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Lucía Dammert analiza la crisis en Venezuela:

"Veremos empeorar las cosas si Maduro no reconoce que su rol es uno de Estado y no de líder de un movimiento"

por 19 febrero, 2014

La socióloga apunta a que los problemas de fondo, que han gatillado el actual conflicto, están en la falta de políticas públicas eficaces en materias económicas y de seguridad, entre otras. Además, profundiza en temas como los medios de comunicación, la incapacidad de Maduro de construir un chavismo 2.0 y la endémica dependencia del petróleo.
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Lucía Dammert, socióloga y doctora en Ciencias Políticas en la Universidad de Leiden, Holanda, se da el tiempo para analizar en profundidad la génesis y causas de la crisis venezolana.

La académica de la Universidad de Santiago (Usach), cree que el régimen de Nicolás Maduro atraviesa “un problema muy serio de gestión y efectividad”. Esto sería, entre otras cosas, la razón por la que las últimas dos semanas Venezuela ha estado marcada por las protestas de estudiantes y de la oposición.

“Obviamente que la gente se cansa. Más allá de la discusión profunda sobre la calidad de la democracia, la ciudadanía también está pidiendo cosas que tienen que ver con el día a día, y es por eso que salen miles a las calles”.

-Usted ha planteado que Venezuela ha tenido una serie de problemas para desarrollar políticas públicas eficientes. ¿Podría profundizar esa idea?
-El caso venezolano es uno bien especial. Es un país que tiene un nivel de dependencia del petróleo muy alto, lo que ha generado que históricamente tengan políticas públicas más bien asistencialistas, y en este caso clientelares. Los últimos 10 años se ha invertido mucho, pero las políticas públicas no han tenido altos niveles de eficiencia o tecnicismo, sino que han sido más bien discrecionales. Entonces, eso en una situación de bonanza funciona, pero en una situación de crisis hace agua. Con las crisis de los últimos años lo que se ha sucedido es una incapacidad para mantener esta asistencia o disminuirla. Esto genera, evidentemente, mucho descontento. Además, está el problema del crimen, que es otro de los malestares en la ciudadanía.

-¿Por qué no ha podido generar políticas públicas que se traspasen a la población o que acaben con problemas como la criminalidad?
-Lo que pasa es que Venezuela no tiene la base industrial. Esto no es de ahora, ni culpa del chavismo. Es un país que históricamente ha tenido una mirada de su desarrollo económico basada en la riqueza que le da el petróleo. Por eso pudo apoyar, o lo sigue haciendo, a algunos países. Con la llegada del chavismo, se incorpora a un importante grupo, abandonado por los gobiernos anteriores, a una ciudadanía más plena. Se generan políticas públicas de vivienda, de bonos para la educación. Se abre un montón de espacios que uno podría llamar políticas públicas de inclusión. Pero muy rápidamente, estas iniciativas, a pesar de tener altísimos niveles de producción e ingreso de dinero –Venezuela es un país rico–, no funcionan. Los niveles de inversión son bajísimos, los niveles de eficiencia en la industria empiezan a caer. Los gastos que hace el Estado en cosas que no son necesariamente las más centrales se hacen cada vez más evidentes.

-Entonces, el problema es más profundo que el régimen...
-Es el punto que trato de poner, si bien es cierto que hay un problema en el régimen. Pero si este fuera sólo un problema político no hubiera ganado Maduro en la elección anterior, ni Chávez en todas las otras anteriores. Acá también hay un problema de eficiencia. La pregunta es si será que el modelo bolivariano no dio el ancho, a pesar de tener bases interesantes. En definitiva, lo que uno ve hoy es que tienes una población que se está quejando por cosas más allá de la corrupción y la falta de apertura. Además de todos los problemas de régimen, hay problemas cotidianos. Y lo peor de todo es que esto no se va solucionar con que se vaya Maduro y llegue Juan Pérez. Porque son problemas estructurales de la forma en la que el país se desarrolla.

-Maduro debe lidiar con la sombra de Hugo Chávez
-Maduro está ahí por una casualidad y es que Chávez lo nombró su sucesor. Y eso lo sabe y ha sido incapaz de generar un chavismo 2.0 que tenga, tal vez, estrategias políticas similares, pero formas de políticas públicas distintas.

-¿Cómo se ve el futuro para Venezuela?  
-Ha ido escalando el conflicto. Mi perspectiva es que quien está llamado a buscar mecanismos de conversación y a abrir espacios para el diálogo con la oposición de forma razonable es el Presidente de la República. Lo que hemos visto en los últimos días es que esto no es así. Más bien las declaraciones de Maduro van en el sentido contrario. Me parece que veremos empeorar las cosas antes de mejorar. Eso, si Maduro no reconoce que su rol es uno de Estado y no de líder de un movimiento.

MEDIOS, GOLPE Y PODERES ECONÓMICOS

-Desde lejos se ve un choque de discursos y retóricas. La oposición denuncia represión y la violación de derechos humanos. En la otra vereda, el gobierno de Maduro denuncia un intento de desestabilización y de golpe de Estado…
-Eso responde a la matriz de desarrollo político que ha tenido Venezuela. Donde hay una oposición dispersa, débil, errática en muchos sentidos. Y un gobierno que ha hecho de la división del país entre la elite y el pueblo, su bandera. En esa discusión, en esa polarización del país, ha quedado consumida la preocupación por temas que afectan a la población. Hay temas puntuales como la crisis del sistema carcelario, que fue reconocida por el presidente Chávez, por lo que creó un ministerio para las cárceles. Hace dos o tres semanas se supo que había discotecas dentro de los penales; esto es 3 o 4 años después que se había creado el ministerio.

Que hay gente en Venezuela que quisiera sacar a Maduro por la razón o la fuerza, seguro. Cuánto peso tienen esa gente o esos grupos, está por verse. Llama la atención que se hable de un golpe de Estado cuando no tienen las Fuerzas Armadas ni la población urbanizada. No queda claro cómo sería. Un golpe de Estado sin las Fuerzas Armadas sería peculiar.

-¿Qué tan posible es que ocurra un golpe de Estado hoy en Venezuela?
-Es difícil de saber. Que hay gente en Venezuela que quisiera sacar a Maduro por la razón o la fuerza, seguro. Cuánto peso tienen esa gente o esos grupos, está por verse. Llama la atención que se hable de un golpe de Estado cuando no tienen las Fuerzas Armadas ni la población urbanizada. No queda claro cómo sería. Un golpe de Estado sin las Fuerzas Armadas sería peculiar.

-Respecto de los medios de comunicación ¿Hay censura mediática?
-Este es un gobierno que desde sus inicios hizo de la lucha contra los medios de comunicación una bandera. Hay que reconocerlo. Eran medios considerados por el régimen como opositores o imperialistas. En muchos casos también medios que representaban lo que hacía un grupo económico. Fue parte del estilo del presidente Chávez. Lo que hemos visto los últimos días es algo un poco distinto. Hay carencia de papel, se cortan algunas licencias para salir al aire. El discurso del presidente Maduro empieza a poner a los medios de comunicación –no como Chávez, que decía que eran actores de una discusión ideológica o representantes de una oposición–, casi como parte de un golpe de Estado. Y cuando temerariamente el presidente Maduro dice que todo esto está financiado por el ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, finalmente abre la puerta para cualquier tipo de respuesta, o cualquier tipo de problemas.

-¿Los grupos económicos de Venezuela siguen funcionado e invirtiendo en el país desde que Chávez instaló la República Bolivariana?
-Las empresas se adaptan. Hay muchos que están todavía en Venezuela y han sabido jugar bajo el régimen. La pregunta es si estas formas de reglas les convencen o no. La escasez, dificultades para importación, aumento de la inflación, todos los factores económicos, más allá del problema del régimen, han gatillado mayor descontento en esos niveles. Tú puedes tener tu empresa, pero ¿si no hay cemento?, ¿o cuesta diez veces más hoy y diez veces más  mañana…? Entonces, ahí hay problemas de gestión política, mucho más que de régimen. No es que Venezuela sea como Cuba, donde después de la revolución se fueron todos los que tenían. No, eso no ha sucedido.

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