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Estrategia previa de bajas expectativas distiende clima político interno

Piñera sortea fallo adverso de La Haya y en privado oficialismo se muestra más crítico del resultado

por 28 enero, 2014

Piñera sortea fallo adverso de La Haya y en privado oficialismo se muestra más crítico del resultado
Para varios de los asistentes a la reunión en La Moneda, fue el mundo al revés, porque el oficialismo –la derecha– se mostró derrotado y crítico al resultado obtenido en la CIJ, acusando recibo de la “pérdida” de una parte de Chile. Ayer la consigna en Palacio era que efectivamente el resultado pudo ser peor, permitiendo así a Piñera sortear en forma razonable el resultado adverso, con un control de daños positivo a su favor.
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Alivio era lo que imperaba en La Moneda una vez conocido el contenido del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre la demanda limítrofe de Perú. Es que la estrategia comunicacional derrotista que el gobierno de Sebastián Piñera desplegó durante las últimas semanas surtió efecto: la sentencia de la CIJ fue adversa, porque se redujo de la milla 200 a la 80 la zona de pesca exclusiva, pero fue menos mala de lo que se esperaba, lo que contribuyó a que no se desatara una ola de cuestionamientos públicos a la responsabilidad del gobierno chileno por su fórmula de las cuerdas separadas.

La primera hora de lectura de la sentencia desde La Haya fue compleja, porque no se reconocía ninguno de los puntos que argumentó Chile en su defensa. Piñera estaba en el segundo piso de La Moneda, junto a su esposa, Cecilia Morel, el canciller Alfredo Moreno y la ministra vocera, Cecilia Pérez. Contaron en Palacio que el Mandatario rayaba y subrayaba, pidió silencio en un minuto a sus acompañantes y que en algunas horas de la mañana estuvo bastante “intratable”.

Pero la Corte reconoció que el límite terrestre con Perú es efectivamente el Hito 1, punto que era clave en los argumentos chilenos, lo que permitió equilibrar los discursos ante un triunfalista Ollanta Humala.

Media hora después de la lectura del fallo, ya habían llegado a La Moneda todos los convocados por Piñera a una reunión de análisis: el presidente del Senado, Jorge Pizarro (DC), el de la Cámara de Diputados, Edmundo Eluchans (UDI), los parlamentarios de las comisiones de Relaciones Exteriores de las dos ramas del Congreso y la mayoría de los timoneles de partidos, salvo el PC, Guillermo Tellier, que se encuentra en Suecia.

Para varios de los asistentes, la reunión fue el mundo al revés, porque el oficialismo –la derecha– se mostró derrotado y crítico al resultado obtenido en la CIJ, acusando recibo de la “pérdida” de una parte de Chile, como se planteó en la cita. Algo así se dejó traslucir en las opiniones de Eluchans al salir del encuentro: “No hay motivos para exteriorizar una extrema felicidad y alegría”, porque –recalcó– la tesis jurídica “integral” de Chile no tuvo éxito y “Perú va a ganar más de 20 mil kilómetros cuadrados de mar”. El timonel de la UDI, Patricio Melero estuvo en la misma línea. Y el senador electo Iván Moreira, antes del encuentro con el mandatario, afirmó que “Chile no ha ganado nada, hemos perdido”, dichos que incomodaron en la colación opositora y en un sector de su propio conglomerado.

En la reunión en Palacio, también se habló de la permanencia de Chile en el Pacto de Bogotá, punto en que no lograron una postura unánime y del que varios insistieron que era un tema que “había que analizar”. También fue analizado el viaje a La Habana. El propio Piñera puso el tema en la mesa, recogió la opinión de los parlamentarios, que hicieron ver que, si se quedaba en Santiago, se iba a dar al concierto regional “una señal de derrota profunda” que no correspondía a la realidad de un fallo que fue adverso, pero menos de lo que se esperaba.

En la reunión privada, también expresó su punto de vista el integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el gremialista Hernán Larraín, poniendo paños fríos a la situación y aterrizando el debate. Según un parlamentario que también participó en la cita, Larraín hizo ver que el fallo debía ser asumido con realismo. Porque, si bien la Corte le concedió a Chile los ejes centrales de su presentación, es decir el Hito 1 y el paralelo, lo cierto es que también le cedió a Perú arbitrariamente territorio marítimo al fijar en 80 millas la extensión del paralelo, entregándole a la nación vecina el triángulo interno que antes no poseía.

“Cumplimiento del fallo, sí, pero amarrado a un punto final de cierre en materia jurídica”, afirmó Larraín. Pero, acto seguido, también fue muy firme en sostener que si el Perú está dispuesto a acatar el fallo, eso significa que debe renunciar a la aplicación del Tratado de 1929, es decir, que “el Perú reconoce la jurisdicción de la Corte para fijar el punto 1 como el límite terrestre final entre ambos países y el punto de partida donde nace el paralelo que limita la diferencia del mar. Si Perú no reconoce el Hito 1 tal cual lo dispone la Corte, entonces el fallo no puede ser susceptible de cumplimiento”.

Dicen que, en cambio, el grueso de la oposición fue más liviana y optó por recalcar que el fallo es una oportunidad para cerrar definitivamente el capítulo con Perú. Es más, comentaron que en la reunión el PS, el PPD y el MAS fueron los que pusieron el acento en ese punto, en que era un buen fallo si con ello se terminaba de una vez la tensión limítrofe con Perú.

“Las relaciones de Chile y Perú han dado cuenta del último tema pendiente en materia de controversia de límites, se cierra el capítulo con Perú”, dijo –al salir de la reunión– el senador  Alejandro Navarro, quien agregó que, en conjunto con los socialistas y el PPD, recalcaron la importancia de que Piñera asistiera a la cumbre de la CELAC en La Habana, como señal de normalidad e instancia ad hoc para conversar en persona con Humala.

Hay que precisar que el grueso de la oposición llegó a La Moneda ya alineada en su postura privada y pública sobre el fallo, porque sus dirigentes y parlamentarios se habían reunido previamente en la sede del Congreso en Santiago, por gestión del senador Pizarro y el timonel del PS, Osvaldo Andrade. La idea era cuadrar las declaraciones públicas posteriores desde la Nueva Mayoría y lo consiguieron, pues estuvieron todas “a tono” con lo que dijo la propia Bachelet, la que se pronunció en la misma línea que Piñera, reconociendo la pérdida, pero destacando el acierto del Hito 1 y añadiendo que trabajará para que la sentencia sea “gradual y concertada entre ambos países”.

A lo largo de las últimas semanas La Moneda había dado un giro en su estrategia pública, ante la proliferación de cuestionamientos a la política exterior del gobierno de Piñera y sus “cuerdas separadas”, que privilegiaron el intercambio comercial con Lima, por lo que se encapsuló el litigio en La Haya, dando lo que algunos consideraron una señal errada a la CIJ, en la medida que el diferendo no generaba consecuencias políticas.

Piñera llamó al Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) y comenzó a hablar públicamente de implementación gradual de la sentencia, tomando distancia por primera vez de las señales políticas que venían de Lima, que apareció pauteando en todo momento al gobierno  chileno. Y si bien se dejó abierta siempre una remota posibilidad, en las mismas semanas La Moneda había desechado en privado la chance de viajar a la cumbre de la CELAC, a fin de hacerse cargo del frente interno.

Basta recordar que Piñera iba a ver el fallo sólo con Moreno, pero el jueves –después que desde el Palacio Pizarro se informó que Humala había invitado a toda la elite política, religiosa, militar y empresarial del Perú– decidió corregir el cronograma fijado para este lunes.

Así fue como se alimentó en las últimas tres semanas un clima interno derrotista, que ayer, ya con el fallo en la mano, sirvió para neutralizar el golpe de las 80 millas marítimas.

El cambio de “clima” no es menor. En agosto los sondeos registraban que el 80% de las personas estaban optimistas frente a lo que resolvería La Haya, números que se invirtieron este mes, porque el 50% se declaraba pesimista ante el tema. Por lo mismo, ayer la consigna en Palacio era que efectivamente el resultado pudo ser peor, permitiendo así a Piñera sortear en forma razonable el resultado adverso, con un control de daños positivo a su favor.

En la reunión en Palacio, también se habló de la permanencia de Chile en el Pacto de Bogotá, punto en que no lograron una postura unánime y del que varios insistieron que era un tema que “había que analizar”.

También fue analizado el viaje a La Habana. El propio Piñera puso el tema en la mesa, recogió la opinión de los parlamentarios, que hicieron ver que, si se quedaba en Santiago, se iba a dar al concierto regional “una señal de derrota profunda” que no correspondía a la realidad de un fallo que fue adverso, pero menos de lo que se esperaba.

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