términos personales, dicen en la DC, aspira a la embajada de Chile en la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Hay dos nombres de la trenza de Fernández que circulan para la Subsecretaría: Ricardo Herrera y Gonzalo Arenas, ambos DC. El primero fue cónsul general en Bolivia designado por Fernández. El segundo, fue embajador de Chile ante la Unión Europea, y en la actualidad se desempeña como secretario de Relaciones Internacionales de la DC.

Otro candidato a la Subsecretaría es Héctor Casanueva. Cercano a Gutenberg Martínez, fue embajador de Chile ante la Aladi y Mercosur y vicerrector de la Universidad Miguel de Cervantes, propiedad del “Gute”.

Ninguna gestión es poca si se considera que este Ministerio es visto como “caja pagadora de favores políticos” y que, por lo mismo, no es gratuito que en los pisos del ex Hotel Carrera hay un conocido dicho que dice: “Político cesante es nombrado embajador”.

LA CITA

Si en medio del conflicto que resolverá La Haya el nombre del subsecretario es un punto importante, el del ministro que ocupe la cartera en la próxima administración es fundamental.

Finalmente, esta mañana no se despejará la incógnita de quién es el favorito de la Presidenta electa, Michelle Bachelet, para llevar las riendas de la Cancillería los cuatro años de su mandato. Llegará sola, sin asesores, a las 10:00 horas a La Moneda para reunirse con su par en ejercicio, Sebastián Piñera, para discutir a puerta cerrada los escenarios que se desprenderán del inminente fallo que la Corte Internacional de La Haya hará el 27 de enero sobre el diferendo limítrofe con Perú.

Desde que el gobierno filtró a los medios de comunicación la invitación a Bachelet para reunirse con Piñera, se precisó que la Mandataria electa vendría a la cita acompañada, precisamente de quien tendría en la mira para ser su Canciller. Es más, desde Palacio agregaban en privado que “el Canciller de Bachelet ya está listo”, porque aseguraban que el ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, ha estado en “conversación y reuniones” con él los días previos, precisamente para coordinar el encuentro de esta mañana.

Más de alguna vez los Mandatarios electos, incluso como candidatos, llegan a algunas citas relevantes acompañados de un asesor clave, un “elegido”, ese que una vez en el poder se transformará en su ministro. Algo así pasó cuando en la campaña de primera vuelta, Bachelet llegó a la Corte Suprema a exponer los contenidos de su programa de gobierno acompañada de su entonces vocera del comando, Javiera Blanco, quien para muchos es vista desde entonces como la futura ministra de Justicia

Sin embargo, esa interpretación en el caso de la Cancillería quedará en suspenso. La Mandataria electa habría pedido expresamente que la cita con Piñera fuera sin asesores, dicen, para no adelantar su decisión ministerial ni dar cabida a interpretaciones de ninguna índole.

Una señal no menor, explican, porque con ella Bachelet optó por no empoderar a nadie antes de tiempo. Para algunos esto  incluso podría corresponder a que aún no tiene la decisión tomada en un cien por ciento.

En medio del festival de nombres e hipótesis que rondan para el futuro gabinete, tres son las principales cartas que circulan en el bacheletismo para futuro Canciller: el ex embajador Luis Maira, el ex ministro José Goñi y el ex director de la OIT, Juan Somavía.

Todos cercanos a la Mandataria electa, todos la han asesorado en los meses de campaña en materia internacional, todos incluso aportaron al análisis de los distintos escenarios que se decantan con el fallo de La Haya. Eso sí, habría sido Goñi el que elaboró la minuta que recibió Bachelet ayer para su reunión con Piñera.

Algunas versiones dicen que Goñi tendría problemas para ser el próximo Canciller, porque se encontraría enfermo. Sin embargo, distintas fuentes consultadas aseguraron que eso fue una situación que vivió el año pasado y que ya se encuentra bien.

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