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Equipo de chequeo de datos en la mira por cuestionados nombramientos

El “numerito” de los subsecretarios: todos los caminos conducen a Peñailillo

por 5 febrero, 2014

El “numerito” de los subsecretarios: todos los caminos conducen a  Peñailillo
Estuvieron encargados de revisar los antecedentes y trayectoria de los nombres que los partidos de la Nueva Mayoría le entregaron a la Presidenta electa para participar de su gabinete a partir de marzo próximo. El ministro de Interior designado supervisó el trabajo del grupo en el que también participaron el asesor Robinsón Pérez y cercanos a Peñailillo, como Harold Correa –jefe de gabinete de la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá–, aunque él lo niega.
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La renunciada subsecretaria de Educación, Claudia Peirano –que había sido designada para asumir el cargo desde marzo próximo–, es sólo el caso más bullado, y el único que –hasta el momento– ha llevado la sangre al río. Sumándose a los antecedentes presentados por El Mostrador, que revelaron los vínculos de Peirano con el negocio de la educación, ayer se conoció, a través de La Segunda, la situación del subsecretario de Agricultura, el DC Hugo Lara, quien enfrenta una querella por estafa y apropiación indebida.

No es lo único. El también designado subsecretario de Bienes Nacionales, el operador radical Miguel Moreno, enfrentó una causa por ofensas al pudor después que una mujer lo acusara de manosearla en un vagón del metro. En Salud, el subsecretario DC, Jaime Burrows, ha enfrentado cuestionamientos por oponerse al aborto terapéutico, a pesar de que el programa de la presidenta electa apunta a despenalizarlo.

Más al norte, en la Región de Tarapacá, el diputado comunista Hugo Gutiérrez acusó al intendente designado, el PS Mitchel Cartés, de enfrentar dos sumarios por posible malversación de recursos públicos en la Dirección de Vialidad del MOP. En Atacama también está instalada la polémica, luego que otro comunista, Lautaro Carmona, acusara incompatibilidades en la designación del PS Miguel Vargas en la Intendencia, por ser el actual director del SERNAC en la región.

¿A quién se le pasaron tantos incendios?

Las críticas en la Nueva Mayoría no se han hecho esperar ante los inéditos cuestionamientos que han afectado en masa a las autoridades designadas. “Ha existido desprolijidad en los nombramientos”, aseguró el timonel del PS, Osvaldo Andrade, mientras el diputado Pepe Auth (PPD) acusó a la directiva de la DC por la caída de Peirano, señalando que “(…) fue un error de la mesa de la DC, de proponer y empujar a Peirano a la Subsecretaría sabiendo la polémica que iba a generar”.

“La responsabilidad fue de Peñailillo”, aseguran en el entorno de Bachelet, refiriéndose al futuro ministro del Interior y quien ejerció como segundo de a bordo desde que la ex directora de ONU Mujeres retornó a Chile para enfrentar su segunda carrera presidencial. Rodrigo Peñailillo monitoreó el trabajo del equipo en el que también participaron otros asesores del comando, como Robinson Pérez.

Pero en el conglomerado de Bachelet saben que la responsabilidad no sólo estuvo en las directivas. El comando de la Mandataria electa contó con un equipo encargado de chequear las trayectorias y antecedentes de quienes habían sido propuestos por las estructuras partidarias para ocupar cargos de importancia en el futuro gobierno. De hecho, en el comando de la Presidenta aseguran que, en el caso de Peirano, el equipo sí detectó la carta que firmó el 2011, donde se oponía a la educación gratuita universal, pero que los sorprendió su vinculación con la ATE que asesoró a la red de colegios de su ex marido, Walter Oliva, de la que se enteraron a través de la prensa.

“La responsabilidad fue de Peñailillo”, aseguran en el entorno de Bachelet, refiriéndose al futuro ministro del Interior y quien ejerció como segundo de a bordo desde que la ex directora de ONU Mujeres retornó a Chile para enfrentar su segunda carrera presidencial.

Rodrigo Peñailillo monitoreó el trabajo del equipo en el que también participaron otros asesores del comando, como Robinson Pérez.

Según comentan en Tegualda, el trabajo de chequeo de los datos fue centralizado por este grupo, en el que también habría estado el PPD Harold Correa, actual jefe de gabinete de la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá. Aunque él lo niega: “Me imagino que hubo un equipo encargado, pero yo no tengo idea. Soy amigo de Rodrigo (Peñailillo) de toda la vida, y esto no fue más allá de un par de conversaciones, como tiene cualquiera con sus conocidos”, aseguró Correa a El Mostrador.

El equipo lo completaron un grupo de militantes PPD cercanos a Peñailillo, aunque bajo las órdenes de Pérez y Correa, según confidencia una fuente del comando bacheletista. De todas formas, en el entorno de la próxima Mandataria existe total hermetismo, a sabiendas de las críticas existentes a la labor desarrollada por el grupo. Varios de los consultados para este reportaje aseguraron conocer de la existencia de la instancia, pero no recordar sus nombres.

Los amigos de Rodrigo

Dentro del PPD Rodrigo Peñailillo se hizo camino al andar. Partió militando en 1989, cuando egresó del Liceo Antonio Salamanca, de Coronel, y antes de ingresar a estudiar ingeniería en la Universidad del Bío Bío, donde ejercitó su práctica política como dirigente de la CONFECh. Fue ahí cuando conoció a Harold Correa, quien forma parte de su círculo de hierro, y quien ha hecho carrera en el aparato público de forma paralela al futuro ministro del Interior.

Al interior del Partido Por la Democracia los conocen como G-90, y son sindicados como la generación de recambio de la tienda. Al mismo grupo pertenecen otros como Orlando Morales, Gabriel Sepúlveda, Adolfo Galindo y Cristián Riquelme. Varios de ellos protagonizaron polémicas en el primer gobierno de Bachelet, relacionadas con el desvío de recursos públicos.

A fines del 2006, mientras Peñailillo se estrenaba en las grandes ligas como jefe de gabinete de Bachelet en La Moneda, su amigo Harold Correa hacía lo propio en el gabinete del entonces vocero de Palacio, Ricardo Lagos Weber, desde donde tuvo que renunciar después que se le acusara de haber conocido la denuncia de que varios diputados PPD habían recibido recursos directamente de Chiledeportes y no haberlo denunciado a quien correspondía.

El mail anónimo que denunció el hecho, y que fue publicado por El Mercurio, y que entonces fue llevado por el propio Peñailillo hasta las manos del Fiscal Francisco Jacir, señalaba textualmente: “'El Peña' porque a Rodrigo Peñailillo (jefe de gabinete de M. Bachelet) le da vergüenza su apellido y Faúndez, Juan Eduardo Faúndez, Director Nacional del Injuv. Este amigo fiel de Peñailillo y director del Injuv recibió 20 millones de pesos por asignación DIRECTA de Chiledeportes de su amigo Orlando Morales (todo esto confabulado con Harold Correa ANGULO), para hacer actividades en diferentes comunas de Santiago".

Antes del episodio, Correa trabajó con otro ministro PPD. Fue jefe de gabinete de Sergio Bitar en los tiempos en que desde la cartera de Educación se impulsó el Crédito con Aval del Estado.

El ascendiente de Robinson

Robinson Pérez se transformó en el asesor sorpresa de la pasada elección presidencial. Pocos conocían su nombre, pero con el paso de los meses se reveló como uno de los hombres más cercanos a Bachelet. Según cuentan en las actuales oficinas de la Mandataria electa, Pérez fue uno de los que estuvo revisando los antecedentes de quienes pretendían acompañar a la próxima Presidenta en el gobierno.

El asesor compartió con Bachelet en la ex RDA, cuando ambos permanecían exiliados por la dictadura de Pinochet, pero recién volvieron a juntarse en la campaña presidencial de Ricardo Lagos, en 1999. Antes, Robinson Pérez había tomado decisiones más duras que las de la Mandataria electa.

En los últimos días de la Unidad Popular, el asesor formaba parte de La Organa, grupo dentro del PS que implementó las definiciones del polémico Congreso de Chillán de 1967, donde la tienda optó por la vía armada para lograr el socialismo. Un libro lanzado recientemente contó el episodio donde Pérez resistió el golpe de Estado en Indumet junto al líder del MIR, Miguel Enríquez. Luego, se fue al exilio.

En una columna publicada por El Mostrador, se contó cómo fue expulsado del PS en los 80, por sus posturas más radicales, y cómo retornó en los 90 a la entonces Concertación.

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